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GP de España F1 2018: Hamilton vence en la procesión

AmpliarLewis Hamilton celebra su victoria en España – SoyMotor.comLewis Hamilton celebra su victoria en España

Gran Premio de España, quinta cita puntuable para el Campeonato del Mundo de 2018. Sinónimo del inicio del corazón de la temporada, la europea y al lugar al que llegan las mejoras más intensas de la temporada, que implican el posicionamiento, cada vez más estable del rendimiento de cada uno: empieza a saberse qué equipo podrá progresar o estancarse. Y por eso, todos venían con muchas novedades, algunas más llamativas como los retrovisores colgando del halo de Ferrari –se los declararía no conformes el sábado– o el refinado nuevo frontal de McLaren, otras más discretas al ojo como el espectacular trabajo aerodinámico de Red Bull en los pontones o el trabajo en las suspensiones de Mercedes. Pero evidentes u ocultas, lo importante era que el conjunto supusiese un verdadero avance.

 

VIERNES

Día con sol, pero mucho viento para el primer día de entrenamientos libres, lo que provocó que en la primera sesión hubiese bastantes salidas de pista, especialmente en la Curva 4 y en la zona del Estadio, dos sectores muy sensibles en el trazado catalán. Algo más de la mitad de la parrilla optó por los neumáticos blandos, especialmente los punteros como Mercedes, Ferrari y Red Bull, pero también McLaren. Hubo dos noticias en la primera sesión. La primera, la salida de pista de Daniel Ricciardo en la cuarta curva, que acabó contra el muro hacia mitad de la sesión, lo que supuso un daño importante para su RB14 y el fin de la sesión. Por una vez, no fue Max Verstappen el que estuvo bajo el foco de la ignominia en un RB14.

La otra fue la vuelta de Robert Kubica a una sesión oficial de entrenamientos con el Williams. Lamentablemente, el FW41 no es un coche con un buen rendimiento y el piloto polaco fue penúltimo, eso sí, por delante de un Lance Stroll que tuvo un incidente a falta de 25 minutos para el fin de la sesión, en la Curva 5. El polaco manifestó sus malas sensaciones con el comportamiento del coche, pero más que eso, pudimos ver que Robert tiene la mano derecha muy rígida, con el pulgar que no se introduce en el volante y por lo tanto, no toma el control total de los mandos con esa mano. A veces soltaba el volante para ayudar con la palma al giro en las curvas más cerradas. Una técnica de pilotaje absolutamente precaria para el dominio que requiere un F1 actual, además de preocupantemente insegura en el caso de encontrarse en una situación competitiva intensa.

Por lo demás, los equipos se centraron en comprobar que las novedades introducidas arrojaban los datos esperados, pero nos dejaron ver a una Mercedes con un nivel superior en la pista en la que habían atemorizado en pretemporada. Valtteri Bottas registró un inalcanzable 1'18''148 para ser el primero, siempre con los blandos, con Lewis Hamilton en segunda posición pero a 0'849 segundos, eso sí, probando los neumáticos medios. Los W09 tenían mucho aplomo en todas partes, y eran sólo un poco peor en el revirado tercer sector. Los Ferrari eran más regulares en toda la vuelta, pero Sebastian Vettel sólo pudo ser tercero a 0'950 y Kimi Räikkönen quinto a 1'351, ambos probando también los superblandos.

Max Verstappen realizó el trabajo para Red Bull con un cuarto puesto que seguía la estrategia de Hamilton: el medio, pero a 1,039 segundos. Interesante el rendimiento inicial de los McLaren, con Alonso sexto y Vandoorne noveno, aunque las distancias seguían siendo amplias: 1,710 segundos el español y 1,935 para el belga. La actualización funcionaba, daba más agarre, pero era pronto para definir si era un verdadero salto cualitativo. Más perdido estaba Renault, con Sainz en decimoquinto lugar y Hülkenberg en el decimoséptimo, en torno a los tres segundos de distancia. El monoplaza francés no estaba siendo un coche ni estable ni rápido.

En la segunda sesión, los medios fueron menos usados por los punteros, mostrándose como un neumático a considerar quizás para la carrera con la vista a una sola parada, pero obviamente carentes de rendimiento y difíciles de poner en temperatura, aunque Valtteri Bottas sí que lo usó tanto al inicio como al final de la sesión. Al poco de comenzar, Romain Grosejan provocó un nuevo coche de seguridad virtual por una salida en la curva 6, aunque el francés retomaría la sesión una vez alcanzada la mitad de la misma. 

Durante algunos momentos de la sesión, la distancia entre los tres equipos de punta estaba en el medio segundo entre el primero y el sexto, y así es como acabó entre ellos, lo que dejaba una gran igualdad. Lewis Hamilton no pudo mejorar el tiempo de su compañero de equipo en la primera sesión, y con el 1'18"259 se quedó primero, pese a que Bottas se mostraba más a gusto con el coche. Sin embargo, el finlandés sólo pudo ser quinto, aunque a 0,352 segundos de distancia.

Detrás del Mercedes, los Red Bull, con Ricciardo recuperando el tiempo perdido y quedándose muy cerca, a sólo 0,133 segundos, con Verstappen a 0,274 y en cuarto lugar Sebastian Vettel a 0’326. Al alemán le tocó cargar con todo el peso del trabajo de las tandas largas de carrera, ya que Kimi Räikkönen padeció una rotura de motor que le supuso el cambio del motor de combustión, turbo y MGU-H, las segundas unidades de la temporada. El propulsor dañado era el mismo que se usaba desde Australia, y aunque no implicaba sanción, complicaba estratégicamente el uso de los tres motores para todo el año.

Los Haas mostraron su rendimiento colocándose sexto –Grosjean– y séptimo –Magnussen–, pero ya a más de un segundo del mejor tiempo, con los Force India recuperando la senda y metiéndose entre los dos McLaren, que no tenían tan buen ritmo de carrera. La mejora, cifrada por Alonso, estaba entorno a las dos décimas, pero lo fundamental era que no parecía haberse producido el gran salto en tiempos en su lucha de media tabla, esperando a que el equipo pueda ajustar las novedades plenamente. Los Renault seguían perdidos, con Sainz en una preocupante decimoséptima posición.

En cuanto al ritmo de carrera, el Red Bull de Verstappen mostraba el mejor ritmo con los superblandos, seguido muy de cerca por Bottas, mientras el Ferrari de Vettel era mucho más irregular, aunque por momentos más rápido. Con los blandos, sin embargo, el de Ferrari era mejor, pero en la distancia volvían a ser los Red Bull los que se entremezclaban con los mejores registros, mientras que Hamilton era capaz de estar puntualmente por delante, pero acababa perdiendo el ritmo. Bottas, que usaba los medios, era el más lento, pero su ritmo con ellos era muy interesante.

 

SÁBADO

La tercera sesión de libres se presentaba con el cielo muy nublado y con el riesgo de lluvia incrementando conforme pasaban las horas. Eso, unido a las temperaturas más bajas, complicaba el uso de los neumáticos. La pista, sin embargo, estaba más a tono gracias al progresivo rodaje de los coches. Quizás por ello los Renault, además del cambio de reglajes, confirmaban unas mejores sensaciones con el comportamiento del RS18. Sólo Red Bull y Force India optaron por los medios en la primera parte de la sesión, Mercedes era el único que usaba el blando –sin duda su neumático preferido aquí–, mientras todos los demás hacían uso de los superblandos.

Con ese panorama, en todo momento los Mercedes fueron los dominadores, tanto con el blando como con el superblando que usaron posteriormente. Los Ferrari no cumplían con su tradición de ser mejores en esta sesión, lo cual era un indicativo de que este circuito es territorio de las Flechas de Plata. Todo lo contrario que los Williams, que seguían siendo el peor equipo de la parrilla con diferencia. Lance Stroll, de hecho, se saldría pasada la mitad de la sesión en la fatídica curva 4, sin consecuencias. Sirotkin seguía perdido y la penalización de impuesta en Bakú iba a resultar irrelevante en todo caso.

Hubo algunos cambios de piezas en varios monoplazas. Alonso estrenaba turbo, mientras Bottas, Ricciardo, Verstappen, Ocon, Hülkenberg y Grosjean estrenaban caja de cambios, ninguno con penalización. Lewis Hamilton marcaba el récord provisional de circuito con un 1’17’’281 con superblandos, aunque ambos Mercedes –Bottas segundo a sólo 0,013– veían cómo este neumático llegaba agotado al tercer sector. Para la Q3 sería clave, pero no para la carrera: la opción de usar el blando en la Q2 cobraba fuerza, algo que también harían otros como Ferrari y probablemente Red Bull.

Los Ferrari estaban cerca, pero les faltaba un ápice de velocidad. Vettel quedó a 0,269 y Räikkönen a 0,300. Cosa de cuatro, eso sí, atendiendo a que los Red Bull estaban lejos, con Ricciardo quinto pero a 0,700 segundos, y Verstappen décimosegundo a 1,732, si bien el tiempo era engañoso debido a un problema electrónico con su Red Bull que obligó a iniciar reparaciones que estarían listas para la clasificación sin mayores consecuencias. Confirmaron su rendimiento los Haas, que ya habían rodado muy bien en pretemporada, y volvían a ser los mejores del resto, y claros candidatos a la Q3, especialmente Magnussen que se quedó a sólo 1,076 del tiempo de Hamilton, y distanciando en casi cuatro décimas a Grosjean. Carlos Sainz también sacó un buen registro para ser octavo a 1’502, con Alonso noveno –Vandoorne decimocuarto–, ambos muy cerca en tiempos, como un Gasly que asomaba al décimo lugar, con Hülkenberg muy cerca –a 1,624– aunque decimoprimero. Retrasados los Force India, decimotercero Ocon y decimosexto Pérez, pero con velocidad para no estar a 1,840 y 2,095 respectivamente, si bien con un rendimiento que les hacía complicado estar en la última sesión de la clasificación.

Pero todo perdió importancia tras el accidente de Brendon Hartley al final de la sesión. Llegando a la rápida curva 9, Campsa, cometió el error de tocar la hierba exterior en el momento de la entrada, y perdió el coche a gran velocidad, impactando de espaldas contra las barreras. El STR13 destrozado, más todavía cuando el eje posterior se descolgó al ser elevado por las asistencias. Hartley estaba bien físicamente. Anímicamente no: con un coche para reconstruir totalmente, su participación en la clasificación iba a ser imposible.

La primera sesión de clasificación, que no vio aparecer la lluvia en ningún momento, dejó como sorpresa significativa el que Nico Hülkenberg no pasase a la segunda ronda. Su Renault padeció un problema en la bomba de gasolina que le impedía tener el ritmo necesario para lograr la vuelta que el monoplaza realmente tenía, aunque estuvo cerca de lograrlo: sólo 0’038 segundos le separaron de Vandoorne, que sería el decimoquinto. Hartley, por supuesto, no participó, los Williams estuvieron ausentes –accidente final de Lance Stroll incluido-, y Ericsson fue el otro eliminado.

Mientras tanto, Sebastian Vettel marcaba con superblando el mejor tiempo con un 1'17"031, dejando muy atrás a los demás –el más cercano Verstappen en el último momento a 0,380 segundos–. Los Mercedes no se preocupaban demasiado pese a estar quintos y sextos, Hamilton y Bottas, a 0,602 y 0,643 respectivamente. Lo destacable era, por ejemplo, las vueltas que hizo Alonso con el neumático medio, el más duro de todos, en posiciones delanteras, aunque finalmente se clasificó octavo con el superblando. Confirmaba también la recuperación de Renault Carlos Sainz, que se colocaba décimo a 1,449. El grupo central era cosa de Sainz, Alonso y los dos Haas, con Magnussen por delante de ellos en octavo lugar, a 1,138 segundos de Vettel.

Gran clasificación de nuevo de Charles Leclerc, que se colaba en la segunda sesión en duodécima posición, por delante de unos Force India que tenían un mal rendimiento, con déficit de agarre aerodinámico, y sólo el motor Mercedes les salvaba de quizás un peor resultado.

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La segunda sesión vio el juego estratégico cara a la carrera. La realidad es que los diez primeros clasificados, excepto Fernando Alonso, lograron su mejor tiempo con el blando, que sería el neumático con el que comenzarían la carrera. Vettel marcó un gran tiempo de 1'16"802 y volvió a comandar la tabla de tiempos, con su compañero ahora siguiéndole a 0,269 segundos. Los Ferrari parecían optar a la Pole Position, pero la clave sería la velocidad con el superblando. Los dos Mercedes estaban al acecho, con Bottas ligeramente más rápido que Hamilton. Los Red Bull, sin embargo, no tenían la velocidad  a una vuelta, y eso complica la carrera bastante. Verstappen estaba quinto a 0,464, pero Ricciardo era séptimo a 0,836, al que se le había colado un rapidísmo Magnussen. 

Carlos Sainz aseguró el pase a la tercera ronda cambiando de estrategia. Su primera vuelta fue con el superblando, pero la segunda la hizo con el blando, mejorando sus tiempos y quedándose a 1’001 segundos en novena posición. Justo tras él, Alonso, que siguió la misma estrategia pero no fue capaz de mejorar su vuelta con el blando, por lo que en el momento de la salida tendría una ventaja que se diluiría rápidamente en las primeras vueltas. Difícil compromiso. En todo caso, la mejora de McLaren era inapelable aunque no les permitiese aún encabezar la zona media.

Y es que Vandoorne fue el primer eliminado, y con diferencia. Le seguía Gasly, con otra buena clasificación para los medios con los que cuenta, y luego Esteban Ocon en decimotercera posición, con su compañero de equipo el último de esta sesión. Entre ellos, una muy buena vuelta de Leclerc colocaba al Sauber en una interesante decimocuarta posición de salida. El mal sabor de boca era para Force India, en definitiva, que perdía el tren de la zona media tras unas últimas carreras que se apreciaban en ascenso.

La tercera sesión comenzó con todos los pilotos usando el superblando. Ahí surgió ya el espectacular desempeño de Lewis Hamilton: 1’16’’491 en su primer intento, mientras los demás se peleaban con la vida útil del neumático al final de la vuelta. De hecho, algunos como Sainz o Magnussen no marcaban una vuelta realmente competitiva, intentando calentarlos para una segunda vuelta que tampoco iba a funcionar. 

Verstappen estaba segundo a 0,325 segundos de diferencia, con Ricciardo muy pegado a él, y Bottas un lento cuarto. Fernando Alonso sacaba una vuelta muy interesante para ponerse sexto provisional, aunque fuese a 1,512 segundos de Hamilton. La cuestión es que algunos equipos optaron por cambiar al blando para el segundo intento: Ricciardo, Räikkönen, Vettel y Alonso. Los resultados fueron dispares.

Mientras los Ferrari mejoraban notablemente sus tiempos, con un 1'16"305 para Vettel y un 1'16"612 para Räikkönen, lo que les colocaba terceros y cuartos, Ricciardo mejoraba también pero mucho menos, y acababa cayendo a sexto tras Verstappen, que usó los superblandos en este último intento. La mezcla de elecciones podría haber dado algo de diversidad, pero era una quimera.

Sobre todo porque Lewis Hamilton marcó un 1'16"173 que era de por sí espectacular y logró su 74º Pole Position, pero que a punto estuvo de ser superado por Valtteri Bottas, que se quedó segundo a 0,’040 segundos. Sin duda, el cambio de construcción de los neumáticos Pirelli ha ayudado a Mercedes a extraer mejor el rendimiento de unos neumáticos que en las cuatro primeras carreras les complicaban mucho su rendimiento, a la vez que a otros equipos –que tenían menos problemas de sobrecalentamiento- les afectaba más negativamente. Y eso pese a que el último sector seguía siendo problemático para los monoplazas plateados, perdiendo bastante tiempo, pero compensándolo con dos primeros sectores primorosos.

Kevin Magnussen encabezó al resto, sólo 0,045 segundos por delante de Fernando Alonso, que saldría por la zona sucia el domingo. Una muy buena actuación del español, con las mejoras del McLaren que le han otorgado un mejor conjunto, pero que con su compañero no han dado el mismo empujón de rendimiento. Las manos y la experiencia, por supuesto, rinden más beneficios extra que los dados por unas muy esperadas evoluciones. Carlos Sainz escoltó a su compatriota en novena posición, superando por poco a Romain Grosjean, y aliviado por poner allí a un Renault que el viernes no estaba en ningún sitio. Esta zona media es tan o más emocionante que los tres de cabeza.

 

DOMINGO

La lluvia hizo acto de presencia el domingo, unido a una bajada de temperaturas. Pero la lluvia sólo afectó a las carreras soporte, pero para el momento en el que se iba a dar la salida al Gran Premio, la pista estaba seca y el sol brillaba, pese a que durante toda la carrera unas amenazadoras nubes rondaban la pista. No descargarían otra vez lluvia hasta poco después de acabar la carrera.

En el momento de apagarse los semáforos, Hamilton no desperdició la primera posición y llegó con holgura a la primera curva, sin amenazas ni de Bottas ni de Vettel. Estos últimos partieron de forma muy similar, pero el alemán se lanzó al exterior para adelantar brillantemente al finlandés por el exterior y colocarse segundo, movimiento muy positivo para el resto de la carrera. Mientras tanto, un poco por detrás, Fernando Alonso no tuvo una buena salida pese a partir con el neumático superblando, aunque con el inconveniente de salir desde el lado más sucio de la pista –el derecho-. Se vio superado por Carlos Sainz camino de la primera curva, y justo al encarar la segunda, el de Renault se iba ligeramente largo, con el McLaren pegado a su zaga y bloqueado. Alonso se abrió por el exterior de la eterna curva 3, pero el agarre era precario y luchaba por mantener en el sentido de marcha correcto su monoplaza.

Justo delante de él, el que no lograba mantenerlo era Romain Grosjean, que derrapaba  espectacularmente y volvía hacia la pista en una nube de humo. Una maniobra descontrolada pero muy peligrosa, mientras media parrilla enfilaba a toda velocidad la curva. Alonso lo evitó por fuera, mientras Nico Hülkenberg lo intentaba por el interior. Y se desencadenó el caos: el Renault impactaba con el Haas, y justo después Pierre Gasly, sin visibilidad, hacía lo propio contra el coche estadounidense. El resto pudo evitarlo como pudo, algunos como Sirotkin deteniendo casi su Williams. El resultado era el de tres monoplazas fuera de carrera, sin nada más que lamentar pese al tremendo peligro de la situación, que motivó que los comisarios impusieran tras la carrera una sanción de tres posiciones en parrilla para el Gran Premio de Mónaco a Romain Grosjean por su reacción, merecida al no haber sabido valorar la reacción de su coche hacia el interior de la pista en el peor momento posible, el de la salida. Se puede sostener que en una situación así sólo intentaba recuperar el control, pero el francés debió juzgar mejor la inercia de su monoplaza. 

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El coche de seguridad era absolutamente necesario, y al paso por meta el orden era Lewis Hamilton, Vettel, Bottas, Räikkönen, Verstappen, Ricciardo, Magnussen, Sainz, un brillante Leclerc aprovechando el caos, Ocon, Alonso, Stroll Pérez, Vandoorne, Ericsson, Hartley y Sirotkin. Una vez retomada la carrera en la séptima vuelta, Hamilton no tuvo tampoco amenaza alguna. Quien sí que la tuvo fue Esteban Ocon, presionado por Alonso en la primera curva pero aguantando la posición, algo que ya no pudo hacer en la curva 3, con Fernando adelantando de forma brillante por el exterior, donde esta vez sí que encontró agarre. Sin embargo, para la vuelta 9, todos los monoplazas estaban espaciados, con un Hamilton intratable que cumplía cada vuelta como la vuelta rápida de carrera, abriendo un hueco que enseguida se hizo insalvable. 

Daniel Ricciardo tuvo una salida en la curva 9 que pudo controlar pero que le retrasó, por lo que tuvo que remontar hasta llegar de nuevo a la zaga de su compañero Max Verstappen. Pero hoy no iba a haber opción de lucha entre ambos, pese a que de manera optimista el australiano sostuviese por radio que tenía mejor ritmo que el holandés, algo que no era cierto. El único aliciente era el ataque de Alonso a Charles Leclerc, sobre el que era de esperar que el asturiano hiciese valer su mejor monoplaza frente al Sauber. Pero eso no iba a ocurrir durante muchas vueltas, con el monegasco sosteniendo de forma magistral al bicampeón del mundo, y haciendo valer no sólo su pilotaje sin error alguno en las curvas del trazado español, sino la potencia de su motor Ferrari en la recta, frente a la que el Renault nada podía hacer.

La procesión de monoplazas esperaba las paradas en boxes, que de manera sorprendente abrió Sebastian Vettel en la vuelta 18 para colocar los medios, supuestamente para acabar la carrera. Bottas respondió dos vueltas después, cuando ya tenía la ventaja para salir delante, pero una parada lenta de 3’5 segundos arruinó la estrategia, y volvió a salir a la zaga del Ferrari, que en ese momento adelantaba a Magnussen por el quinto lugar. En ese momento, Leclerc entró en boxes, lo que significaba que Alonso estaba liberado con los superblandos, que ya estaban castigados. La sorpresa fue que el Sauber mantuvo su posición delante del McLaren otra vez: la defensa seguía en todo lo alto.

Quien no pasó por boxes para cambiar neumáticos fue Kimi Räikkönen, que en la vuelta 25 acusó un problema en su monoplaza que le llevó al abandono en la siguiente, renqueando a los boxes. En esa vuelta, sin ningún rival posible ni esperado, Hamilton paró en boxes y colocó los medios, saliendo en segunda posición tras Verstappen. La lucha pasó entonces a Ericsson, Sainz, Leclerc y Alonso, sin que ninguno pudiese adelantar a su predecesor. Una vez que todos los que aún no habían pasado por boxes lo hiciesen, la carrera se regularizó de nuevo, algunas parejas cercanas, como la dicha, o Vettel-Bottas, pero siempre contenido.

Entonces, Esteban Ocon se quedó parado en el camino hacia la curva 5 en la vuelta 40, y motivó la activación del coche de seguridad virtual. Y Ferrari, que había arrebatado a Mercedes el doblete, decidió de manera sorprendente parar a Vettel. Si hubieran puesto un neumático más prestacional –blando o superblando– hubiera cobrado sentido, pero colocaron el medio de nuevo. El Ferrari esperaba tener mejor ritmo, pero en una mala parada no volvió a la pista tercero, sino justo detrás de Verstappen. Un error estratégico de un equipo que hasta ahora había estado o muy acertado o al menos correcto en sus decisiones. Pero que tiene serias consecuencias en clave de campeonato.

Al relanzarse la carrera en la vuelta 43, Alonso por fin superó a Leclerc, e intentó irse hacia Carlos Sainz, pero nunca iba a tener el ritmo para ello. Además, al relanzarse la carrera, Verstappen tocó la rueda trasera derecha del Williams de Lance Stroll y dañaba el extremo de su alerón delantero, lo que podría ser una buena noticia para Vettel a priori. Sirotkin, por su parte, daba espectáculo con una gran derrapada a la salida de la rápida curva 9 que le acabó llevando al viejo trazado. Y ahí acabó la carrera. Hamilton era un líder intocable de veinte segundos, Bottas estaba en zona de nadie, Verstappen podía aguantar a Vettel sin problema con una distancia de entre 1,5 y 3 segundos, Ricciardo estaba en zona de nadie, como Magnussen y Sainz, lo mismo que Alonso, y el único cambio notable fue que en la vuelta 59 Pérez adelantó a Leclerc, que se caía a décimo. Un susto en la vuelta 62 cuando Carlos Sainz anunció problemas de motor, que eran más de gasolina, pero nada que fuera a mayores. Stroll, Hartley, Ericsson y Sirotkin cerraron la clasificación fuera de los puntos.

Una carrera típica de un trazado sin emoción que todos los equipos conocen tan bien que no admite ya sorpresas. Una pista muy técnica, y en ese sentido muy interesante, pero que ni siquiera con su larga recta principal otorga un punto de incertidumbre. Este año, más allá de la salida, no ocurrió nada en la carrera, si pasó algo fue en los boxes o justo después de las interrupciones de la competición. Demasiado procesional

Pero eso a Hamilton no le importó, claro. Estuvo sublime todo el fin de semana, como en sus muy recientes buenos tiempos. Machacó sin compasión, y quizás en la reducción de la banda de rodadura de los Pirelli esté la respuesta, como en la restricción de la quema de aceite, que pueden haber afectado más a otros equipos. O quizás sólo es que en Montmeló el Mercedes refulge sin más. Un doblete muy importante para los alemanes. Porque otro alemán estuvo sin ritmo ni posibilidad de mordiente. Vettel arrancó muy bien, salvaba una posición, pero perdió mucho con una jugada estratégica equivocada. Ahora se echan de menos los puntos perdidos, no por su culpa, pero sí por las circunstancias. Son ahora 17 puntos de ventaja para Hamilton, y aunque el Ferrari sigue siendo un muy buen coche, y pese a que pongamos en cuarentena su rendimiento particular en esta pista en espera de otros trazados, la realidad es que el Mercedes está ahí, y que el campeonato, que nunca iba a ser fácil, es ahora mucho más dudoso.

Gran carrera de Max Verstappen, que redime su inicio de Mundial con un podio muy bienvenido para su moral, y más aún después de cometer un único error en todo el fin de semana con su toque a Stroll. Aún con ello, aguantó de manera magistral. Fue su compañero de equipo el que estuvo más gris esta vez. Por su parte, Magnussen volvió a sacar el rendimiento tanto en clasificación como en carrera del Haas. El danés, muy criticado –y no sin motivo– por su absurda agresividad en pista, sigue sumando puntos muy valiosos para su equipo, y mostrándose rápido y muy fiable. El Haas, en este trazado, demostró ser muy bueno, el cuarto equipo con mucha diferencia, pero la pelea en esa zona es muy fluctuante. Habrá que ver si mantienen esta forma.

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Carlos Sainz debería estar muy satisfecho de su séptimo lugar. El Renault evolucionó a lo largo del fin de semana de manera espectacular, lo que deja ver el buen trabajo que se realiza en el equipo francés. En lo personal, Carlos obtuvo una victoria doble sobre su compañero de equipo, un Hülkenberg con un fin de semana aciago –eso también es verdad–, pero que al madrileño le da todo un impulso de optimismo. En clave de equipo, el Renault demostró ser un coche que ha resistido las evoluciones de los demás, y que por lo tanto da confianza de mantenerse en la posición de ‘mejor del resto’ que precisamente ahora ocupa en la clasificación de constructores tras desbancar a McLaren.

Una McLaren cuyas evoluciones fueron muy llamativas, y también efectivas, pero no lo suficiente. Fernando Alonso obtuvo un muy buen octavo lugar, pero lo preocupante fue que cuando se liberó de Charles Leclerc jamás tuvo el ritmo para acercarse al Renault, mucho menos al Haas. Algunos analistas cifran la mejora, en tiempos de clasificación, en un segundo, pero sin valorar elementos como la distancia de los circuitos en que se ha corrido o sus características. El paso adelante parece claro, pero no tan grande como se vaticinaba. Habrá que esperar a futuras carreras para ver si el conjunto encaja como debe y realmente se produce un salto de calidad notable. Mientras tanto, esa calidad reside sólo en las manos de Alonso, mientas que Vandoorne tuvo que abandonar la carrera en la vuelta 47, pero sin rodar en los puntos.

Pérez se llevó dos puntos de pura regularidad y de aprovechar los abandonos. Preocupante el rendimiento de Force India en esta pista. Todo lo contrario que el Sauber, o mejor dicho, de Charles Leclerc. Hubo quien puso en entredicho el gran resultado del monegasco en Bakú, gracias a las condiciones de la carrera. Aquí podrían sostener el mismo argumento. Pero cuando se contempla la defensa que el debutante realizó con el considerado piloto más inteligente de la parrilla, Alonso, es muy difícil mantener que el joven piloto protegido de Ferrari no es –por si alguien lo dudaba– un gran talento. Ese punto vuelve a ser de oro para su equipo.

Los Williams fueron lamentables. La ausencia de una dirección concreta en un equipo que se ve guiado por dos pilotos inexpertos encamina a una situación muy peligrosa a la otrora gloriosa formación inglesa. Las decisiones tomadas, en lo técnico y en lo humano respecto a sus pilotos ha sido nefasta. Kubica ratifica lo lamentable del coche, y mientras tanto, un piloto experimentado y que sabía dar las directrices precisas a los ingenieros, observaba la carrera desde el box. Williams echa de menos, y necesita urgentemente, un Massa en uno de sus asientos.

En definitiva, quinta prueba del año, y Hamilton y Mercedes lideran con bastante holgura. Por una pizca de suerte, mucho trabajo duro y porque siguen siendo una referencia en la parrilla. Ahora habrá que ver si en Mónaco se sostiene esta tendencia, pero vista la soltura con que Hamilton dominó una carrera procesional, quizás el circuito que suele generar los atascos más densos del año encaje como un guante en la mano de Lewis. El mismo guante con el que ya empieza a golpear el Campeonato.

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2 comentarios
Imagen de Rep68
Como siempre, un excelente artículo, repasando a todo detalle lo ocurrido el fin de semana en Montmelo, felicidades por el artículo. Problemas en Manarello, por un lado el cambio de neumáticos de Pirelli que no se adaptó a las condiciones de Ferrari, y mejoró las de Mercedes, por otro lado y más importante, el tema de paradas en pit, en Ferrarri, desde el accidente del mecánico, están siendo muy muy lentos en las paradas, y lo más importante, y muy preocupante, la fiabilidad, ese si que es un punto muy importante para la temporada, al fallar en carrera el motor de Kimi (por que se dice desde Italia, el fallo en carrera fue un fallo de cableado), le mandaron mensaje a Vettel de que bajará el ritmo por temor a otro fallo.
Imagen de Raulos
Excelente análisis. Parecería que el muro de Ferrari se pieede en carrera. No han estdo del todo finos en las 3 últimas carreras. Prro lo de Barcelona ya es preocupante. Poner unas ultrablandos era lo lógico y ver que pasaba. Peor no les hubiera podido ir. Saludos JMV.
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