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Luca de Meo quiere darle la vuelta a Renault como a un calcetín

Suprimir duplicidades, unificar plataformas y reducir motores para contener gastos y acelerar desarrollo

La marca quiere reducir el umbral de rentabilidad de sus vehículos e incrementar su valor

Servicios de movilidad, infraestructura energética y conectividad se agruparán en la unidad de negocio Mobilize

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Resurrección, renovación, revolución. Estas tres palabras sintetizan los objetivos que el Grupo Renault se ha marcado para el periodo 2021-2025, en el que desplegará un plan estratégico que ya ha sido aprobado por la junta directiva de la firma y que hoy el presidente Luca de Meo ha dado a conocer al mundo bajo el nombre 'Renaulution'. Abarcan todas las marcas del Grupo.

La 'Resurrección' es la primera fase del plan. Comenzó en verano de 2020 con el nombramiento de De Meo y se prolongará hasta 2023. Durante este periodo, los beneficios y la liquidez serán prioritarias para invertir la tendencia de los últimos años. En 2023, calculan que el primer parámetro será del 3% y el segundo de 3.000 millones de euros.

Entre 2023 y 2025 se desarrollará la 'Renovación'. Durante estos años, Renault pondrá el foco en los nuevos lanzamientos y en fortalecer las respectivas marcas del Grupo. Una primera muestra es el Dacia Bigster, un SUV del segmento C que llegará en 2025, o la renovación del icónico Renault 5, que quiere ser una inyección de moral para toda la compañía. En 2025, los beneficios superarán el 5% y la liquidez los 6.000 millones.

La última fase será la 'Revolución', que comenzará en 2025 y continuará al menos hasta 2028. La movilidad y la conectividad cobrarán especial relevancia, así como el desarrollo de una nueva unidad de negocio en materia de tecnología y movilidad bajo el nombre Mobilize, que aspira a suponer el 20% de la facturación del Grupo en 2030.

Con todo, Luca de Meo ha proclamado que quieren "trasladar nuestra atención del volumen al valor" y ha anunciado que ya han comenzado a trabajar en paralelo en todos estos frentes, a pesar de que ahora mismo la prioridad más inmediata sea el presente.

Ha identificado como una debilidad que la capacidad productiva del Grupo es mayor que sus necesidades reales, lo que implica una reestructuración de su producción a escala global –de 4,0 millones en 2019 a 3,1 en 2025– en busca de una mayor eficiencia –de una ocupación de 70% a una del 120%.

Ha dicho que las fábricas españolas no corren a priori peligro, aunque todavía es pronto para saber qué papel jugarán en el futuro del Grupo.

Ha señalado que cinco mercados europeos suponen la mitad de los beneficios de Renault, un hecho que ha usado para esgrimir que la estrategia de expansión global de los últimos años ha sido un fracaso. También ha dicho que "el segmento C es una oportunidad perdida", porque ahora mismo sus ventas en este segmento son minoritarias.

Su solución, pues, pasa por simplificar el Grupo en materia de ingeniería –suprimir la diversidad y complejidad innecesarias–, reducir los costes del Grupo, reducir el umbral de rentabilidad un 30%, centrar la inversión en los productos que den más beneficios y apostar por ampliar el margen de beneficio como estrategia de expansión.

El departamento de Ingeniería ha sido repensado para agilizar la burocracia y mejorar su eficiencia como estructura humana en un 30%. A efectos prácticos, espera que esto permita agilizar el desarrollo de nuevos vehículos y que en el futuro tan sólo necesiten tres años para ser una realidad, en vez de cuatro.

La simplificación y eliminación de duplicidades abarca la plataforma de los vehículos. El 80% de los coches de la Alianza –Renault, Nissan, Mitsubishi– partirán de tres arquitecturas en un esfuerzo por reducir costes y acelerar el desarrollo, como Volkswagen ha hecho en tiempos recientes con su MEB.

Los motores también pasarán por una dieta de adelgazamiento, pasando de ocho familias a tan sólo cuatro en 2025. Habrá un solo motor de gasolina, que vitaminarán con la electrificación E-Tech para una mayor o menor deportividad. Habrá un Diesel para vehículos comerciales ligeros y dos soluciones alternativas –eléctrico e hidrógeno– para las nuevas energías.

Todo esto reducirá los costes, hasta el punto de que los 2.000 millones de euros que se querían recortar en 2022 se podrían alcanzar a finales de este mismo año. En 2023 quieren que sean 2.500 millones y en 2025 quieren alcanzar los 3.000 millones. Esto se traducirá en un ahorro de 600 euros por coche.

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DACIA, RENAULT, ALPINE: TRES PAPELES DIFERENCIADOS

Luca de Meo ha dejado muy claro que quiere diferenciar el papel de los tres fabricantes del Grupo, que en estos momentos se solapan en algunos mercados.

Dacia es la marca asequible, pero algunos vehículos de Renault compiten en el mismo segmento. Y la marca del rombo tiene los deportivos RS, que a su vez compiten con la filosofía de Alpine.

Para evitar que esto ocurra en el futuro, De Meo ha repartido el pastel: Dacia se quedará el mercado asequible y el estrato inferior del generalista, Renault abarcará el resto del mainstream y Alpine será la firma aspiracional.

Si esto se cumple, Renault quiere incrementar el precio de sus vehículos de forma sostenida –5.000 euros en 2023, 7.000 en 2025–. Dacia subirá su precio un 30%, previsiblemente para abarcar la sección del generalista que hasta ahora abarcaba la matriz.

De los 14 coches que el Grupo presentará en el periodo 2021-2025, prácticamente la mitad serán completamente eléctricos. De hecho, Renault espera que los BEV supongan el 30% de sus ventas globales en 2025 y que los híbridos se sitúen en el 35% gracias a la tecnología E-Tech, que han sugerido que será más accesible en los próximos meses.

También aspiran en disponer de la mayor infraestructura productiva de eléctricos en todo el mundo, combinando plantas dedicadas a su ensamblaje con otras para producir baterías.

Para reforzar la conectividad, Renault quiere desarrollar más actualizaciones de software para sus vehículos para evitar que se deprecien y mantenerlos relevantes durante más tiempo. También ha desarrollado una nueva sinergia con Google, que comenzará en 2022 con la introducción del sistema de infoentretenimiento MyLink –Google nativo– en el Mégane E –posiblemente la versión de producción del Mégane eVision–.

El mantenimiento de los eléctricos incluirá la posibilidad de cambiar la batería y facilitar el reciclaje de la antigua.

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2 comentarios
Imagen de folgore

Todo el discurso ha sonado como una propaganda electoral hacia los accionistas.
Si le quitas blablablá, queda menos gasto, menos muestrario, menos I+D, subida de precios y promesa de muchos beneficios.
A mi, particularmente, no me convence para nada.

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Imagen de Hector hector

Si el plan de de Meo es subir los precios vamos apañaos

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