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PRIMERA PRUEBA

Mitsubishi L200 2020: de pura cepa

Adopta motor y cambio automático más modernos para lograr menos emisiones

Puede cargar más de una tonelada y equipar un sistema de control de descensos

Su diámetro de giro es el mejor entre sus rivales directos

AmpliarMitsubishi L200 2020 - SoyMotor.comMitsubishi L200 2020

El Mitsubishi L200 2020 es un pick-up que cambia de aspecto pero mantiene su enfoque hacia el trabajo y el uso rudo. Ahora monta un motor 2.2 Diesel de 150 caballos y una suspensión trasera ulteriormente reforzada sin pérdida de confort, entre otras novedades mecánicas y de equipamiento. Su precio parte de 31.100 euros con carrocería doble cabina.

El camaleónico Mitsubishi L200 ha alcanzado su sexta generación. El sobrenombre lo merece, y no sólo porque mude de aspecto, sino porque en sus 41 años de historia el pick-up de los tres diamantes ha adoptado un buen puñado de nombres según el mercado en el que aterrice… ¡y se vende en 150 países! Mighty Max, Forte, Triton… todos ellos son el L200, que lleva en España desde 1991 y ahora se actualiza notoriamente en el ámbito estético, pero también en lo tocante a mecánica, equipamiento y tecnología.

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MITSUBISHI L200 2020: EXTERIOR

No nos corresponde juzgar la estética de los coches que probamos, pero resulta difícil no catalogar de acierto los cambios introducidos en el L200 2020. Se concentran fundamentalmente en el frontal. La línea del capó ha subido cuatro centímetros y la parrilla se concentra en esa parte superior y gana protagonismo, curiosamente al mismo tiempo que la toma de aire frontal gana tamaño. Tanto los intermitentes como los antiniebla se sitúan en los extremos laterales en busca de una mayor sensación de anchura, flanqueados por lo que Mitsubishi llama ‘Dynamic Shield’, unas molduras con forma de C, cromadas en algunos acabados y del color de la carrocería en otros.

En la vista lateral, destacan los nuevos pasos de rueda, más cuadrados, mientras que los paneles de las puertas parecen intactos. Aparece una nueva portezuela a la izquierda para acceder a la toma de AdBlue, mientras que en la trasera son nuevos el paragolpes y los grupos ópticos.

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El L200 se ofrece con dos tipos de cabina: la llamada Club Cab, más corta, que mantiene dos filas de asientos, pero con la trasera prácticamente simbólica –aunque está homologado para cuatro pasajeros–. Esta cabina sólo se ofrece con el acabado más básico, llamado M-PRO y destinado principalmente a un uso laboral. La segunda carrocería es la Double Cab, doble cabina, que sí permite viajar en la parte trasera y homologa un total de cinco plazas. Ésta está disponible tanto con el acabado M-Pro como en los otros dos, Motion y Kaiteki, que describiremos en el apartado Equipamiento.

Con una longitud de 5,22 metros para la cabina sencilla y 5,31 para la doble cabina en los acabados altos de gama –el doble cabina básico mide sólo 5,23 metros porque tiene el paragolpes trasero más sencillo, pero la caja es igual de grande en ambos casos–. La anchura total es de 1,87 metros y la altura de 1,78. En cuanto a la caja trasera, tiene una longitud de 1,85 metros para la cabina pequeña y 1,52 para la doble. Para todos, la anchura de la caja es de 1,47 metros –caben con holgura un Europalet o uno universal a lo ancho– y la capacidad de carga oscila entre 1.015 y 1.075 kilos en función de la versión.

Respecto a sus grandes enemigos en el mercado, el Ford Ranger y el Toyota Hilux, tanto por dimensiones de la zona de carga como por capacidad existen pocas diferencias entre ellos.

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MITSUBISHI L200 2020: INTERIOR

El habitáculo del Mitsubishi L200 2020 es sencillo, y continuista respecto al anterior L200. En cuanto a habitabilidad prácticamente no hay ningún cambio: es suficientemente espacioso para que cuatro personas viajen cómodamente en su interior, incluso cinco pese al túnel central –no hemos podido comprobar durante nuestra toma de contacto cómo viajan tres ocupantes en la fila trasera–. La sensación que nos queda es que la parte delantera es más holgada, mientras que la trasera resulta algo más angosta frente a otros pick-up que hemos probado en los últimos tiempos.

Respecto a las calidades de los materiales empleados, todos los plásticos son duros y transmiten sensación de robustez pese a la sensación de oquedad que hay debajo de algunos de ellos. Además, parecen sencillos de limpiar.

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Que su fabricación se realice en Tailandia no comporta ninguna merma apreciable en la calidad de ensamblaje respecto a los modelos producidos en Occidente. Desde luego, ni por materiales ni por remates puede compararse con un SUV de precio similar, pero los botones y pulsadores están en el lugar adecuado, la postura de conducción puede ser confortable –el volante es regulable en profundidad, por ejemplo– y todos los mandos se manejan con suavidad, excepto la palanca de cambios con la transmisión manual, de la que hablaremos más adelante.

Además, Mitsubishi ha añadido superficies acolchadas en lugares estratégicos: el reposabrazos de las puertas y también el central, así como la consola central a la altura de la rodilla del conductor, están mullidos para evitar golpes, especialmente en circunstancias de conducción todoterreno.

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MITSUBISHI L200 2020: EQUIPAMIENTO

El L200 equipa una nueva pantalla de infoentretenimiento, así como distintas incorporaciones en sus sistemas de seguridad activa y ayuda a la conducción. En este último frente encontramos el sistema de mitigación de colisión frontal, el de advertencia de punto ciego, alerta de tráfico cruzado trasero y la tecnología Monitor Multi Around, que permite tener una vista área del vehículo en 360 grados; sin duda es mejor que no tenerlo, aunque hemos conocido rivales con mejor resolución de las imágenes. La protección extra frente a roces y pequeños golpes que requiere este coche frente a un turismo puede justificar que las cámaras deban contar con mayor defensa y precisamente por eso no ofrezcan la calidad de otras.

El control de descensos y el selector de modos 'off road' viene de serie en los llamados acabados de gama alta, Motion y Kaiteki.

La marca se demostró orgullosa ante la panoplia de accesorios que ofrecen para transportar mejor los objetos que necesiten sus usuarios. Son, siempre según Mitsubishi, de su autoría y comercialización, y abarcan desde una sencilla bola de remolque hasta un cubrimiento de la caja tipo ‘canopy’, pasando por baúles para la caja ó simplemente unas barras cromadas que faciliten el acceso a la caja o ayuden a amarrar la carga. Se equipan en concesionario –alguno de los 100 puntos de venta que la marca tiene España–, y la marca tampoco desprecia la gama de accesorios producidos por otros fabricantes serios y válidos para este modelo.

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MITSUBISHI L200 2020: MECÁNICAS

La mecánica es crucial en la decisión de compra de un pick-up, y Mitsubishi ha incorporado cambios sustanciales al nuevo L200 en este apartado. El único motor disponible es el 2.2 Diesel de 150 caballos que conocemos del Eclipse Cross, 30 kilos más ligero que el 2.4 al que reemplaza, con inyección por raíl común y culata de 16 válvulas. Pero, sobre todo, el nuevo propulsor es capaz de cumplir con la normativa de emisiones Euro 6d-Temp. Dispone de un depósito de AdBlue y homologa un consumo de entre 8,5 y 9,7 litros/100 kilómetros en ciclo mixto con el estándar WLTP, según versiones. Se trata de valores lógicos para un coche que en vacío pesa entre 1.935 y 2.035 kilos, de nuevo según la carrocería y el acabado elegido.

El chasis también estrena refuerzos en la zona del vano motor y en la caja trasera, para una mayor rigidez. Asociado a esto, los muelles y amortiguadores delanteros son más duros, mientras que en la ballesta trasera se ha añadido una hoja más –de cinco a seis– y ha estudiado nuevas elasticidades para ellas, con repercusión en la conducción en carretera, como describiremos más adelante.

Todos los L200 equipan tracción integral, pero no todos llevan la misma. La gama profesional monta la llamada Easy Select, que no cuenta con diferencial central y, por tanto, reserva el uso de la tracción integral para circular por zonas de baja adherencia. Por su lado, los acabados Motion y Kaiteki equipan el sistema Super Select II, que ofrece tracción integral permanente con las marchas largas, ésta sí con diferencial central Torsen que reparte el par en proporción 40-60; lo combina además con una reductora como muy pocos productos logran en el mercado.

Con todo, el L200 permite vadear hasta 70 centímetros, y goza de unos ángulos característicos de 30 grados para el ataque, ventral de 24 grados y 22 grados para la salida. El ángulo lateral es de 45 grados. Son muy buenas cotas; menos impresionantes son los 20,5 centímetros de altura libre al suelo, pero durante nuestra prueba no conllevó problemas ni en las zonas más escarpadas.

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MITSUBISHI L200 2020: IMPRESIONES DE CONDUCCIÓN

Durante su presentación a los medios, tuvimos la ocasión de conducir el L200 por autovía, por pistas de tierra en buen estado y por caminos rotos de tierra y piedra con fuertes pendientes y obstáculos. En este último tramo, se demostró como un verdadero todoterreno, muy divertido y con una capacidad de tracción reseñable, pese a que la unidad probada en ese momento montaba la tracción Super Select 4 II y, por tanto, no contábamos con el bloqueo del diferencial trasero que sí permite la tracción Easy Select 4WD, la más sencilla. El recorrido de la suspensión es largo aun con el endurecimiento de los muelles y la ballesta. Los neumáticos Dunlop AT20 Grandtrek también hicieron bien su trabajo para salir de situaciones forzadas, como arranque con fuerte pendiente y gravilla suelta. El cambio a las marchas cortas es razonablemente suave y tarda unos tres segundos en realizarse.

En ciertas bajadas pudimos probar el nuevo sistema de control de descenso en pendientes. Es eficaz y transmite seguridad, aunque dado el buen trabajo de los controles electrónicos estándar y la gran capacidad que tiene para mantener las cuatro ruedas en suelo incluso en caminos muy rotos, sólo se utilizará en terrenos extremos. También experimentamos con el nuevo sistema de modos de conducción 'off road', que incluye Grava, Barro/Nieve, Arena y Roca, este último sólo disponible con las marchas cortas y el bloqueo del diferencial central activado. Lo que estos modos de conducción cambian es el comportamiento del motor, cómo reacciona al acelerador, así como la selección de marchas del cambio automático y el tarado del control de estabilidad.

La unidad probada en ese momento contaba con el caja manual de seis velocidades. Tuvimos que manejarla con mucha frecuencia debido a las características de la ruta, pero también a las dificultades del motor para entregar su fuerza en bajos regímenes, por debajo de 2.000 revoluciones/minuto. Esta característica es común a otros los pick up que han adaptado sus propulsores a la normativa de emisiones Euro 6d-Temp. Esa falta de fuerza no es importante cuando se circula por carretera, y en cualquier terreno se disipa cuando se alcanza el mentado régimen de 2.000 giros/minuto, donde se muestra enérgico hasta las 4.000. Por eso el cambio cobra una fuerte relevancia. La caja manual ofrece un buen funcionamiento, pero con recorridos largos y un tacto más bien duro, como es habitual en otros pick-up. Además, la palanca puede quedar ligeramente alejada de la postura natural del brazo derecho para conductores no muy altos.

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En cualquier caso, y también para su uso en carretera, la sorpresa fue el cambio automático de seis velocidades, un convertidor de par de uso agradable, suave y con posibilidad de manejarse mediante unas levas situadas detrás del volante –también éstas de buen tacto y tamaño–. Cuando se maneja con las levas, sólo el conductor decide qué marcha lleva engranada; no vuelve al modo automático al cabo de unos segundos, no pasa a la marcha superior si alcanzamos el limitador ni baja de relación si aceleramos a fondo, hasta la zona de 'kickdown'. Por tanto, la caja automática es preferible para la mayoría de usos.

En carretera abierta, el Mitsubishi L200 nos ha sorprendido por su silencio de marcha. Es cierto que en las jornadas de contacto con el coche no hubo viento fuerte, pero ni el prominente frontal ni los espejos laterales generan ruidos aerodinámicos irregulares. En vías rápidas se puede viajar al límite de la velocidad legal –y nos atrevimos a afirmar que también por encima de ella– con un buen nivel de confort. El motor 2.2 es también más silencioso que el 2.4 al que reemplaza, y Mitsubishi ha incrementado también la cantidad de material fonoabsorbente en los distintos paneles de la carrocería y en el vano motor. Todo ello no significa que el L200 sea un coche especialmente silencioso, sino que lo es respecto a sus predecesores y frente a la competencia directa con motores tetracilíndricos.

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La conducción resulta agradable. El incremento de dureza de los muelles delanteros, el agregado de una hoja a la ballesta trasera y las llantas de 18 pulgadas hacen que el conjunto gane rigidez y, con menor movimiento de la carrocería, tenga mejores tactos. No hemos probado el L200 con llanta de 16 pulgadas. Lógicamente, en ningún caso tiene los tactos de un turismo o un SUV con la carrocería más baja, chasis monocasco y suspensión con muelles en ambos ejes, pero tampoco es el clásico todoterreno pesado y torpe.

Un rasgo típico del comportamiento de los pick-up es que el tren trasero rebote por soportar muy poca masa en comparación con el delantero. No hubo rebotes en el L200; sí hay más movimiento vertical atrás que adelante, porque el eje trasero lleva una suspensión más dura –normal, dado que la caja puede arrastrar una tonelada de carga–. Pero en ningún caso notamos rebotes peligrosos o incómodos. Conviene precisar que llevábamos un baúl en la caja –uno de los mentados accesorios originales de este L200– con lastre que, según a quién consultamos, oscilaba entre los 60 y los 100 kilos y que balancea los pesos, siquiera parcialmente.

No medimos los consumos en nuestra prueba real, porque según el terreno que pisábamos y la conducción practicada, la variación era demasiado grande como para extraer una media ponderada.

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MITSUBISHI L200 2020: PRECIOS

Como en el resto de apartados, los precios de la sexta generación del L200 distinguen entre la ‘gama profesional’ y la ‘gama alta’. Todas las cantidades que vamos a detallar a continuación incluyen los descuentos de lanzamiento previstos por la marca. En la primera encontramos el Club Cab –cabina sencilla– con acabado M-Pro básico, con llantas de chapa, por 29.250 euros. El siguiente escalón es el mismo acabado pero con carrocería Double cab –doble cabina–, llantas de aleación de 16 pulgadas y climatizador, que cuesta 31.100 euros. Por último, si equipamos el cambio automático, se ofrece por 32.600 euros.

En cuanto a la gama alta, y respecto al más equipado de los M-Pro, el acabado Motion suma la tracción integral Super Select 4WD con control de descenso y selector de modos 'off road', mitigación de colisión frontal y alerta de salida de carril, llantas de 18 pulgadas y cámara de visión trasera, por un precio de 36.100 euros. Finalmente, el acabado Kaiteki añade a todo lo anterior los faros de leds en todas sus funciones, cámara de visión 360 grados, tapicería de cuero y los sistemas de aviso de ángulo ciego, alerta de tráfico trasero o mitigación de aceleración no intencionada. El precio del Mitsubishi L200 más equipado es de 40.100 euros.

Los precios de tarifa oscilan entre los 31.600 euros de la versión M-Pro de cabina sencilla hasta los 45.000 del Kaiteki de doble cabina.

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REGISTRO DE ACTUALIZACIONES

Fecha Actualización
13/09/2019 Publicamos nuestra primera prueba, efectuada durante la presentación europea del coche en Málaga.
16/08/2019 Primeras informaciones del Mitsubishi L200.

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1 comentario
Imagen de Stavelot

Ira igual que siempre, pero ahora esta mucho más guapo. Yo tuve una Hilux, iba muy bien pero el Mitsu de unos amigos iba por lo menos igual o mejor. Lo unico que no me fio es del cambio automatico por mucho que rosaleny le guste.

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