CURIOSIDAD

Los coches de nuestros padres

Repasamos los modelos que han marcado la infancia de nuestra redacción

Desde un 'Coche Fantástico' hasta uno en el que alguien aprendió a conducir con menos de diez años

AmpliarEl Renault 25 fue uno de los coches importantes para alguien de nuestra redacción - SoyMotor.comEl Renault 25 es uno de los modelos que alguien de nuestra redacción recuerda con mucho cariño

Hoy se celebra el día del padre, momento ideal para recordar aquellos coches que, por una u otra razón, marcaron la infancia o la adolescencia de los componentes de SoyMotor.com.

Una vez repasada la historia automovilística de la infancia de nuestro querido Raymond Blancafort, nos toca al resto del equipo. Viajes, anécdotas y demás que han hecho de algunos modelos del pasado algo muy especial para nosotros. Empezamos:

  • Cristóbal Rosaleny

El coche que más marcó mi infancia fue, sin lugar a dudas, el Seat Ibiza SXI. Inicialmente fue el coche que mi tío Jesús compró en 1988 y, desde la primera vez que lo vi, me causó una profunda impresión. De color rojo, tenía la parrilla en color carrocería, los antiniebla amarillos, las preciosas llantas multirradio de 14 pulgadas, unos pasos de rueda muy marcados de plástico negro, dos pequeños alerones atrás… simplemente la tipografía roja con las tres letras que daban nombre a la versión tope de gama del Ibiza Mk1 ya me parecía fascinante.

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El que fue el Seat Ibiza SXI de Cristóbal Rosaleny, en manos de su actual propietario, el también periodista José Carlos Luque

Cuál fue mi sorpresa cuando mi padre, que le había recomendado en su día la compra a mi tío y que, de hecho, lo había conducido el día que salió del concesionario, le compró el coche a la menor oportunidad. Por supuesto sólo tenía tres puertas y yo siempre viajaba detrás, pero nunca supuso el menor inconveniente 'plegarme' para entrar a un habitáculo donde descubrí lo mucho que pueden dar de sí 100 caballos, y lo elástico que era aquel motor alimentado por inyección electrónica. El interior negro con líneas rojas, ochentero de pura cepa, el volante de dos radios y núcleo hexagonal o los asientos de respaldo 'deportivo' son sólo algunos de los elementos que me invitaron a soñar, siempre con mi padre al volante. Con el SXI rodamos en Cheste… ¡antes de que lo terminaran! Por desgracia, decidimos ceder gentilmente ante el vigilante que nos empezó a perseguir con otro coche… aunque en ningún momento nos dio caza.

Años después, mis padres compraron otro coche y yo me quedé con el SXI. Descubrí las vergüenzas de su ballestón trasero, la dirección 'resistida', el roce de la cabeza con el techo, pero ¿qué más da? Con él iba a la autoescuela a diario, con él me fui a vivir a Madrid… una larga historia que hoy, afortunadamente, continúa en manos amigas para mi deleite periódico.

  • Rafael Alonso

En el verano de 1984 mi madre supo que estaba embarazada de su segundo hijo; yo. Unos días después, mi padre decidió que su familia necesitaba un coche más grande, moderno y seguro que su Ford Escort tres puertas 1.1 L -motor Kent Valencia- de 1981, y lo cambió por un flamante Renault 25. En su momento, el R25 era el buque insignia de la casa del rombo, finalista al galardón de Coche del Año en Europa, llegó a ejercer como vehículo oficial del presidente de Francia con carrocería de limusina blindada, que además contaba con lanzallamas en los laterales.

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Pero volviendo al coche de mi padre, el suyo era la versión GTX 2.2 de inyección electrónica y 121 caballos, un berlina de diseño atrevido con una enorme luneta trasera que envolvía el portón del maletero, lo que le dotaba de una muy generosa capacidad de carga. Aunque lo que más me maravillaba de esa máquina del futuro no era su eficiente coeficiente aerodinámico Cx de 0,31, uno de los mejores de su época, ni el singular diseño de su volante y salpicadero, obra del italiano Marcello Gandini -habitual de Lamborghini-. Puede que por el sofocante tapizado de pana gris de los asientos, sobre los que tantas veces hice la siesta con la cabeza sobre el reposabrazos central de la banqueta trasera, restase algo de glamour a los ojos de los no iniciados pero, sin duda, lo que más me maravillaba del coche de mi padre era su increíble ordenador de a bordo con avisos por voz. Nunca olvidaré aquella voz metálica y casi robótica que decía "Puerta abierta" o "Combustible bajo". En aquella infancia de finales de los 80 era mi ‘Coche Fantástico’ particular.

  • Fernando Ramos

Dos coches marcaron mi infancia, dos modelos generalistas pero a los que tomé mucho cariño, uno en los desplazamientos diarios al colegio y otro en viajes y fines de semana.

El primero fue un impecable Opel Kadett 1.6 3p blanco, que en el concesionario pintaron parachoques incluidos y que parecía la versión GSI para ojos poco entrenados. Sería por ello que nos lo intentaron robar varias veces, aunque el cortacorrientes siempre cumplió su función. No todo era perfecto ya que la dirección no asistida y la falta de aire acondicionado precipitaron el cambio a un menos bonito Ford Ka

Por otro lado estaba el Opel Vectra azul marino de mi padre con el que hicimos miles de kilómetros en viajes de todo tipo. Espacioso, cómodo y señorial, fue todo un cochazo, de los mejores de su segmento en la época. No tuvimos problema alguno con él y su motor 2.0 litros permitía cruceros de otra época en autopista.

Dos coches a los que se une un tercero, el Mini Cooper 1.3 de mi padre que acabó hecho añicos en pleno Sinesio Delgado. No llegué a conocerlo de una pieza aunque aún guardo con cariño el emblema frontal

  • José Miguel Vinuesa

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El primer coche de mi padre fue, como el de muchos, el de su padre, es decir, mi abuelo. Se trataba de un Seat 850 Especial, la versión más equipada del modelo, que contaba con el mismo motor de 843 centímetros cúbicos con 47 caballos, pero colocado en posición trasera, lo que sumado a la tracción trasera y un peso de 714 kilogramos lo configuraba como un coche divertido. Era de color blanco, obviamente dos puertas, y con sus llantas deportivas era toda una delicia para alguien con el carnet recién sacado: un pequeño deportivo del que se produjeron unas 200.000 unidades, todas con el bonito diseño de Dante Giacosa.

Luego llegarían un Seat 1.500, un Ronda 1.6 CLX. que fue el coche que más recuerdo y que era divertidísimo, y otros. Pero volvamos al 850 y a una historia que casi roza el milagro biblico del vino en las Bodas de Caná. Porque volviendo desde la localidad de Requena a Valencia, el coche se quedó sin agua en el radiador. Con toda la familia a bordo -cinco miembros-, continuar el viaje era imposible porque no llevaban agua. Así que el padre de mi padre abrió el maletero, sacó la garrafa de vino adquirido en la denominación de origen de la zona Utiel-Requena, y se la echó al radiador. ¿Qué pasó? Que el coche fue tan tranquilo hasta Valencia, llegó sin complicaciones y en el taller no mostró ningún problema cuando purgaron el vino para volver al agua. Parece increible, pero aquel motor debía ser durísimo... y un gourmet del buen vino. Yo no lo haría, pero mi padre aún se ríe cuando lo recuerda. A él sólo puedo agradecerle la pasión por los coches que me contagió.

  • Ana Vázquez

El primer coche nuevo de mi padre fue un Ford Orion 1.6i Ghia marrón. No era nada del otro mundo, según él, pero lo cierto es que fue uno de los modelos de su categoría más vendido en Europa.

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Lo compró de soltero en 1987, después de conducir unos años un Renault 5 blanco de segunda mano que se quedó anticuado. Lo llevamos al desguace hace siete años, con sólo 225.000 kilómetros en el odómetro, tras 25 años de uso. Lo compró para ir a trabajar y lo usaba para eso principalmente, salvo cuando mi madre le convencía para enganchar el remolque e ir de camping o para hacer algún viaje de corto recorrido (como mucho un Asturias-Salamanca). No tenía cinturones en los asientos de atrás, de eso me acuerdo bien. De lo que no me acordaba es de que de muy pequeña lloraba al ver mi sillita vacía en el asiento de atrás cuando se iba a trabajar. Me lo han tenido que recordar, como también lo mucho que odiaba aquella sillita...

  • Jorge Morillo

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Elegir uno de los coches de mi padre que me haya marcado es realmente complicado, pero creo que me debo decidir por el BMW 318i que tuvo a principios de los 90. Y no por tener un motor de 113 caballos o rozar los 200 kilómetros/hora de velocidad máxima, sino porque fue el primer coche que conduje en mi vida. En él aprendí lo que era un embrague, el juego de pies que había que hacer para ponerlo en marcha y demás cosas que, de otra forma, se me hubiesen atragantado años después en la autoescuela.

En el fondo pienso que esos primeros kilómetros en un casi desierto polígono industrial de Coslada -Madrid- fueron el comienzo de muchas cosas. De mi historia al volante, por ejemplo, que aún continúa con padre e hijo metidos hasta el fondo en el mundo del karting. Y también de mi historia como periodista. Sí, es cierto que no llegaba a la decena de años cuando todo esto ocurrió, pero desde entonces supongo que me empecé a interesar por los coches desde otro punto de vista.

  • Jorge Iglesias

El coche de mi infancia es un Renault Mégane Classic de 1999. Imagino que, como ocurre con todo el mundo, el valor sentimental del coche supera ampliamente el real de la máquina. En mi caso, me resulta imposible olvidar el momento en el que lo vi por primera vez, aunque sólo tuviera cuatro años. En aquel 1999, una enfermedad me mantuvo ingresado durante un mes. A lo largo de 30 días, sólo hubo una ocasión en la que me permitieron salir a la calle, y fue la fría mañana de noviembre en la que, desde una de las ventanas del pasillo, vi a mi padre llegar con él al hospital. Fue el coche con el que hice mi primer viaje de vacaciones, fue el primer coche que conduje, y a día de hoy, es el único coche del que puedo recitar de memoria el manual de usuario.

  • Pablo García

Mis primeros años, aunque lejanos, los recuerdo con viajes a bordo de un Citroën AX cinco puertas de color marrón muy oscuro. No era un coche muy grande, pero sí suficiente para mover con soltura a una familia joven de tres miembros como éramos entonces. Los mejores recuerdos con él fueron los viajes durante nuestras vacaciones, sobre todo, al norte: Asturias, Cantabria, País Vasco… Lo adquirió mi padre en abril de 1990 y permaneció en mi familia hasta octubre de 1995, cuando decidieron cambiarlo por un más espacioso Ford Mondeo al acercarse el nacimiento de mi hermano. Como curiosidad diré que, muchos años después, nos lo encontramos de nuevo en un semáforo. Mismo coche, misma matrícula, y en perfectas condiciones.

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13 comentarios
Imagen de Oldriver

[#10 bourne] ya ha llovido, nevado...y hasta soplaron huracanes. Date idea que el 600 era del 62...

#1 ya ha llovido jejeje

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Imagen de quick_vale

Yo heredé un MB w115 240D 3.0 que era una gozada en la que se podía vivir.... pero cuando cogía, pocos veces y menos aún sin supervisión, el w124 300E con casi 190 cv y autoblocante mecánico que se compró mi padre....aquel bicho hacía que te saliera pelo en el pecho....cuantos GTI de la época, año 90, sufrieron la furia de aquel coche de viejo que volaba raso . Casi 240 de punta....hoy acabaría entre rejas.... que recuerdos. P.D. Nunca tuve un accidente, pero los ”uuufffffffffff” daban para llenar un buen saco.

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Imagen de Zas

[#2 coemas9] Jajajajaja Jajajajaja, me sumo, a su gran perdida y dolor. En mi casa, mi viejo escondía las llaves de aquel WGolf MK2, De nada le sirvió. Mí hermano, recién sacado el carnet, salió a dar una vuelta, regreso con el volante...
Eran otros tiempos, Seat Corsa Gsi, Opel kadet Gsi , Opel Vectra 2.0i, Ford fiesta Xr2, Renault 11 txe....
Qué tiempos !! De cuándo se meaba en cazuela !!

El golf mk2 GTI de mi padre...Lo siniestré... La primera vez que se me rompió el corazón fue perder ese coche jajaj

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Imagen de bourne

[#1 Oldriver] ya ha llovido jejeje

Pues yo recuerdo los viajes en Fiat 600, luego poder abrir la puerta en el Fiat 1100, la enorme Fiat 1500 Rural ( o station wagon o familiar) que nos permitia hacer uba cama atras, luego los Fiat 125 y por ultimo el Renault Torino TSX, los dos ultimos ya los conduje yo, y a partir de alli los mios, Citroen 2CV y al poco el Visa Club.

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Imagen de furai

mi padre tuvo un renault 6, 18 y despues el 21. Pero tb tuvo un seat 124 sport. Me hubiera encantado que no se lo hubieran robado y haber recibido esa joya. Hace poco vi dos circulando juntos, y me parecen joyas historicas

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Imagen de Ascari

[#7 Ascari]
"el Capri era otro nivel"

#6
Era un tiro. Solo dos "pegas".1. Frenos que desfallecían mucho si apurabas, y que era muy subvirador en carreteras de curva lenta, pero en autopista o carreteras de radio amplio de giro era una maravilla. Lo que me he divertido "contra" los 405, R21. El Manta era precioso pero estaba enamorado del Ascona GT que tenía un vecino, en rojo también pero 4 puertas. El Capri era otro y una pasada pero me gustaba mas el Monza.

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Imagen de Ascari

[#6 MECANIZADOR]
Era un tiro. Solo dos "pegas".1. Frenos que desfallecían mucho si apurabas, y que era muy subvirador en carreteras de curva lenta, pero en autopista o carreteras de radio amplio de giro era una maravilla. Lo que me he divertido "contra" los 405, R21. El Manta era precioso pero estaba enamorado del Ascona GT que tenía un vecino, en rojo también pero 4 puertas. El Capri era otro y una pasada pero me gustaba mas el Monza.

#4 un cochazo sin duda y con 130cv para aquella época.
A mi me flipaban el Opel Manta y el Ford Capri con 14 o 15 años se me iban los ojos cada vez que veía uno. Maravillosa década de los 80

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Imagen de MECANIZADOR

[#4 Ascari] un cochazo sin duda y con 130cv para aquella época.
A mi me flipaban el Opel Manta y el Ford Capri con 14 o 15 años se me iban los ojos cada vez que veía uno. Maravillosa década de los 80

Opel Ascona GT 2p en rojo 130 cv. Qué máquina!!.

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Imagen de guses

Interesantes historias de los comunicadores de la página y de los compañeros presentes. El primer auto de mi padre fue un Volkswagen Escarabajo nuevo del año 63, que se lo compró y regaló mi abuelo cuando mi padre era un estudiante. Luego de esa etapa del Escarabajo llegó para mi familia la era del Toyota Land Cruiser desde 1973 hasta la fecha de hoy. Saludos.

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Imagen de Ascari

Opel Ascona GT 2p en rojo 130 cv. Qué máquina!!.

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