PRIMERA PRUEBA

Audi Q8, primera prueba: el placer de lo excesivo

Mezcla la base del Q7 con muchos elementos importados del A8

De momento, una variante Diesel con 286 caballos, prestaciones espectaculares y etiqueta ECO

Abre la veda de los SUV Coupé para la marca de los cuatro aros

AmpliarAudi Q8, primera prueba: el placer de lo excesivo - SoyMotor.comAudi Q8, primera prueba: el placer de lo excesivo

Hemos conducido el nuevo Audi Q8, buque insignia de la gama SUV de la marca con silueta coupé y grandes dosis de tecnología que lo convierten en una ‘rara avis’ en carretera. Su precio parte de 84.840, elevado como todo lo implica el Q8, también su calidad general y su imagen impactante.

Las comarcas alicantinas de L’Alcoià y L’Alacantí, sus paisajes lunares al lado de frondosas pinadas, sus playas a escasos kilómetros de tramos de montaña puntuables en rallies como el de La Nucía o el Ciudad de Jijona, fueron testigos de la presentación nacional del nuevo Audi Q8, a la que asistió SoyMotor.com. Sus versiones deportivas son el Audi SQ8 y el Audi RS Q8.

El primer SUV Coupé de la marca de los cuatro aros destaca, antes que nada, por una silueta distinta a sus rivales por naturaleza, el BMW X6 y el Mercedes GLE Coupé. A primera vista, parece menos coupé que su competencia, sin ese amago de tercer volumen que sí tienen los demás. Sin embargo, sus dos metros de ancho y sus casi cinco de largo se combinan con una línea fastback mucho más llamativa en vivo que en foto. En cualquier caso, el Q8 sienta las bases para futuros SUV coupé de Audi, que ya ha anunciado su intención de ampliar la familia.

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El Q8, que deriva de prototipos mostrados en Detroit y Ginebra 2017, guarda también similitudes con el novísimo e-tron, lo que contribuye a otorgarle un cierto aire futurista. Luce voladizos pequeños y ventanas sin marco. La parrilla, singleframe la llama Audi, es octogonal, y eso ya no es novedad, pero sí lo es la 'máscara' de colores que tiene justo alrededor: el acabado S-Line la muestra gris y en el Black Line es negra, mientras que en el básico es color carrocería.

Las luces, matriciales de leds en opción para los faros delanteros, y full-led en cualquier caso, están unidas en la parte trasera, aunque no son OLED como en el A8. Ese 'puente' de reflectores es muy del gusto del mercado asiático; gustos aparte, también aportan esa mirada futurista. Y es una sensación que se propaga al interior del Q8.

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NAVE PRINCIPAL

Una vez sentados en el Q8, descubrimos claros aires de familia con el A8; la consola central, por ejemplo, hereda mucho de la berlina de representación y, como sucede en aquél, está rodeado por amplias láminas de 'piano black' en lo que la marca denomina Black Panel. No es optativo y otorga al interior una imagen francamente limpia y vanguardista, aunque tiene su reverso: hay que ser muy cuidadosos para evitar ensuciar la superficie con la propia grasa de nuestros dedos. Es una concesión más al diseño que, desde nuestro punto de vista, es el leit motiv de este modelo.

El grado de detalle es elevado: el Q8 ofrece 20 colores para sus luces de contorno en el habitáculo. Las similitudes con el Q7 existen, pero no son patentes. Audi ha conseguido un ambiente de distinción que embadurna al ocupante nada más subirse al coche y que no se percibe igual en otros modelos de la marca. Está bien rematado en ajustes y calidades, y también se ha cuidado seriamente la ergonomía. Su aire coupé no empaña una habitabilidad amplia para cinco ocupantes, aunque sí anula la posibilidad de montar una tercera fila de asientos como en el Q7. Si hilamos fino, también podemos apreciar una plaza central trasera que, aunque da espacio más que suficiente, dejará en claro agravio a su ocupante frente a los de las plazas laterales.

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El maletero cubica 605 litros, ampliables a 680 porque los asientos traseros se mueven longitudinalmente 10 centímetros. Son fácilmente abatibles en tres bloques independientes, y también la banqueta mediante un tirador en la parte baja de la misma.

 

EQUIPAMIENTO

En consonancia con su aspecto y su precio, el Q8 cuenta con una lista de equipamiento muy generosa, casi tanto como la del A8. Sería prolijo nombrar aquí todos los dispositivos y aplicaciones, pero destaca, por ejemplo, el 'Audi connect key', que permite digitalizar la llave del coche y abrirlo mediante una app en el teléfono móvil, siempre que tenga sistema operativo Android. Audi connect incluye funciones Car-to-X de lectura de señales de tráfico y avisos de alerta, al igual que cierta información sobre plazas de aparcamiento. Estas funciones trabajan con el navegador MMI plus que, por cierto, incluye conexión LTE y punto wifi.

El sistema multimedia es el mismo que el del A8, en el que destaca un mando vocal más preciso que los anteriores del grupo, así como la posibilidad de escribir con el dedo sobre una pantalla táctil. En este sentido, está un paso por encima del Q7, al que arrebata la condición de punta de lanza de la gama SUV de Audi en lo que a tecnología y equipamiento se refiere.

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Cuenta con varios sistemas de sonido, el superior de ellos con la firma de Bang & Olufsen y sonido 3D tanto en las plazas delanteras como en las traseras.

No incluye todos los asistentes a la conducción que permitieron al Audi A8 convertirse en el primer coche de producción homologado con un nivel 3 de conducción autónoma, si bien mantiene el escáner láser, radar de largo alcance, cuatro radares de medio alcance, cámara frontal, otra de visión nocturna, una de visión 360 grados y otros 12 sensores ultrasónicos.

Por supuesto también equipa el control de velocidad adaptativo, el asistente de tráfico cruzado y las aplicaciones para aparcar remotamente que también vimos –y probamos– en el A8. La instrumentación totalmente digital es de serie, no así el head-up display, opcional.

La gestión de las dos pantallas centrales táctiles, de 8,6 y 10,1 pulgadas respectivamente, es agradable gracias a la sensación háptica que transmite al dedo cuando acertamos a tocar el control deseado. Su flexibilidad es enorme, aunque algunos conductores podrían preferir un sistema mixto con ruletas y botones, que en el Q8 brillan por su ausencia.

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CONDUCCIÓN

Carreteras entre Alicante y Benimantell, una pequeña población en el precioso valle del Guadalest, nos sirvieron para conocer el Q8 en condiciones exigentes y, a priori, difíciles para esta mole. Primero tuvimos la ocasión de conducirlo equipado con neumáticos mixtos All Seasons y ya en esa configuración nos resultó sorprendente su agilidad en relación a su peso. Obviamente es un coche subvirador al límite, y requiere cierta anticipación en la gestión de las masas para lograr apoyos sin necesidad de corrección a media curva, pero tanto el buen hacer de la electrónica como el de la suspensión neumática logran transmitir una sensación de seguridad poco habitual en coches de su tamaño a velocidades elevadas.

En vías rápidas, ahondamos sobre otras facetas del Q8: silencioso, suave y cómodo –los asientos también ponen de su parte en este sentido–, nos dio un consumo de unos 8 litros a los 100 con velocidades legales, siempre con una extraordinaria reserva de aceleración. ¡Qué podría conseguir en un coche más pequeño, con 600 ó 700 kilos menos! No cuenta con el sistema de estabilizadoras activas o la suspensión predictiva del A8, que es capaz de autonivelar la carrocería en función de los baches que la centralita capta, pero el estándar de confort es elevadísimo.

Sí está disponible, en opción, el eje trasero direccional, capaz de imprimir un ángulo de cinco grados a la ruedas traseras en el sentido contrario al giro del volante cuando se circula a bajas velocidades para reducir el radio de giro, pero también de girar en el mismo sentido que las ruedas delanteras por encima de 60 kilómetros/hora para otorgarle mayor agilidad en curva.

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En cuanto a la gestión del cambio, el tiptronic de 8 velocidades es una garantía de suavidad, y en nuestros recorridos no echamos en falta mayor rapidez ni al subir ni al bajar marchas. La evolución de los convertidores de par en los últimos años es francamente encomiable, y aquí tenemos un buen representante.

Cambiamos de modo de conducción, entre los siete disponibles en el sistema drive select, al 'off road' –conlleva suspensión neumática, en este caso la más blanda de las disponibles–. En las pistas de tierra, los neumáticos mixtos All Seasons dieron un óptimo resultado y el Q8, de nuevo sobreponiéndose a su peso, hizo buen uso de su tracción integral permanente mediante diferencial Torsen. Lo más destacable resultó, no obstante, el buen aislamiento acústico frente a las piedras que golpeaban los bajos a su paso y el trabajo de la suspensión neumática, que filtraron especialmente bien las irregularidades del terreno. No eran unas pistas agresivas, pero ¡en el habitáculo parecía que rodábamos por asfalto! 

La altura libre al suelo del Q8 son 25,4 centímetros, más aún si se equipa la suspensión neumática adaptativa, que puede provocar un cambio de altura de 9 centímetros. En su configuración de máxima altura está al nivel de sus principales rivales; ninguno de ellos son coches destinados al cruce de trialeras, pero sí a la circulación en terrenos deslizantes y firmes en mal estado, cometido que el Q8 cumple con nota.

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En carretera, y con las gomas 'normales', nos transmitió una sensación muy positiva la suspensión de serie, de dureza variable según el modo de conducción elegido, pero actuada por muelles y amortiguadores hidráulicos. Una conducción ágil resulta placentera y, en esta configuración, incluso más predecible y ‘natural’.

Por último, en ciudad sólo nos penaliza su anchura de dos metros y una visibilidad en tres cuartos trasera algo limitada, suplida parcialmente por las cámaras de visión 360 grados. La dirección es rápida y su asistencia óptima también en giros pronunciados y maniobras.

 

MOTOR

De partida, el Q8 estará disponible sólo con una mecánica, llamada comercialmente 50 TDI, y que consiste en el motor Diesel de tres litros de Audi con 286 gloriosos caballos y un agrado de uso fantástico. Sus prestaciones son realmente llamativas en un coche de 2,2 toneladas: acelera mucho en cualquier circunstancia, como demuestra el 0-100 en 6,3 segundos, o la velocidad punta de 245 kilómetros/hora. Además, cuenta con un circuito eléctrico de 48 voltios que le permite la hibridación suave que, en este caso, comporta etiquetado ECO, una ventaja importante en determinadas ciudades que imponen dificultades al acceso de las mecánicas Diesel.

Si el Audi Q8 cuenta con esta etiqueta ECO es porque el motor eléctrico es capaz de transmitir hasta 60 Newton metro de par a las ruedas, y no sólo por tener la batería de 48 voltios. Otros coches, como el Kia Sportage, no han obtenido la calificación ECO pese a contar también con la batería de 48 voltios, porque el requisito de la propulsión eléctrico es nuevo… algo que sí había previsto el grupo VAG.

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Lo cierto es que el motor 50 TDI puede circular apagado durante hasta 40 segundos a velocidades de entre 50 y 160 kilómetros/hora gracias al apoyo eléctrico, lo cual permite un ahorro medio que la marca estime en unos 0,4 litros de gasóleo cada 100 kilómetros.

En el futuro inmediato llegarán nuevas opciones para motorizar al Q8, concretamente el 45 TDI con el mismo motor V6 Diesel de las unidades probadas pero con la potencia rebajada a 231 caballos, y el 55 TFSI, con motor de gasolina de 3.0 litros y 340 caballos que ya conocimos también en el A8. Todos ellos incorporarán también el sistema Mild-Hybrid del que disfruta el probado 50 TDI. Más adelante llegará también la versión Audi SQ8 como tope de gama.

 

ACABADOS Y PRECIOS

Disponible en 12 colores, uno de ellos –naranja Dragon– exclusivo del Q8. En cuanto a la configuración de acabados, conviene destacar el First Edition, una edición limitada a 80 unidades de lanzamiento y equipada con todas y cada una de las características explicadas más arriba, que cuesta unos 105.000 euros.

En un segundo escalón encontramos los paquetes Tech, Black y S-Line, con elecciones distintas de gadgets y acabados –incluida la ‘máscara’ de la parrilla que comentábamos al inicio de este artículo– y cuyo precio ronda, en todos los casos, los 90.000 euros.

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Por último, la configuración básica cuesta 84.840 euros y no está precisamente desangelada en cuanto a equipamiento: incluye llantas de 19 pulgadas, faros de leds en todas sus funciones, el navegador con todas las funciones de conectividad, la instrumentación digital y las relacionadas con el teléfono móvil, inclusive el sistema de aparcamiento remoto. ¿Es un coche caro? Sin duda, pero también cuesta 13.000 euros menos que el Audi A8 más barato de la gama. Un BMW X6 con motor Diesel de potencia similar cuesta unos 3.000 euros menos, pero con un equipamiento tecnológico algo inferior, mientras que el Mercedes GLE Coupé tiene un precio similar al del Q8, también un paso por detrás en gadgets como es lógico dada su anterior concepción.

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2 comentarios
Imagen de mscupe

Lo ví hace dos días con un color verde oscuro espantoso. Es como un tanque. Casi del tamaño de un hummer y si no fuese por el tamaño no diría absolutamente nada. Tiene mejor pinta en fotos

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Imagen de Stavelot

Una bestia....yo creo que ira de sobras con el motor de 230 caballos. Eso si....sentido no tiene mucho, tiene pinta de ser enorme, gastara bastante or mucho que digan en la prueba.... pero a mi me gusta igual jejejej

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