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Mercedes–Benz T80: la monstruosidad alemana

Con un motor de avión de la Segunda Guerra Mundial, desarrollaba 3.000 caballos

Su objetivo era superar los 750 kilómetros/hora terrestres, pero la guerra se impuso

AmpliarEl vehículo debía presentarse como la máquina más rápida sobre la faz de la tierra - SoyMotor.comEl vehículo debía presentarse como la máquina más rápida sobre la faz de la tierra

A comienzos del siglo pasado el mundo cambió drásticamente. Los avances en tecnología daban unos pasos agigantados y la batalla entre las potencias mundiales en este campo era realmente cruda. Algunas de ellas beneficiaron a la humanidad, otras eran simplemente demostraciones de poder, unas tuvieron éxito y otras quedaron en agua de borrajas. En cualquier caso, el tema que hoy nos atañe pertenece a estas dos últimas categorías, más que nada porque ni siquiera pudo llegar a comprobarse si de verdad funcionaba.

La marca de la estrella siempre ha sido una de las más poderosas del mundo, siempre en la punta de lanza del sector, tanto en los modelos de calle como dentro de la competición. Solo hay que ver el dominio absoluto que a día de hoy ejerce en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 desde el comienzo de la era híbrida. Hace casi 80 años, la firma intentó demostrarlo con un proyecto mastodóntico, casi monstruoso.

El objetivo de Hans Stuck, piloto alemán de renombre en la época de las flechas de plata, era obtener el récord mundial absoluto de velocidad sobre tierra. Para ello convenció a Mercedes–Benz para que construyera un coche de carreras específico para el intento. Una vez comunicado, el proyecto fue oficialmente financiado por el Gobierno de Adolf Hitler en 1937–un fanático de las carreras, todo sea dicho, y admirador de Stuck–, cuando el Tercer Reich estaba en su apogeo.

A los mandos del proyecto se posicionó un tal Dr. Ferdinand Porsche y, mano a mano junto a Auto Union, concretaron una velocidad punta objetivo de 550 kilómetros/hora. Más tarde y después de las exitosas actuaciones de George Eyston y John Cobb en 1938 y 1939 en proyectos similares, la velocidad objetivo se elevó hasta los 600 kilómetros/hora. A finales de 1939, cuando el proyecto se materializó, la velocidad objetivo era todavía más ambiciosa, de 750 kilómetros/hora. Éste también sería el primer intento de obtener un récord absoluto de velocidad terrestre sobre suelo alemán y se presentaba para Hitler como otro triunfo propagandístico de la superioridad tecnológica alemana, el cual sería emitido para todo el mundo cortesía de la televisión nacional.

 

MONSTRUOSIDAD INGENIERIL ALEMANA

La aerodinámica era un desafío en unos años en los que los conocimientos en este campo eran aún limitados. Pese a todo, Ferdinand Porsche y Josef Mickl –aerodinámico– hicieron un gran trabajo, al diseñar una carrocería fluida y de líneas suaves con la carlinga incluida para ofrecer como resultado un coeficiente aerodinámico de tan solo 0,18. Para evitar que el T80 despegase, se dispusieron dos alas invertidas a los laterales de la carrocería que elevaban la anchura hasta los 3,2 metros.

mercedes-t80-esquema.jpg

El desarrollo del chasis fue la tarea de Auto Union y fue la parte correspondiente al motor de la que se encargó la marca de la estrella. Según los cálculos del Doctor, serían necesarios unos 3000 caballos de potencia para poder llevar los 8 metros y casi 3 toneladas del conjunto hasta los 750 kilómetros/hora. No obstante, parece ser que desarrollar un nuevo motor de semejantes características requería de una enorme inversión económica fuera de los límites presupuestarios del proyecto, por lo que se decidió apostar por el motor en producción más grande del momento, el DB 603, un V12 de 44.5 litros cubicaje utilizado por los cazas alemanes. Para lograr semejante cantidad de potencia –el doble de la que proporcionaba de origen– se sobrealimentó el conjunto con un turbocompresor. Como combustible se usaría una mezcla especial de alcohol metílico, etanol y benceno con inyección de metanol y agua para una correcta refrigeración y para evitar detonaciones indeseadas.

Las dimensiones eran tan colosales que únicamente el motor ya pesaba una tonelada, por lo que se decidió repartir el peso no a uno sino a dos ejes traseros. Un gran avance para la época, pues ante ello se diseñó un rudimentario control de tracción, mientras que el delantero se reservaba solo para la dirección. Los neumáticos elegidos también eran experimentales y diseñados específicamente para soportar esas estratosféricas velocidades. Como nota curiosa, el vehículo se apodó extraoficialmente 'Schwarzer Vogel', o Pájaro Negro, por el propio Hitler y debía ir coloreado con el águila y la esvástica, una tarea que finalmente no se pudo llegar a realizar, como veremos a continuación.

 

AÚN ESPERA SU MOMENTO

Finalizado el proyecto en 1939 y después de 600.000 marcos invertidos, se organizó la ''Semana de la Velocidad alemana'' dispuesta para enero de 1940. Se pavimentó una pista de 10 kilómetros de largo y 25 metros de ancho entre las ciudades de Dessau y Leipzig, que actualmente es parte de la autopista A9 y que ya entonces también tenían la función de pista de aterrizaje. Cabe recordar que el accidente mortal de Bernd Rosemeyer el año anterior en ese mismo asfalto no intimidó en absoluto a los participantes.

Pero el 1 de septiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y se llevó consigo todas las pretensiones e ideas de realizar aquel hito. La máquina fue guardada en un lugar seguro en Kärnten, Austria, no sin antes haberle extraído el motor para montarlo en uno de los Messerschmitt Bf 109 de la Luftwaffe.

mercedes-t80-hangar.jpg

Como muestra de las grandilocuentes pretensiones del proyecto, la cifra de los 750 kilómetros/hora en tierra que prometía el T80 no fue superada hasta 1964, cuando Art Arfons alcanzó los 857 kilómetros/hora en su ''Green Monster'', que no obstante era un vehículo a reacción. Hay que ir hasta el año 2001 para ver a Don Vesco y su ''Turbinator'', quienes únicamente lograron acercarse a esa cifra,737 kilómetros/hora, con un vehículo impulsado, esta vez sí, con motor de combustión. Con estas cifras en mano queda claro que los alemanes habrían logrado un hito tan grande que aún a día de hoy sería vigente, hecho que muchos historiadores y expertos ven factible. O tal vez habrían sucumbido en una de las mayores vergüenzas para el Führer.

Está claro que la Segunda Guerra Mundial se llevó por delante las expectativas de este verdadero monstruo del asfalto. Actualmente, el T80 se puede contemplar expuesto en una de las paredes del museo de Mercedes–Benz, en Stuttgart.

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4 comentarios
Imagen de Sergio1961
#3 Revisa tus valores. Creo que no razonas bien. Saludos
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Imagen de Hellowis
Gracias a Hitler la automoción alemana es la que es hoy en día.. Fianció a Autounion(actualAudi) y a Mercedes para que fueran campeones y así sucedió.. luego estará su lado oscuro, pero gracias a él y los nazis, en temas de tecnología, nos vino muy bien tanto desarrollo en tan poco tiempo..
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Imagen de Raulos
Excelente y muy interesante artículo. Felicitaciones.
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Imagen de La Parri Coghlan
Que joya!! Que nivel de pensamiento tienen los alemanes!!
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