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Las averías que puedes provocar en tu coche sin darte cuenta

Mínimas acciones involuntarias pueden ocasionar un gran fallo en la mecánica

No comprobar la presión de los neumáticos o mantener pisado el embrague son algunos de los errores que cometemos a diario

AmpliarAlgunas acciones mínimas pueden librarnos de tener que llamar a la grúa estas vacaciones - SoyMotor.comAlgunas acciones mínimas pueden librarnos de tener que llamar a la grúa estas vacaciones

Cuando hacemos uso de nuestro vehículo hay diversas pequeñas acciones o manías de las que la mayoría ni siquiera somos conscientes pero que, a la larga pueden ocasionar una avería de gran calado en la mecánica. En este artículo repasamos las más comunes y peligrosas, así como la manera de controlarlas y evitarlas.

El verano es una de las épocas en las que la gran mayoría de la gente hace un uso más prolongado del vehículo. Es posible que, ante ello, surjan de imprevisto y en el peor momento ciertas averías, no por un acto repentino, sino por desgaste, dejadez o acumulación de esfuerzos durante el resto del año. Muchas de ellas las hacemos sin siquiera ser conscientes de ello o simplemente al obviar ciertos síntomas que pueden parecer normales a priori. Repasamos las más importantes:

  • Olvidar comprobar la presión de los neumáticos

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Se trata de una acción que todos debemos de realizar de manera asidua, más aún a la hora de acometer un viaje de larga duración. Los problemas más comunes tienen que ver con las presiones.

Si hemos hinchado los neumáticos con demasiada presión, el agarre disminuye y tendremos mayores problemas al intentar controlar el coche. Lo notaremos si el desgaste de la goma recorre el centro de la banda de rodadura.

Más común es que la presión de los neumáticos sea baja, en cuyo caso, el rozamiento con el asfalto es mayor y repercute en un mayor consumo. A raíz de este hecho surgen otros problemas como un incremento en la distancia de frenada, subviraje y sobreviraje en caso de una menor presión en las ruedas delanteras y traseras respectivamente e incluso podríamos llegar a desllantar la rueda.

Ambas tesituras ocasionan un desgaste irregular en los neumáticos que puede llevar en casos extremos a un reventón repentino con graves consecuencias por lo que, como se ha mencionado, conviene revisar periódicamente las cuatro ruedas y mantenerlas siempre a la presión que estipula el fabricante.

 

  • Repostar el carburante equivocado

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Parece una locura, pero es más común de lo que parece, por ejemplo, para gente inexperta o a personas que han alquilado un vehículo. Uno se acerca a la manguera y, por la razón que sea y sin reparar en ello, se equivoca y echa gasóleo a un vehículo de gasolina o viceversa.

En caso de repostar Diesel en un motor de gasolina, el motor se detendrá prácticamente al encenderse. No habrá mayor problema, pero la mecánica entera se habrá impregnado con el carburante, por lo que habrá que realizar una limpieza a fondo del motor. Peor es el caso contrario –echar gasolina a un Disesl–, porque el coche arrancará y podrá circular, pero terminará por dañar los inyectores, entre otros, y derivará en una reparación muy costosa.

Lo mejor es que, si se ha cometido el error, uno se dé cuenta del mismo antes de arrancar. Si es así, hay que llamar al servicio de asistencia para que drenen el depósito, pues el descuido puede ocasionar un desembolso en taller de como mínimo 100 euros, que se puede multiplicar hasta por cuatro si los daños son mayores.

 

  • Circular en punto muerto

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En prolongadas bajadas en puertos de montaña o en largas y aburridas secciones de autopista, son muchos los que prescinden del uso de freno motor para circular en punto muerto con la creencia de que así se ahorra combustible. No es algo que se haga exactamente sin darse cuenta a menos que ya se tenga muy interiorizado, pero sí es una práctica extendida y que conviene aclarar.

Creer que viajar sin una marcha engranada permite ahorrar unos cuantos litros de combustible es un mito que viene de cuando los vehículos funcionaban mediante carburación. Por aquel entonces, la succión que generaban los cilindros siempre se llevaba unas cuantas décimas de litro, aunque no se pisara el acelerador –y algunos recomendaban directamente apagar el motor–, pero desde que existen los motores de inyección, el consumo al levantar el pie es de cero absoluto, pues la mecánica aprovecha la inercia para seguir en movimiento. 

Lo único que se consigue al circular en punto muerto es precisamente gastar más –entre 0,5 y 0,7 litros/hora–, pues el motor no cuenta con esa inercia y debe enviar combustible a los cilindros para seguir en funcionamiento. Aparte de ello, esta acción puede ocasionar fallos en las poleas y sus tensores, así como en los discos de freno pues al alcanzarse velocidades mayores, sobre todo en bajada, se solicitan más, hecho que además pone en riesgo a los ocupantes. Así que nada de ir a 'vela'.

 

  • Mantener pisado el embrague

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Otra –mala– costumbre que se puede llegar a hacer sin pensar al estar detenido en un semáforo es mantener pisado el pedal del embrague para, en el momento preciso, engranar la primera relación y salir más deprisa.

Esta acción tan simple puede ocasionar un gran desgaste al sistema de embrague, pues el disco sufre fricciones y los elementos de accionamiento se someten a un sobreesfuerzo que disminuye en gran medida su vida útil.

Por ello, lo mejor al llegar a un semáforo es colocar el coche en punto muerto y dejarlo ahí hasta que vuelva a ponerse en verde, de esta manera protegerás la mecánica y descansarás tu pierna. Otra práctica bastante conveniente es no apoyar el pie sobre el pedal de embrague cuando no se solicite, pues éste es muy sensible y una presión mínima ya hace que el embrague actúe. El seguimiento de estos consejos puede llevar a ahorrarnos una factura del taller que parte desde los 400 euros.

 

  • Mantener la mano sobre la palanca de cambios

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A colación del anterior consejo, son muchos los que descansan el brazo apoyados sobre el pomo del cambio de marchas ya que, aparte del propio descanso, se tiene a mano en caso de que se vaya a reducir una marcha. Se trata de un detalle que, de evitarlo, puede ahorrarnos un desembolso de miles de euros.

Igual que al apoyar el pie sobre el embrague aunque no se presione, el hecho de mantener la mano sobre el pomo genera algo de presión sobre los mecanismos internos que puede terminar por crear holguras en los recorridos y vibraciones a largo plazo.

La factura del taller por el desmontaje de una caja de cambios es una de las más costosas –a partir de 1.500 euros de media–, por lo que lo mejor es descansar el brazo sobre el volante o los reposabrazos que los fabricantes ya incluyen en todos sus nuevos modelos.

 

  • Olvidar comprobar la temperatura del motor

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El testigo de la temperatura del motor es uno de los 'desapercibidos' en la instrumentación de nuestros coches, pero a su vez, uno de los más importantes, pues en épocas de temperaturas extremas pueden condicionar en gran manera el funcionamiento del motor.

Por un lado, en épocas calurosas, la temperatura del motor si se solicita a muchas revoluciones puede incrementarse peligrosamente por razones obvias. Esto puede ocurrir, por ejemplo, si se está acostumbrado a llevar el motor a altas revoluciones en trayectos urbanos, pues el motor no se refrigera lo suficiente a través del radiador. Del mismo modo, hay que tener cuidado de que la rejilla del radiador no esté obstruida por polvo, insectos y demás suciedad acumulada puesto que, aunque se circule a gran velocidad por autopista, esta obstrucción no permitirá al motor refrigerarse de manera adecuada. Si se detecta a tiempo, lo mejor es parar en un sitio seguro y comprobar la rejilla. Si el inconveniente persiste, puede que sea un problema mayor del circuito o de la bomba.

Por otro lado, en invierno hay que dejar que el motor se atempere durante unos segundos, que el aceite alcance la temperatura idónea de trabajo y se distribuya por toda la mecánica. Si se somete al motor a un sobreesfuerzo en frío, el desgaste a la larga puede reducir la vida del mismo hasta en un 50%.

Finalmente, nunca está de más recordar que cualquier testigo luminoso que se encienda en nuestro coche es algo a lo que hay que prestar suma atención y nunca obviar, pues un síntoma de que nuestro coche está fallando y nunca hay que dejarlo pasar.

 

Así pues, estos son algunos consejos que conviene seguir, no sólo en estas vacaciones, sino en el día a día con cualquier coche, pues hasta el modelo más nuevo puede sufrir de estas pequeñas acciones u omisiones de atención que cualquiera de nosotros podemos realizar de manera involuntaria.

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2 comentarios
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[#1 Jaguar] Opino igual, si el motor no sube de revoluciones, no va a gastar más que si lo dejas con marcha engranada y reteniendo. Eso son todo milongas, y los ordenadores de a bordo te engañan para que pienses que consume menos con la marcha puesta. Ahorrar combustible en bajada no, lo siguiente.
Sobre lo del pinto muerto, si se ahorra combustible (lo tengo más que comprobado, entre 0,2-0,4) si se usa bien. Es cierto que consume 0,5-0,7 instantáneo, pero si lo usas en una bajada, no solo no se frena si no que gana velocidad, con un consumo instantáneo menor al que necesitarías si acelerases. Luego tarda mas en recuperar el ritmo que se llevaba ya que solo lo frena el rozamiento. Salvo que quieras reducir la velocidad. De hecho los cambios automáticos modernos lo hacen. Todo lo que frene, en realidad es un desperdicio de la energía utilizada para acelerar (si quieres mantener el ritmo). Si quieres reducir la velocidad, lo mejor es dejar el coche con la velocidad en granada y aprovechar la inercia ya que el consumo es 0 al decelerar.
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Imagen de Jaguar
Sobre lo del pinto muerto, si se ahorra combustible (lo tengo más que comprobado, entre 0,2-0,4) si se usa bien. Es cierto que consume 0,5-0,7 instantáneo, pero si lo usas en una bajada, no solo no se frena si no que gana velocidad, con un consumo instantáneo menor al que necesitarías si acelerases. Luego tarda mas en recuperar el ritmo que se llevaba ya que solo lo frena el rozamiento. Salvo que quieras reducir la velocidad. De hecho los cambios automáticos modernos lo hacen. Todo lo que frene, en realidad es un desperdicio de la energía utilizada para acelerar (si quieres mantener el ritmo). Si quieres reducir la velocidad, lo mejor es dejar el coche con la velocidad en granada y aprovechar la inercia ya que el consumo es 0 al decelerar.
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