Blog de Blancafort

02
May
2021

La IndyCar también tuvo su carrera de la vergüenza

AmpliarLa IndyCar también tuvo su carrera de la vergüenza - SoyMotor.comLa IndyCar también tuvo su carrera de la vergüenza

La Fórmula 1 tiene su carrera de vergüenza. Si le preguntan a cualquier aficionado que tenga un poco de visión histórica señalará sin duda el Gran Premio de Indianápolis de 2005, aquella prueba en la que todos los pilotos de Michelin entraron en boxes tras la vuelta de formación y no tomaron la salida, dejando la parrilla compuesta por sólo seis coches. Todo porque el peralte castigaba tanto las gomas francesas que tenían muchas posibilidades de 'explotar' a las pocas vueltas.

Los equipos de IndyCar también tiene su carrera de la vergüenza. Fue en Texas hace 20 años. Por entonces la IndyCar no existía, sino que había dos series rivales, la CART –formada por los equipos grandes, entre ellos Ganassi, Andretti, Penske– y la IRL bajo los auspicios de Indianápolis. La IndyCar surgió de la fusión de ambas, o quizás sería mejor de la absorción de la CART por parte de Indianápolis.

La carrera de Texas de 2001… simplemente no se celebró. Fue suspendida tras los primeros ensayos. Las razones no fueron técnicas, sino médicas. Los pilotos se mareaban a las pocas vueltas a más de 370 kilómetros/hora en este pista tan corta y peraltada. Hubo una serie de accidentes por ese motivo.

Uno de los pilotos protagonista de aquella cita fue Oriol Servià. El catalán, afincado cerca en Santa Mónica y que todavía trabaja por si puede encontrar un coche para la Indy500, lo recuerda perfectamente. Corría ese año con un equipo pequeño, Sigma Autosport, en la que era su segunda temporada de la CART.

"Incluso antes de sentirme mareado, en la pista podía sentir una gran fuerza G. Sentí que no podía reaccionar lo suficientemente rápido, por alguna razón el cerebro parecía funcional lento, no era capaz de adaptarse a esta velocidad. Luego nos dimos cuenta de que el problema no era la velocidad en sí, ir a 370 kilómetros/hora, sino que al cerebro le faltaba energía para reaccionar", nos explicó Oriol.

Pilotos que se bajaban del coche tambaleándose, desorientados al entrar en boxes sin saber donde tenían que detenerse. Todo ello comenzó a levantar las alarmas y al final los médicos de la serie comenzaron a intervenir.

"Cuando comenzamos a probar tandas largas fue cuando todos nos dimos cuenta que algo iba mal, muy mal. Cuando entrabas en boxes todo daba vueltas a tu alrededor, necesitabas respirar hondo para recupérarte… como cuando tienes un bajón de azúcar. Necesitas respirar profundamente y sentarte para recuperar el control", continuó explicando.

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La IRL no había experimentado ese problema. Sus coches eran más lentos y, desde luego, no tenían la carga aerodinámica de los empleados en la CART.

Servià explica que, sobre todo en los ovales, los aficionados le paraban para preguntarle que se siente a tal velocidad. "Y siempre les decía, 'Te acostumbras. Lo he estado haciendo toda la vida. Veras es un poco gracioso, lo ves todo a cámara lenta, como si estuvieran en un avión. Tus manos se mueven lentamente, el coche reacciona lentamente'. Sólo cuando pierdes el control te das cuenta de la velocidad a la que vas. Pero esta vez había algo a lo que éramos incapaces de adaptarnos".

Ya antes de acudir a Texas algunos en la CART pensaron que la pista podría ser excesivamente rápida. Pero se tomó la decisión de intentarlo. El test que se hizo el diciembre anterior no había detectado nada anormal, pero no es lo mismo rodar con un solo coche y quizás tampoco se exprimió al máximo o no se dieron suficientes vueltas.

La alarma definitiva fueron los accidentes de dos expilotos de F1, Mauricio Gugelmin y Cristiano da Matta. Dos accidentes incompresibles que los pilotos no sabían que había sucedido. El primer impacto del Gugelmin implico una fuerza de 66 G, el segundo contra la valla interior casi duplicó la cifra.

Fue tras los segundos libres cuando los pilotos se reunieron para comentar sus impresiones. Pero el sábado estaban de nuevo en pista y se acercaron a los 380 kilómetros/hora. Hasta un determinado punto todo iba de forma aceptable, pero en cuanto se superaban los 370, todo parecía transformarse.

Fue el médico de la IndyCar quien se dio cuenta de que todo podía ser cuestión de las fuerzas G. La telemetría  mostró que la aceleración lateral podía ser superior a los 5G y la longitudinal de casi 3,5. La combinación de las dos era simplemente excesiva para ser soportable de forma normal. Es cierto que en los aviones de combate los pilotos se ven sometidos a fuerzas incluso superiores, pero por eso llevan trajes especiales.

Había que rendirse a la evidencia. La carrera tuvo que cancelarse.

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4 comentarios
Imagen de mpereir

Carrera de la vergüenza nada, construyeron un coche tan veloz que superaba la resistencia de los pilotos. Lo de la F1 en Indianápolis fue un ridículo entre lo técnico y lo político con las tribunas a reventar, que hirió gravemente la popularidad de la F1 en Estados Unidos hasta nuestros días

Imagen de juanCa

Fue una locura meter a los CART en Texas, esos autos eran los mas rápidos del mundo. Debieron reducir la potencia de los motores o aumentar la carga aerodinámica para frenarlos y dejarlos al nivel de la IRL.

Imagen de A50

Creo que esa no fue una "carrera de la vergüenza". Más bien, surgió un problema imprevisto y hubo que actuar.
La de Indianapolis 2005 de F1 se ganó el nombre por cómo se actuó frente al problema.

Imagen de chancletula-1

Bien dicho.

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