Blog de Blancafort

21
Jan
2020

28 días para los test: poderío canadiense

Ampliar28 días para los test: poderío canadiense - SoyMotor.comBandera de Canadá en Montreal

Cuando estaba muy claro que Vijay Mallya no tenía más remedio que desprenderse de Force India, hablamos de la importancia que tenía la conexión austríaca para la Fórmula 1. Toto Wolff y Niki Lauda llevaban las riendas de Mercedes; Dietrich Mateschitz y Helmut Marko estaban detrás de Red Bull; BWT, el patrocinador de Force India, era austríaco y Gerhard Berger llegó a ser accionista de Toro Rosso. Y si me apuran, Alex Wurz jugaba su papel en la GPDA. 

Hoy, a un nivel mucho más modesto si se quiere, podemos hablar de la 'saga canadiense' o del 'Canadian power', que comienza a abrirse paso en 'segunda división'. Es cierto, todavía muy lejos de lo que logró Walter Wolff –canadiense de origen austríaco casualmente– que hizo fortuna en Canadá con la industria petrolífera, que creó un equipo por pura pasión y logró que ganara tres Grandes Premios y figurara siempre en primer plano en 1977 y 1978.

Anterior a Walter Wolff, sin embargo, hubo otro equipo, Stebro, de John Stevens y Peter Broeker. El origen estaba en una sociedad que se ocupaba en la venta de piezas para automóviles deportivos, de lujo y de competición, que además fabricó un Fórmula Junior y que para 1963 logró que los organizadores del GP de Estados Unidos admitieran la participacion de un coche basado en su Fórmula Junior y con un motor Ford de 4 cilindros de 1.5 litros, que también montaron algunos Cooper, Lotus y Brabham.

Un caso curioso. El propio Broeker se alineó al volante, mientras que el segundo coche no llegó a participar. Se clasificó en última posición en la parrilla… ¡a 15 segundos de la Pole!... y logró acabar la carrera a nada menos que 22 vueltas. Casi puntúa porque terminó en séptima posición, aunque a 11 vueltas del sexto en una época en la que puntuaban seis coches.

Tras la aventura de Wolff, un nuevo paso lo intentó dar en 2006 Alex Shnaider, otro canadiense –pero de origen ruso, si bien pasó su infancia en Israel donde su familia emigró cuando tenía cuatro años– que compró Jordan para crear Midland, el equipo que tomaba el nombre de su imperio ligado al acero, pero que se lo sacó rápidamente de encima al comprobar cómo se 'movía' la F1 y que más que un negocio, era un dinero a fondo perdido, según su punto de vista sobre lo que es negocio y lo que uno puede gastarse en sus hobbies. Tenía otras prioridades.

Shnaider lo vendió a un consorcio holandés y el equipo se reabutizó como Spyker, antes de que revenderse a Mallya y su socio Tony Sahara, ambos con serios problemas judiciales en India –el segundo pasó por la cárcel y quizás aún esté en ella–, lo que acabó haciendo que el equipo se vendiera a Lawrence Stroll.

 

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Lawrence Stroll en Interlagos en 2019 - © Sutton Images

 

Lawrence Sheldon Srtulovitc, más conocido por Lawrence Stroll, hijo de una familia de origen judío afincada en Canadá, tomó el apellido materno, Stroll, y ha forjado un imperio comercial basado en el mundo de la moda. Gran coleccionista de coches, ha apoyado la carrera de su hijo, hasta hacerle entrar, a golpe de talonario, en Williams. Avispado conocedor del mundillo –es copropietario del circuito de Mont Tremblant–, pronto se dio cuenta de que la dirección que mantenía Williams era incorrecta, pero la familia no quería ni vender el equipo ni convertirse en 'equipo B' de Mercedes, de forma que Stroll aprovechó la oportunidad de que Force India iba a subastarse para hacerse con él junto a otros inversores canadienses y rebautizarlo como Racing Point.

Después llegó Michael Latifi, magnate de la industria agroalimentaria canadiense, que no ha dudado en apoyar la carrera de su hijo del mismo modo que hizo Stroll. Es curioso, cuando Stroll y su hijo estaban en Williams, los Latifi estaban en Force India.Cuando Stroll compró Force India, los Latifi pasaron a Renault de forma efímera como probadores antes de aterrizar el año pasado en Williams como tercer piloto y tomar la titularidad para el equipo para 2020. Un hecho curioso, Latifi además ha invertido 200 millones de euros en McLaren, aunque dijo en su día que ello no tenía nada que ver con la carrera de su hijo, sino que era una inversión puramente financiera.

Y ahora nos llega otro canadiense, también para Williams. Sylvain Adams. Este billonario canadiense, que hace fortuna en el negocio inmobiliario, es de origen israelí y actualmente está muy implicado en proyectos en Israel. Adams es el hombre que ha permitido a Roy Nissany entrar en Williams como tercer piloto. Fue un encuentro casual de Roy –que es hijo de Chanoch Nissany, israelí afincado en Hungría por negocios quien se pagó un entrenamiento libre de viernes en el GP de Hungría con Minardi hace ya años–. Cuando Roy fue a visitar al equipo ciclista isarelí propiedad de Adams, rápidamente surgió el 'feeling' que llevó a esta fichaje sorpresa, presentado a bombo y platillo en Israel. Y dado el interés de Adams por promocionar a Israel –fue el artífice de que el Giro de Italia 2018 comenzara en Israel–, algunos hablan de un futuro GP de Israel de F1… un país donde las competiciones de coches han estado prohibidas hasta hace muy pocos años.

Pudo haber un tercero, Guy Laliberté, el hombre de 'Le Cirque du Soleil', que comenzó apoyando seriamente la carrera deportiva de su hijo Kami, pero su comienzo no fue el esperado y la aventura tocó a su fin hace un par de años.

Así que podemos hablar de una conexión canadiense o quizás judeo-canadiense, según se mire.

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1 comentario
Imagen de Porsche917

Esta F1 se esta convirtiendo cada vez más en la película "Meteoro" o como la llamen por allí. Analicenlo.

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