Curiosidad

A la venta un Ferrari 750 Monza y 375 Spyder

Pertenecieron a Tony Parravano, que tuvo un final misterioso

Tienen un interesante currículum de competición

AmpliarFerrari Parravano - SoyMotor.comFerrari 750 y 375, ex Tony Parravano

Copley Cars vende dos unidades de Ferrari muy especiales, tanto por los coches en sí, como por quien fue su propietario un día. Por un lado, hablamos del Ferrari 750 Monza Scaglietti Spyder, chasis 0538 M, de 1955, por otro del Ferrari 375 Plus Sutton Spyder de 1954. Y su dueño fue Tony Parravano, cuya muerte estuvo envuelta en el misterio.

Con un rico patrimonio, ambos Ferrari fueron entregados por primera vez a la Scuderia Parravano y corrieron con pilotos de leyenda, tales como Carroll Shelby, Bob Drake, Jack McAftee y Dan Gurney, que consiguieron con ellos interesantes resultados.

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Originalmente usado por el legendario Jack McAfree, Ken Miles y Carroll Shelby, el Ferrari 375 Spyder V12 de 4.9 litros, chasis 0478AM, se estrelló espectacularmente con Carroll Shelby detrás del volante en Palm Springs. Carroll le dijo a Will Edgar: "Conduje ese gran 4.9 de Tony en Seattle y gané, y manejé nuevamente en Palm Springs y me estrellé. Ese Ferrari se convirtió en uno de los mejores. Era el Ferrari más ligero, más rápido que he conocido.”

Tras ello, fue reconstruido con una nueva carrocería a medida por Jack Sutton en 1956, en Hollywood, por lo que recibió pronto el mote de Sutton Spyder. Tras ello fue vendido a Frank Arciero, quien lo inscribió en varias carreras para Dan Gurney, con el que obtuvo varias victorias y llamó la atención de Enzo Ferrari para acabar ingresando en el equipo oficial de Maranello.

Por su parte, el 750 Monza es uno de los modelos más bellos jamás fabricados por Maranello para la competición. La carrocería de Scaglietti se instaló a finales de 1955, tras un incidente en Targa Florio, tras un accidente de Gino Munaron cuando competía en pareja con Carroll Shelby, que le había entregado el coche en tercera posición.

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El Ferrari regresó a los Estados Unidos, y con su nuevo aspecto correría en Palm Springs en abril de 1957, en lo que tristemente sería la última carrera de la Scuderia Parravano. Poco después, Tony Parravano supo que esta sería la última vez que cualquiera de los muchos coches de su Scuderia Parravano podría correr, o incluso quedarse en su poder.

¿Por qué? El magnate de la construcción Tony Parravano no solo era un amante de los coches, sino también un amigo de Enzo Ferrari, para el que fue útil en introducir los Ferrari en las carreras de la costa oeste estadounidense en los años ’50, con varios modelos obtenidos directamente de fábrica.

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Sin embargo, el período de gloria no duró mucho. La Scuderia Parravano terminó después de una disputa con el IRS. Tony escondió numerosos Ferrari en México, su colección restante fue vendida en una subasta por los Marshalls de los EE. UU. Desde entonces, se han contabilizado todos los automóviles, y muchos han participado en varios eventos de elegancia. El asunto es que Tony nunca más fue visto, y muchos sospechan de su muerte poco después de sus problemas federales, a manos de la mafia. Al menos sus coches sí que se han conservado.

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