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Un Toyota 2000 GT para un padre

Toyota ayudó en la búsqueda de este ejemplar que estaba en Tokyo

Los hijos buscaron el coche hasta regalarlo a su padre

AmpliarToyota 2000 GT - SoyMotor.comEl Toyota 2000 GT para un padre

La venta de medios de transporte es una cuestión de familia para los Degenève, que ya a principios del siglo XX trabajaba con carruajes tirados por caballos. Pero una vez que avanzó el tiempo, se dedicaron a vender automóviles, primero franceses, y luego desde 1971, Toyota. Algo raro en la época y en Francia; sin embargo Jean-Pierre Degenève vio clara su decisión, e incluso vendió dos Toyota 2000 GT. Se enamoró del deportivo, y sus hijos decidieron regalarle uno para su 70 cumpleaños.

Los compañeros de Petrolicious se hacen eco de esta preciosa historia. Jean-Pierre vendía también otros modelos, que previamente disfrutaba, como Ferrari Daytona o Mercedes Gullwing. Pero el 2000 GT era algo especial, ya que era muy avanzado para su tiempo y su diseño era realmente distintivo.

Pero si te dedicas a vender coches, tienes que separarte de algunos de ellos. Las dos unidades que pasaron por sus manos se evaporaron tras el pago de su precio. No obstante, a Jean-Pierre le quedaba el sabor agridulce de no tener uno de los deportivos japoneses, que son bastante escasos, y más en Europa. Así que sus hijos se pusieron manos a la obra.

Toyota 2000GT

Lo llamativo del asunto es que la propia Toyota se prestó a echarles una mano –no en vano, el concesionario Degenève es el más antiguo de la marca en Francia–. Comenzado a fabricar en 1967, y cesado en su producción en 1970, el 2000 GT llegó a las 300 unidades, casi todas en blanco o rojo. Su motor de seis cilindros en línea de 2.0 litros entregaba 150 caballos, pero empujaba desde el principio hasta el final.

Así que un día, Toyota avisó a los hijos de Jean-Pierre: había una unidad de 1967, en color blanco y buen estado, en Tokio. Dicho y hecho, lo compraron, y se lo llevaron a Francia. Eso sí, hubo que esconderlo durante meses hasta que llegara el 70 aniversario de su padre, lo cual fue difícil por el deseo de ver el rostro de felicidad de quien se merecía un regalo así.

Ahora, Jean-Pierre Degenève disfruta de su 2000 GT, pero también sus hijos, que han heredado el gusto por los coches bien hechos y especiales. Una cuestión de familia, que ahora ya no tiene que desprenderse de este ejemplar que tanto ha costado que regresase. El amor es lo que tiene.

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1 comentario
Imagen de Paupau

Preciosa la historia y precioso el coche

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