HISTORIA

Alpine: una historia de velocidad

Jean Rédélé fundó la marca en Dieppe en 1955

El A110 es el modelo más icónico de la firma

AmpliarAlpine A110 - SoyMotor.comLa historia de Alpine

Dieppe es una pequeña ciudad costera en Normandía, Francia, con apenas 30.000 habitantes. Allí hubo un precioso circuito de carreras muy usado en los años treinta. Pero sobre todo, es el lugar de nacimiento de un hombre y una marca. Hablamos de Jean Rédélé y de Alpine.

Corría el año 1954 cuando se fundó la Société des Automobiles Alpine SAS por parte de Rédélé, nacido en la ciudad un 17 de mayo de 1922. Rédélé era el propietario de un pequeño garaje de Renault, de hecho, el más joven distribuidor de la marca. Además de piloto, empezó a ganar fama como preparador y mecánico, con una modificación del Renault 4CV que fue con el que empezó a competir y a adentrarse en el mundo de la potenciación de los modelos de la marca.

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Debido al éxito de sus trabajos, es por lo que decidió crear una marca propia llamada Alpine –en honor a su triunfo en la Coupe des Alpes-, en la que, con base mecánica Renault, dar rienda suelta a su creatividad en busca de un rendimiento deportivo más acentuado. Así es como, con la base del 4CV, y con una carrocería de fibra de vidrio, surgió el primer modelo: el Alpine A106, un diseño de Giovanni Michelotti que se produjo entre 1955 y 1961, con el chasis del 4CV, con un motor de 747 centímetros cúbicos que, potenciado, llegó a alcanzar los 43 caballos, incluyendo una evolución del modelo que se llamó A108. Incluso hubo una versión tardía de 904 centímetros cúbicos y 59 caballos.

Fue la piedra miliar de la marca, y un éxito de ventas hacia lo deportivo, con participaciones en muchas competiciones, incluida la famosa Mille Miglia italiana.  Pero lo que tenía que venir a continuación marcaría para siempre la imagen y la referencia popular de lo que Alpine significa. Renault acababa de presentar el modelo 8, y con la mecánica y demás elementos de su A106 envejeciendo, Rédélé vio la oportunidad de lanzar un nuevo modelo.

Tomó el chasis y la mecánica del Renault 8 y en 1961 presentó el Alpine A110. Con un chasis de acero tubular, carrocería de fibra de vidrio y motor en posición trasera, la estética del A110 rompió los moldes. Era bajo, agresivo, muy deportivo. Era una obra de arte en cada ángulo surgida de nuevo del lápiz de Michelotti. Tal fue el éxito que estuvo en producción de 1961 a 1978, de ahí que cuando uno piensa en Alpine, automáticamente venga a la mente este modelo.

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Con motores muy variados en su larga trayectoria, desde un motor de 956 centímetros cúbicos y 55 caballos en los inicios a un 1.6 y 140 caballos en las ediciones finales, el A110 se mostró de inmediato como un competidor nato, llamado a grandes éxitos. Uno de los más importantes, en el Rally de Montecarlo de 1971 con Ove Andersson al volante, pero sobre todo, cuando se fundó el Campeonato del Mundo de Rally en 1973, el Alpine dominó, y es el primer coche campeón del mundo de la categoría. Palabras mayores para un coche con aspecto de deportivo más propio de circuito.

El éxito deportivo y comercial, la gran preparación efectuada por la marca sobre los productos de Renault, fue lo que llevó precisamente a esta a pasar de una mera colaboración a adquirir Alpine, precisamente en 1973. Eso derivó en más dinero, más posibilidades, y en preparaciones específicas para competición, como la F2, los Sports-Prototipos e incluso la F1 a finales de los años setenta. Jean Rédélé había logrado con creces su sueño de velocidad.

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Tras el A110 llegaría una versión modernizada, llamado A310, de líneas más angulosas y definidas, producido entre 1971 y 1985, pero especialmente en su versión definitiva a partir de 1976, con diseño de Robert Opron. Contaba como tope con un motor V6 de 2.6 litros que llegó a los 193 caballos en la última época del coche. Alpine estaba ya en cifras y rendimientos propios de marcas de un nivel superior. De aquí, evolucionó al GTA y al posterior A610, con un aspecto más redondeado y moderno.

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El modelo no cuajó, y un nuevo producto requería de una gran inversión, mientras Alpine seguía plasmando sus dotes de preparación en modelos de Renault, como el Clio Williams. Pero la producción propia cesó en 1995, quedando así como una facción deportiva de preparación para Renault, pero sin modelos propios. En ese tiempo, llegaría en 2007 la muerte de Jean Rédélé, que podía estar orgulloso de lo logrado, pese a que desde hacía 12 años no salía uno de sus modelos al mercado.

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Curiosamente, en 2017, justo 10 años después del fallecimiento del fundador, Alpine volvió al mercado empujada por Renault con el Alpine A110, una revisión moderna del legendario modelo de la marca y que responde al espíritu no sólo estético, sino también de rendimiento. Su motor de 1.8 litros entrega 249 caballos en la versión de acceso y 294 caballos en el A110S, presentado esta misma semana en Le Mans. Cierto que se enmarca en la actual tendencia de volver a lo retro modernizado, pero tener a Alpine viva como marca es justo lo que Rédélé siempre hubiera querido y, por supuesto, con la velocidad como seña de identidad.

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