PRUEBA

Excursión con el SsangYong Rexton: para la playa y la montaña

Nos sorprende por su gran capacidad de carga y confort de marcha

Cumple con creces en asfalto, pero se luce cuando sale de él

AmpliarSsangYong Rexton: perfecto para la playa y la montaña - SoyMotor.comSsangYong Rexton: perfecto para la playa y la montaña

El verano es tiempo de vacaciones y de viajes, de excursiones a la playa y, también, a la montaña. Pero en estos tiempos de revolución SUV y nuevos sistemas de propulsión no todos los coches están a la altura. Hoy, tomamos prestado un SsangYong Rexton de los nuevos para vivir una pequeña aventura.

Nuestro día comenzó de buena mañana –a las 11:00 a.m., que en vacaciones tampoco está bien visto madrugar más de la cuenta– en un horno pastelería del barrio. Siempre es importante ir bien avituallado cuando se sale de excursión, y más si hace un calor infernal.

Por suerte, nuestro compañero de viaje es un todoterreno de verdad, un SsangYong Rexton con tracción integral, 181 caballos y acabado Limited; el más alto de gama con un precio de 44.900 euros –aunque parte de 27.500 con el mismo motor–. Es un coche que ya conocimos en su presentación y del que os hablamos hace algún tiempo: mide 4,85 metros de largo, 1,96 de ancho y 1,82 de alto, y su chasis de largueros y travesaños en escalera se ha construido con un 63% de acero de alta resistencia; un coche de dimensiones y capacidades considerables que nos hicieron sentir los 'amos de la carretera'.

Como cabe esperar, su interior es muy amplio y versátil. Cuenta con espacio suficiente para siete adultos y, aunque las dos últimas plazas no son las mejores para trayectos largos, pudimos esconderlas bajo el suelo del maletero de 641 litros –con ellas cúbica 236–  y cargar todo lo necesario para un pequeño picnic en la playa: mesa plegable, sombrilla, hamaca, una bombona de butano y, cómo no, también una paella, que para eso estamos en Valencia.

Una vez metida la colchoneta y cerrado el portón automático –de serie en el acabado Limited– arrancamos en dirección a Port Saplaya, un enclave casi mágico en el que decidimos hacer nuestra primera parada. La lengua de arena es amplia y la orilla quedaba lejos, lo que no supuso ningún problema dado que contamos con tracción total desconectable y modo 'Winter' para circular sobre superficies deslizantes. ¿La arena de la playa se puede considerar nieve?

Con decisión nos aproximamos tan cerca del agua como el vigilante de la playa nos permitió. Al parecer está prohibido meter el coche en el agua, por lo que tuvimos que dejar para otro día la prueba de su capacidad de vadeo. En cualquier caso, aparcado estaba, ahora sólo quedaba descargar todo el equipo y montar el chiringuito.

Pasados unos minutos el sol empezó a apretar y el viento no animaba para encender el fuego, por lo que decidimos recoger nuestros bártulos y cambiar de aires a ver qué tal se desenvuelve el Rexton sobre otras superficies. Eso sí, no sin antes probar qué tal funciona la propulsión trasera si se desactiva el control de tracción. Como si nada, el Rexton salió de las dunas dejando tras de sí una tormenta de arena igual que las que levantó su primo el competición, el SsangYong Tivoli DKR –que también hemos probado–, en las etapas del Dakar.

Pero no podíamos cambiar de tercio sin hacer la parada de rigor en casa para cambiarnos de ropa y recoger los elementos propios para una escapada a la montaña. Haciendo uso de todo nuestro ingenio, y de la ya mencionada versatilidad interior del Rexton, plegamos los respaldos de la segunda fila y levantamos los asientos para ganar algunos litros de capacidad extra hasta nada menos que 1.806 litros –las versiones de cinco plazas ofrecen todavía 171 litros más–. Con este nuevo universo de posibilidades a nuestro alcance nos decidimos a coger también una bicicleta de montaña, una tienda de campaña tipo iglú –desmontada, pero habría cabido montada–, y algunos útiles muy montaraces como un serrucho de leñador, un hacha y unas cadenas para nieve, aunque estas últimas casi seguro que no nos iban a hacer falta, no tanto porque estamos a finales de agosto con 40 grados a la sombra, sino porque contamos con tracción total, caja reductora y control de descensos.

Así que, ni cortos ni perezosos, conectamos nuestro teléfono al sistema multimedia mediante Android Auto y seleccionamos el punto más alto de la montaña más cercana en su pantalla táctil de 18 pulgadas. Sí, esto es Valencia y sí, aquí también hay montañas, aunque no muy altas. El destino fijado en el navegador era algún lugar en el corazón del  parque natural de la Sierra Calderona, muy cerca de Náquera, y no teníamos ni idea de cómo íbamos a llegar hasta allí, pero el Rexton puede con todo, así que no lo dudamos ni un momento, ¡a la montaña!

En carretera, y cargados hasta el techo solar –de serie con nuestro nivel de acabado–, el Rexton se mostró muy confortable y aplomado. Su motor Diesel de 2.2 litros y 180 caballos, asociado a una caja de cambios automática por convertidor de par y de siete velocidades –fabricada por Mercedes–, mueve con soltura sus más de 2.200 kilos de peso, y entrega potencia suficiente para mantener una velocidad de crucero elevada –siempre dentro de la legalidad–. El consumo medio se mantuvo por debajo de los 10 litros, aunque nuestro trayecto por vías rápidas fue corto y afrontamos diversas aceleraciones y deceleraciones por la intensidad de tráfico. Lo más destacable, su buena insonorización.

Durante este breve trayecto tuvimos la oportunidad de 'juguetear' desde los botones del volante con el control de crucero, la alerta de cambio involuntario de carril y el detector de señales de tráfico y vehículo en ángulo muerto; por suerte no fue necesario recurrir al sistema de frenada automática de emergencia. Todos ellos son de serie con los tres niveles de equipamiento disponibles, junto a la cámara de visión trasera, los faros de xenón, el asistente de cambio de luces entre largas y cortas. Los asientos anteriores y posteriores laterales son calefactados con los niveles de equipamiento superior, y los delanteros cuentan además con un sistema de refrigeración que agradecimos mucho en nuestra travesía. Además, en la consola central hay una toma de 220 voltios para las plazas traseras, y la tercera fila y el maletero cuentan también con una conexión de 12 voltios donde enchufamos nuestra nevera portátil.

Llegados a la Sierra Calderona iniciamos nuestro ascenso fuera de asfalto. El Rexton, como si nada, se adentró sin problemas en su hábitat natural, la montaña. Los neumáticos, mixtos para barro y nieve –M+S– y de 255 milímetros, montados sobre llantas de 18 pulgadas –son de 17 en los niveles de acabado inferiores– transitaron sin problemas por las pistas forestales y suelo muy roto con profundas roderas, e incluso mostraron una resistencia estoica sobre grandes piedras sueltas. Eso sí, para salvaguardar las cubiertas y hacernos más fácil el camino, optamos por conectar la tracción total y la reductora desde el mando situado junto a la palanca de cambios. Al afrontar los últimos desniveles hacia nuestro destino el control de tracción hizo acto de presencia, y los 420 Newton metro de par motor máximo nos auparon sin esfuerzo hasta casi por encima de las nubes, pues era un día de nubes bajas, de ahí el intenso calor.

Y así, con un SsangYong Rexton cargado hasta los topes, llegamos al lugar que habíamos elegido para hacer nuestro particular picnic, una paella de mar, y montaña. Mereció la pena la aventura.

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1 comentario
Imagen de ThePinkStig
Pero que bien os lo pasais, así yo también me voy de vacaciones. Además el coche parece que es la leche
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