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Carlos Ghosn: un año de la fuga de película del exdirector de Nissan

Ghosn se fugó de Japón cuando esperaba juicio por mala praxis financiera

Sentía que no recibiría un juicio justo y temía acabar muriendo en el país

9 personas están detenidas o se enfrentan a cargos por participar en su huida

AmpliarCarlos Ghosn en una imagen de archivo - SoyMotor.comCarlos Ghosn en una imagen de archivo

No todos los días uno de los directivos más poderosos de la industria del automóvil huye de un país en una fuga de película, pero esto es justo lo que hizo Carlos Ghosn hace justo un año. El que fuera director de Nissan permanece desde entonces en Líbano, país del que posee la nacionalidad y desde donde trata de limpiar su nombre asegurando que fue víctima de una conspiración de sus compañeros de junta, que querían quitárselo de encima para acabar con sus planes de integración con Renault. Su historia aún no ha acabado.

Ghosn cogió un tren bala, dos aviones privados y una caja de instrumentos musical para esquivar las aduanas de Japón y salir del país sin que nadie notara su ausencia. Se sabe que su primer avión despegó a las 23:10 hora local y que hizo escala en Estambul, donde tocó tierra a las 05:30 horas del 30 de diciembre. Una hora después, despegó la segunda aeronave que lo llevó hasta Beirut.

Su oficina de prensa reveló su situación con el siguiente comunicado, que se distribuyó cuando ya circulaban los primeros rumores de que había ocurrido algo excepcional:

"Ahora estoy en el Líbano y ya no soy un rehén del corrupto sistema judicial japonés, donde se presume la culpabilidad, la discriminación es flagrante y se niegan los derechos humanos básicos ignorando los tratados internacionales que Japón ha firmado y que está obligado a cumplir. No he huido de la justicia, sino de la injusticia y de la persecución política".

La Interpol emitió una orden de arresto contra él el 2 de enero, pero el Líbano no la ejecutó y Ghosn mantuvo su libertad. Su prioridad a partir de entonces sería tratar de limpiar su nombre y poner de manifiesto las irregularidades de su proceso. Convocó a los medios el 8 de enero y ofreció una rueda de prensa de más de una hora donde desarrolló todo su argumentario.

Dijo que estaba dispuesto a ir a juicio en otro país que no fuera Japón, porque no confiaba en su sistema. Desde entonces, el único contacto que ha trascendido con la Justicia es un interrogatorio con autoridades francesas que tendrá lugar el próximo 18 de enero en suelo libanés para indagar en dos investigaciones: una por transacciones sospechosas en Renault y la otra por un uso irregular de fondos para pagar una fiesta en Versalles.

 

ANTES DE LA FUGA

Carlos Ghosn fue arrestado el 19 de noviembre de 2018, acusado de haber infravalorado su salario ante el fisco japonés entre los años 2011 y 2016, y de haber usado financiación de Nissan a través de una empresa fantasma holandesa para pagar un conjunto de residencias en Rio de Janeiro, Beirut, París y Ámsterdam.

En cuanto se conoció su detención, Nissan anunció que lo apartaría de su junta directiva y que le quitaría su poder ejecutivo. Correos electrónicos publicados por Bloomberg en junio de 2020 revelarían más tarde que altos ejecutivos de la marca habían empezado a maquinar contra él en febrero de 2018.

Primer arresto de Ghosn

La policía japonesa puede mantener a una persona bajo arresto sin presentar cargos durante un máximo de 23 días. Los cargos contra Ghosn no se presentaron hasta el 10 de diciembre, cuando estaba a punto de terminar el plazo. Eso reactivó un proceso de apelaciones que le impidió acceder a una fianza por otros 10 días.

Japón volvió a arrestarle el 21 de diciembre –y a reactivar los plazos– acusándole de haber derivado a Nissan unas pérdidas millonarias personales que se remontaban a la crisis del 2008. Y el 11 de enero, presentaron cargos por abuso de confianza y de infradeclarar su salario.

Pidió tres veces la fianza, pero se la rechazaron en las dos primeras por riesgo de fuga y de destrucción de pruebas. El 6 de marzo se la concedieron por 1.000 millones de yenes, equivalentes entonces a unos 7,8 millones de euros. A cambio, tenía que permanecer en confinamiento domiciliario sin conexión a Internet y con videovigilancia. No pudo contactar con su esposa en cuatro meses.

Primera puesta en libertad

 

La libertad le duró poco: el 3 de abril dijo que estaba "preparado para contar la verdad" y al día siguiente ya volvía a estar entre rejas, esta vez por sospechas de mala praxis financiera en Oman. Ghosn había previsto comparecer el 11 de abril para exponer su caso. No pudo hacerlo, pero dejó grabado un vídeo que se publicó tras su detención.

Ghosn volvió a quedar libre el 25 de abril tras pagar una segunda fianza de 500 millones de euros, unos 4 millones de euros. Los 1.500 millones de yenes que sumaban en total –unos 11,8 millones de euros a día de hoy– se evaporaron cuando se fugó de Japón.

En su rueda de prensa del 8 de enero de 2020, ya en suelo libanés, Ghosn acusó al fiscal japonés de filibusterismo judicial. "Hacía lo que quería para retrasar el juicio. Cuando me fui, aún no tenía fecha para el juicio de los primeros cargos. Hablé con mis abogados y me dijeron que temían que me pasara cinco años en Japón antes de llegar a juicio. Toda persona tiene el derecho humano a un juicio justo y rápido, pero yo tenía la impresión de que el juez era el organizador de todo y que el fiscal cortaba el pastel".

Dijo que huyó porque, de haberse quedado, no hubiera salido nunca de Japón. "Me enfrentaba a un sistema con un 99% de sentencias de culpabilidad, y ese número es más alto para los extranjeros. –Con los retrasos del juicio– no había forma de que me trataran con justicia o que pudiera vivir una vida normal en los siguientes cuatro o cinco años. No era muy difícil llegar a la conclusión de que, o moría en Japón, o me marchaba. Era un prisionero".

 

LA FUGA

Durante el segundo semestre de 2019, Carlos Ghosn maquinó cómo podía fugarse del país sin ser detectado. Confió en profesionales.

Ghosn contrató los servicios de Michael Taylor, un veterano de las fuerzas especiales estadounidenses que regentaba una empresa de seguridad privada.

En octubre de 2019, la familia del directivo transfirió 860.000 dólares a una empresa vinculada al hijo de Taylor, Peter. Después de la fuga, pagaron otros 500.000 dólares en criptomonedas.

Estos datos son públicos porque Michael y Peter Taylor fueron arrestados en mayo de 2020 y desde entonces permanecen en una cárcel de Massachussets. Japón reclama su extradición.

El 29 de diciembre, Ghosn salió de su domicilio en Tokio con un sombrero y una máscara quirúrgica para pasar desapercibido. Se dirigió a un hotel, donde se reunió con dos hombres. Juntos fueron hasta la estación de Shinigawa, donde cogieron el tren bala a Osaka de las 16:30 horas.

Llegaron en unas tres horas. No estaban solos, porque la policía seguía a Ghosn en sus desplazamientos. Sin embargo, los cómplices se habían dado cuenta de que los agentes le daban privacidad cuando entraba a un hotel, de ahí que en Osaka se dirigieran a otro para emprender la huida definitiva.

Oculto en una caja de grandes dimensiones de un instrumento musical, Carlos Ghosn fue trasladado hasta la terminal privada del aeropuerto de Kansai, donde le esperaba un jet Bombardier Global Express que había llegado esa misma mañana procedente de Estambul con sus contactos.

La razón de que se decantaran por Kansai era porque sabían que su terminal privada no tenía una máquina de rayos X lo suficientemente grande como para ‘procesar’ la caja en la que estaba oculto Ghosn. El exdirector de Nissan se subió al avión sin pasar ningún control.

El avión despegó a las 23:10 horas y tocó tierra en Estambul a las 05:30 hora local del 30 de diciembre. Ahí, la caja en la que viajaba Ghosn fue cargada a una segunda aeronave privada que completó un vuelo hasta Beirut, eludiendo de este modo las autoridades turcas.

Pudo haber volado directamente de Japón al Líbano, pero su entorno prefirió ser discreto. El tráfico aéreo entre los dos países es más bien escaso y no querían llamar la atención. Estambul no despertaba sospechas porque es la puerta de Europa y también le ofrecía un plan de vuelo sobre territorio ruso, donde tiene conexiones y simpatías.

El 2 de enero, Turquía detuvo a siete personas implicadas en la fuga de Ghosn. Cinco permanecen bajo custodia –cuatro pilotos, un directivo de aerolínea– y dos fueron puestos en libertad provisional después de declarar.

En mayo, la fiscalía turca acusó de tráfico ilegal de personas –ocho años de cárcel– a los cuatro pilotos y a un directivo de la aerolínea MNG Jet. También acusó a dos auxiliares de vuelo por no haber denunciado el crimen, delito por el que podrían pasar un año en prisión.

 

EL RETO DE GHOSN

Carlos Ghosn ha medido sus palabras desde que está en el Líbano, pero el pasado 8 de enero ofreció una rueda de prensa de más de una hora donde desarrolló su argumentario y se presentó como la víctima de una persecución política organizada por directivos de Nissan con la complicidad del gobierno japonés.

Ghosn dijo que a partir de entonces dedicaría sus esfuerzos a limpiar su nombre. De hecho, ya ha dicho que escribirá una autobiografía para contar su experiencia en primera persona y también ha firmado un contrato con MBC Group y la productora Alef One para producir un documental con tres capítulos de 45 minutos y una serie de seis episodios que empezará a rodarse a principios de 2021.

En el frente judicial, se opone a volver a pisar suelo japonés, pero está dispuesto a ser juzgado en otro país.

"¿Quién formó parte de ese complot? Os daré nombres. Obviamente Saikawa formaba parte del plan, Hari Nada formaba parte del plan, pero hay muchos más. Toyoda, miembro de la junta, actuaba de enlace entre la junta de Nissan y las autoridades públicas. Podría hablar de lo que ocurre en el gobierno de Japón, pero estoy en el Líbano, respeto al Líbano y respeto la hospitalidad que me han dado. Podría daros nombres, pero no haré nada ni diré nada que les pudiera complicar la vida. Me impongo silencio en esta parte de mi exposición, porque no quiero decir ni hacer nada que haga daño al interés del gobierno o del pueblo del Líbano".

Rueda de prensa del 8 de enero 2020

 

"Se me presentó como culpable ante todo el mundo gracias a la filtración sistemática de información falsa y robada, de información distorsionada. Tanto el fiscal como Nissan dejaron al margen información exculpatoria. Yo era sujeto de un sistema cuyo único propósito era extraer confesiones y obtener sentencias de culpabilidad sin pruebas. La odisea que he vivido en los últimos 14 meses es fruto de personas vengativas sin escrúpulos de Nissan y de Latham & Watkins, con el apoyo de la oficina del fiscal de Tokio. No estoy por encima de la ley y estoy dispuesto a tener la oportunidad de limpiar mi nombre y restaurar mi reputación. No escapé de la justicia, sino que hui de la injusticia y de la persecución política tras resistir más de 400 días de trato inhumano en un sistema diseñado para romperme. Los hechos, la verdad, son irrelevantes para esos individuos. Los cargos contra mi persona no tienen fundamento".

"Me enviaron a prisión. El fiscal me dijo que me arrestaban por no informar de una compensación. Me sorprendió y pregunté que a qué compensación se referían. Me dijeron que no había informado de una compensación que no se me había pagado. Segunda sorpresa. Me arrestaron por una compensación que no estaba fijada, que no estaba decidida y que no estaba pagada. Ésa fue la razón de mi arresto. En muchos países, ésa no es razón para arrestar a una persona. Ni siquiera es una ofensa".

"Me pasé 130 días en prisión, en solitario. En una celda pequeña sin ventanas, con luz de día y luz de noche. Interrogatorios de día e interrogatorios de noche. Se me presumía culpable. El fiscal me decía que era culpable, que no jugara y que confesara. No me hacían preguntas para descubrir la verdad, sino para hacer más fuerte su acusación. Vi desde un principio que no tenían interés por descubrir la verdad. Son muy buenos creando cargos, porque ayer emitieron una orden de arresto contra mi mujer por dar falso testimonio hace nueve meses. ¿Nueve meses después y lo hacen justo antes de esta rueda de prensa? Menuda coincidencia. Así funcionan las cosas: si hablas, vuelves al centro de detención".

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