Blog de Blancafort

01
Aug
2020

Nick Wirth o la particular fórmula de un ingeniero de F1 para frenar el coronavirus

AmpliarNick Wirth en una imagen de archivo - SoyMotor.comNick Wirth en una imagen de archivo

Los equipos de Fórmula 1 han trabajado duro durante las peores semanas de la pandemia. Han ayudado a fabricar y diseñar respiradores, se han involucrado en la producción de mascarillas y otros elementos necesarios, aprovechando sus recursos técnicos y su experiencia en diseño digital y programas de simulación.

Pero la verdad es que todo ello no me ha sorprendido. Lo que sí lo ha hecho y mucho ha sido leer un artículo de Nick Wirth sobre la importancia de aprovechar la aerodinámica para ayudar a contener la propagación del virus.

Nick Wirth es un tipo curioso, con una influencia mucho mayor en el mundo de la Fórmula 1 de lo que pocos aficionados que conocen su nombre imaginan. Todo lo más conocen de él que fue el creador de Simtek, efímero equipo de fondo de parrilla, al volante de uno de cuyos coches falleció Roland Ratzenberger en aquel infausto GP de San Marino de 1994, justo el día antes de que falleciera Ayrton Senna. O quizás porque estuvo involucrado en el proyecto Virgin de Fórmula 1.

Sólo una vez he hablado con él. Fue cuando se puso en marcha el proyecto Bravo de Fórmula 1, del que Jordi Gené debía ser el piloto. El proyecto fue anunciado en Barcelona a finales de octubre o primeros de noviembre de 1992 -y presentado oficialmente en febrero del 93- y quise aprovechar que en mi desplazamiento al RAC Rally, para ser testigo del segundo título de Carlos Sainz. Tenía que pasar por Banbury rumbo a la base de la prueba, así que con mi compañero Josep Viaplana -el de Sport, yo de Mundo Deportivo- decidimos pasarnos por Wirth Research para saber algo más del proyecto desde el punto de vista técnico.

Debo recocer que Wirth me pareció entonces un visionario. Nos habló de una serie de cosas, como diseño por computador, simulación, aerodinámica por computador, etc, que en aquel entonces podían parece casi ciencia ficción. Pero por mis estudios-teóricos, porque dudo que alguien haya ido a tan pocas clase como yo- de ingeniería  me parecieron que Nick estaba adelantado, muy adelantado a su tiempo.

Wirth estaba ‘protegido’ por Max Mosley -unos decían que era su ahijado y otros su sobrino- y Bernie Ecclestone. El proyecto Bravo nació sobre cenizas de un chasis Andrea Moda, pero realizó un proyecto con el cual BMW y Volkswagen estuvieron cerca, muy cerca, de entrar en Fórmula 1. Más adelante estuvo en Benetton, como ingeniero de estudios avanzados. Y más delante hizo un coche para Acura que ganó varias carreras en IMSA… y su diseño fue totalmente virtual, incluida la aerodinámica, aunque más adelante debió recurrir al túnel de viento para mantener la competitividad. Y también su proyecto del primer Manor fue completamente virtual.

Aunque en la actualidad Wirth Research ofrece servicios técnicos a muchos equipos y al mundo de la automoción, es quizás más conocido por los pilotos porque dispone de un avanzado simulador, que alquila por horas o días.

Wirth sostenía en su artículo que una vez la OMS “ha reconocido que el coronavirus se puede propagar por partículas en el aire, está claro que administrar adecuadamente el flujo de aire, sobre todo en interiores. Será clave para todo lo que hagamos en el futuro. Desde el diseño de tiendas y oficinas, hasta el diseño de los aviones o la forma en la que se ha cola en los supermercados”.

Wirth estudió tanto la infección por coronavirus en un restaurante de Guangzhou -teniendo en cuenta la secuencia de los comensales infectados con su posición en las mesas  y su posición con respecto a los elementos de aireación- como en el crucero Diamond Princess. En el primero de los casos se dio cuenta de que los infectados eran solo los que estaban un lado, hacia donde soplaba el aire acondicionado.

Tuvo en cuenta el tamaño de las partículas -las que se expulsan al hablar y toser - tenían un pequeño tamaño unas siete micras- y por tanto el aire podía transportarlas lejos antes de que, por gravedad, cayeran al suelo, mientras que los estornudos producen partículas más grandes y por tanto de menor recorrido.

“Si bien hemos comenzado a adaptarnos a una nueva forma de vida a través del distanciamiento social, también debemos pensar en cómo podemos adaptar nuestro entorno para evitar la propagación del coronavirus”, sostenía Wirth.

“Nuestras simulaciones han demostrado que se pueden alcanzar reducciones espectaculares en la distancia de las personas y eliminar a la vez la posibilidad de que se contaminen, al tiempo que se colocan los contaminantes en el piso que se limpian con frecuencia”, señala en el artículo.

Para Wirth, su estudio -hacer que la corriente de aire empuje las partículas hacia el suelo- no va enfocado al COVID-19, sino a preparar nuestro entorno para futuros virus y pandemias que sin duda llegarán. Admite que podrán llegar vacunas contra el COVID-19 y otros futuros coronavirus, pero lo importante es mitigar sus efectos y su propagación antes que los científicos encuentren el antídoto oportuno, “porque en el futuro estos virus serán la mayor amenaza para la humanidad”.

Me ha parecido una visión de futuro lógica e interesante. Muy a tener en cuenta. Después de todo, Williams -a través de Advanced Engineering- también ha diseñado unas avanzadas neveras para supermercados, aprovechando la aerodinámica para mantener la temperatura. Pero también Wirth trabaja en este campo y en el de la refrigeración de grandes superficies, así como la construcción de edificios que aprovechen de ventilación natural.

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