Blog de Blancafort

06
Oct
2018

Los rallies y su larga historia de órdenes de equipo

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Este domingo debe ser un día de órdenes de equipo. En Hyundai no tienen más remedio que imponerlas para afianzar las opciones de Thierry Neuville al título, aunque el abandono de Tänak en la última especial sabatina cambia ligeramente el panorama, a favor de los coreanos. Pero el belga no debe intentar que Ogier, el líder de la prueba tras el retraso de Tänak, le recupera los menos puntos posibles.

El belga no sólo debe intentar sumar el máximo de puntos posibles en la 'Power Stage', los cinco de ganador, sino también debe sumar los que le cedan sus compañeros, Mikkelsen y Paddon. Cuatro puntos adicionales que en este apretadísimo mundial pueden marcar la diferencia final.

Y en Turquía, el rally anterior a éste, Tommi Mäkinen jugó a favor de Tänak al establecer que debían respetarse las posiciones y evitar una batalla fraticida entre Tänak y Latvala que hubiera puesto en peligro tanto las opciones del primero al título como un resultado que puede ser clave para el Mundial de Constructores, amén de un doblete que siempre es interesante desde el punto de vista comercial.

Para Neuville, ningún problema en aceptarlas. A finales de agosto defendió la decisión de M-Sport de 'sacrificar' a Elfyn Evans y Teemu Suninen en Finlandia para dar unos puntos suplementarios a Sébastien Ogier. 

El propio Ogier había reconocido –en una entrevista que le hice para Mundo Deportivo en 2011 cuando era el piloto revelación– que "no es fácil aceptar las órdenes de equipo cuando eres un competidor nato, que quiere ganar y que sabe que puede ganar". Pero entendía que "si se es profesional, estas cosas ocurren. Hay contratos, razones de equipo. En ocasiones hay estrategias de equipo".

En aquel año, se llegó al Rally de Cataluña con Loeb e Hirvonen igualados a puntos y Ogier, sólo tres por detrás. Pero Citroën ya había decidido que Loeb era ‘su’ hombre, no sólo porque tenía tres puntos de ventaja sino también por razones de marketing: era un octavo título que le colocaba por delante de Michael Schumacher en cuanto a coronas mundiales conseguidas, aunque fuera en especialidades diferentes. Para la historia, Ogier abandonó en Cataluña y quedó fuera de juego ya que ganó Loeb por delante de Hirvonen.

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Podio del Rally de Cataluña 2011: Sébastien Loeb, Mikko Hirvonen y Jari-Matti Latvala

 

Las órdenes de equipo vienen de lejos. Es más. Diríase que son más frecuentes en rallies que en la F1, aunque en carreteras y pistas forestales son mucho más fáciles de disimular.

En ocasiones es casi imposible darlas: recordemos 2003 cuando Carlos Sainz llegó al RAC Rally igualado a puntos con Sébastien Loeb y un punto más que Petter Solberg… y fue éste quien se hizo con el título.

Pero otras veces su ausencia cuesta títulos. Por ejemplo, en 1994, cuando Didier Auriol llegó líder al RAC Rally con 11 puntos de ventaja sobre Sainz. El francés volcó en dos ocasiones, pero en cabeza Colin McRae volaba por delante de Sainz en duelo fraticida de los Subaru. Carlos intentó convencer a David Richards de que frenara a Colin en la última etapa porque Auriol había remontado hasta el séptimo puesto y sólo la victoia le valía a Sainz para lograr el título. Richards se negó: hacía demasiados años que un piloto británico no ganaba en el Mundial y además era una victoria en casa. Sainz y Moya salieron nerviosos esta última jornada y tuvieron un toque con unos trocos ya serrados y apostados junto a la cuneta, algo muy típico en los tramos forestales británicos: se esfumó la corona.

Incluso las hay casi absurdas, al menos aparentemente. Por ejemplo, en 1987, Juha Kankkunen había estando liderando todo el rally y parecía iba a ganarlo fácilmente. Pero Cesare Fiorio le dijo que debía ganar 'Miki' Biasion. Se invocó que la orden de equipo antes de la prueba era que quien marcase el mejor crono en la primera pasada del Col de Turini sería el ganador. KKK dijo que no había entendido la consiga, que pensaba que era quien saliera líder del Turini. Disciplinado, el finlandés se paró a pocos metros de la meta de la llegada del último tramo y esperó que Biasion le superara para arrancar de nuevo y cruzar la meta. Cedió la victoria por 59 segundos, pero todo el mundo supo que la había 'regalado'.

En el mundo de los rallies, quizás la anécdota más comentada fue la de aquel Dakar en la que Jean Todt lanzó una moneda al aire para decidir si el ganador sería Ari Vatanen o Jacky Ickx, ante el escándalo general; sin embargo, estaba claro que el duelo fratricida entre ambos hubiera podido tener nefastas consecuencias.

Aunque los aficionados más veteranos recordamos el Rally San Remo de 1976 en el que los Lancia Stratos de Sandro Munari y Bjorn Waldegard mantenían un duelo a muerte. Cesare Fiorio, viejo zorro, impuso órdenes de equipo: la victoria se jugaría en la última especial, partiendo de cero.

A esta última especial se llegó con Waldegard cuatro segundos por delante del ídolo italiano. Éste tomó la salida de forma normal y cuando Waldegard fue a salir, Fiorio se colocó junto al cronometrador y cuando éste dio la salida al sueco, Fiorio fue descontando los cuatro segundos antes de dar señal a Bojrn de arrancar. Pese a ello, Waldegard ganó la prueba. Los dos hicieron el mismo tiempo en el tramo –es decir, Bjorn recuperó esos 4 segundos– y el sueco fue el ganador.

"Entendí la postura de Fiorio. Y no podía estar en desacuerdo. Todos defendíamos los intereses de la marca y ello me daba oportunidad de ganar", dijo Waldegard, aunque estaba enfadado por un cambio de última hora: según el sueco el resultado debía decidirse en las tres últimas especiales y al final sólo en la última.

Y la afición española recordará sobre todo el episodio de Carlos Sainz y Colin McRae en el Catalunya-Costa Brava de 1995. Esta vez David Richard quiso que Sainz –que había pasado varios rallies en el dique seco por un accidente en mountain bike– y McRae llegaban igualados en puntos. Sainz era líder y levantó pie para asegurar el título de Constructores para Subaru y McRae, segundo, lo aprovechó para atacar y superar al español, con tremendo cabreo de éste. David Richards habló con Colin y éste pareció iba a devolver la posición a Carlos, pero no lo hizo. Al llegar a la última especial, Ricards y David Lapworth, los responsables del equipo, intentaron detener a McRae antes de la meta de la especial, pero el escocés no frenó y casi los atropella a sus jefes. Sólo la intervención de su padre, Jimmy McRae, consiguió que Colin cediera y penalizó en el control horario de llegada. Sainz y Colin llegaron igualados. El título se jugó entre ambos en Gran Bretaña y Colin lo ganó.

Ha habido muchos más casos, incluso los rumores de cambio de coches –o componentes esenciales– entre compañeros. Y también de ‘compra’: alguna marca convenció a algún cliente –a cambio de piezas, rehacer su coche o detalles similares– que dejara pasar al piloto oficial para que éste sumara algún punto suplementario. Pero estos rumores o sospechas nunca pudieron confirmarse.

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