Blog de Blancafort

10
Nov
2018

Brabham BT46, el coche que no quería tener radiadores

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Ferrari hizo algunas pruebas aerodinámicas en los entrenamientos libres del viernes. No es que en Maranello buscase una solución milagrosa para el final de la temporada, sino que eran trabajos previos para 2019 que parecen dedicados al sistema de refrigeración, por la posición de algunos sensores en la carrocería.

La refrigeración de un motor de Fórmula 1 es un problema nada sencillo de solucionar. No sólo hay que extraer el aire caliente del motor, sino mantenerlo en funcionamiento a la temperatura adecuada, conseguir que el intercooler refrigere convenientemente el aire comprimido de admisión, hacer que el sistema eléctrico y las baterías no superen determinados umbrales de temperatura.

Todo ello ha llevado a la 'fluidodinámica interna' a adquirir una importancia relevante. Porque incide por completo en el comportamiento del coche. De una parte, por la fiabilidad y el rendimiento del grupo motriz. De otra, porque las tomas de aire necesarias para los diversos radiadores tienen incidencia aerodinámica. Y, finalmente, porque el aire caliente extraído juega su papel en la eficacia del difusor e incluso del alerón trasero.

Pero también hay más. Hay que colocar las tomas de aire en lugares donde haya 'sobrepresión', exentos de turbulencias para que entre la máxima cantidad de aire por la apertura más pequeña posible. Por el contrario, la extracción del aire caliente debe buscar, por lo general, zonas de baja presión donde se produzca un cierto efecto 'extractor' y sea compatibles con el flujo aerodinámico general.

Todo un rompecabezas.

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Pensando en ello, me he acordado de mi admirado Gordon Murray y su Brabham BT46 prototipo, la primera generación de ese Braham BT46 -del que todos recuerdan sobre todo la versión B, el famoso Brabham del ventilador que tuvo su debut y despedida por exigencias federativas en el GP de Suecia de 1978. La FIA no vio más razón para prohibirlo que aducir 'razones de seguridad', porque el 'trasto' era legal. Y eso quizás lo ha hecho uno de los monoplazas más icónicos de la historia.

Pero mi recuerdo no era para el coche del ventilador, sino que fue para el prototipo, el coche presentado, con su peculiar forma trapezoidal y unos 'misteriosos' paneles metálicos que formaban parte de la carrocería lateral.

El motor Alfa Romeo Boxer 12 que montaba era voluminoso, muy ancho y con problemas para tener un gran efecto suelo. Gordon Murray no veía lugar para colocar los radiadores sin perjudicar en exceso la aerodinámica, así que recurrió a un intercambiador de calor: el flanco de carrocería estaba formado por unas plazas metálicas que debían evacuar, por radiación, el calor del agua de refrigeración del motor, que circulaba en el interior de estos paneles.

Tras los primeros test, el sistema fue abandonado. Y Murray debió instalar unos radiadores a todo lo ancho del morro delantero, alerón incluido.

De eso hace 40 años ahora. Nadie más ha intentado una solución similar. No sé si el aire caliente generado tendría efectos negativos en la aerodinámica, más negativos que las tomas de aire. Es muy probable…. O también razones de peso. En cualquier caso, un intento digno de recordar.

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