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Isabel II y los coches: una historia llena de sorpresas

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La Fórmula 1 ha rendido homenaje a Isabel II, reina del Reino Unido de la Gran Bretaña. Un minuto de silencio con todos los equipos formados a las puertas de sus respectivos boxes.

Algunos puede que se sorprendan por la condición internacional de la categoría reina, pero hay que tener en cuenta que éste es un deporte básicamente británico, con la mayor parte de equipos ubicados allí.

Muy cerca del circuito de Silverstone, a tan sólo unos 10 minutos por carretera, está la localidad de Buckingham, cuyo duque tenía un palacio que mandó reproducir muy ampliado en Londres. Con el tiempo, aquel edificio pasaría a convertirse en la residencia oficial de la soberana, el palacio de Buckingham.

Entre los automóviles y la reina Isabel hubo un auténtico idilio. Siempre le gustaron. Le gustaba conducir, y no despacio precisamente.  

Tanto le gustaba conducir que en sus desplazamientos no oficiales no dudaba en ordenar al escolta que hacía de chófer que se sentara atrás porque iba a conducir el coche personalmente.

A los 92 años decidió dejar de conducir en carreteras públicas a raíz del accidente que tuvo su marido, el príncipe Felipe de Edimburgo.

Pero no por ello dejó de hacerlo en sus fincas privadas, especialmente en las que rodeaban los castillos de Balmoral y Windsor, donde se le podía ver al volante ahora de un Range Rover Hybrid, otro de gasolina o un Jaguar X-Type. También disponía de un Bentley Bentayga.

Y eso que la Reina no tuvo nunca carnet de conducir; no lo necesitaba, oficialmente era ella quien los firmaba. Sus coches oficiales tampoco llevaban matricula. Y una vez que la 'pillaron' con exceso de velocidad no pudieron notificarla la multa; la Reina no recibía notificaciones.

Pese a ello, tuvo su primer coche al cumplir los 18 años, un Daimler DB18 con matrícula JGY 280 que le regaló su padre, el rey Jorge VI Por entonces los coches de la casa real eran preferentemente Daimler –ojo: de la Daimler británica, cuyo fundador obtuvo de Gottlieb Daimler el derecho a usar el nombre, hoy propiedad de Jaguar; por ello el Grupo Daimler, propietario de Mercedes no usa ese nombre en sus automóviles–.

Pero no sólo era conductora experta, sino que también conocía la mecánica. Durante la Segunda Guerra Mundial, la futura reina se alistó en el Servicio Territorial Auxiliar Femenino –Women's Auxiliary Territorial Service–, donde conducía sus coches y se encargaba del mantenimiento. El ATS se encargaba tanto de conducir ambulancias como del transportar municiones o víveres.

En 1948, con motivo de su boda con Felipe de Edimburgo, la RAF le regaló otro Daimler. La pareja vendió el primero, pero conservó la placa de matricula -en Gran Bretaña pueden ser propiedad personal y traspasarse de modelo- que distinguió siempre al coche favorito.

La Casa Real británica siempre diferenció claramente entre los 'State Car', los coches oficiales y propiedad del estado, de los 'Coches Particulares'. Tanto es así que los primeros se distinguían por su color burdeos con detalles negros. Por el contrario, los coches particulares de la reina y su marido eran asimismo de un solo color, verde Edimburgo.

Isabel II fue la 'culpable' de que los State Cars pasarán a ser Rolls Royce en lugar de Daimler. Todo surgió cuando, todavía princesa, visitó la fábrica Rolls Royce y ella y Felipe quedaron prendados de un coche experimental con motor Bentley de ocho cilindros –Rolls acababa de adquirir Bentley y hoy la primera es propiedad de BMW y la segunda del Grupo VW–, el primer Phantom IV, que encargó inmediatamente, carrozado por Mulliner.

Lo recibió en 1950 y cuando subió al trono decidió seguir con la flota oficial Daimler de su padre, pero traspasó su Rolls a la flota de State Cars y dio orden que ese fuera 'su' coche de representación en los actos oficiales. Fue pintado como tal y recibió los distintivos de turno, mientras que se le suprimió la matricula. Lo estrenó como coche oficial el Jueves Santo –10 de abril– de 1952. El pasado año aún estaba en perfecto estado de servicio y lo usó en algunas ocasiones, aunque en la actualidad hay dos Bentley blindados como State Car.

Durante muchos años, los coches de apoyo a la flota oficial fueron discretos en su mayor parte: una berlina Rover 3000 y otra 3.500 y un Austin A135 Princess, que fue preferido a los dos Bentley 'Royal Stocks' -es decir es State Cars- que les ofreció la marca.

Los coches personales de la familia también fueron discretos, sobre todo en sus inicios. Tuvieron un Ford Zephyr, varios Vauxhall familiares, un Rover P81 y berlinas Rover 3000 y 3500. También varias generaciones de Land Rover primero y Range Rover después.

Estos eran los coches particulares de la Reina. El príncipe Felipe tenía los suyos, entre los que había algunos deportivos, Alvis o Lanchester, pero también algunos coches curiosos para ir de incónito por Londres. Tuvo una furgoneta para pasajeros Bedford Lucas eléctrica y más adelante uno de los famosos 'taxis de Londres', un Metrocab.

Felipe era aún más fan de Land Rover que su esposa. Tanto que diseñó un Land Rover especial para sus exequias.

Lo normal era que al cambiar de coche conservaran la placa de matrícula para el nuevo. El coche ‘viejo’, pintado con otro color, acostumbraba a ser entregado a la marca, como quien da la entrada, y por supuesto los pagaban religiosamente. En ocasiones la marca los revendía o subastaba, pero lo normal era que se los quedaran para su colección privada o los depositaran en el Museo del Transporte.

Pero también algunos fueron regalos o cedidos por las marcas. Por ejemplo, un Jensen Interceptor FF, el primer deportivo moderno con tracción a las cuatro ruedas.

Sus hijos y nietos han tenido asimismo sus propios coches particulares, en algún caso no todos han sido de fabricación británica y hay bastantes Aston Martin.

En su historial como conductora, la anécdota de un par de ocasiones en las que otro conductor le recriminó su actitud al volante y se dice que les contestó con un gesto 'poco elegante'. En uno de los casos, se disculpó por correo.

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La entonces Princesa Isabel durante la Segunda Guerra Mundial

 

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Isabel II recogiendo un Dauphine obsequiado por Renault

 

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Isabel II al volante de un Vauxhall Cresta

 

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2 comentarios
Imagen de quick_vale
[Editado por la Administración SoyMotor.com]
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Imagen de Telmo Arévalo
Excelente artículo y geniales fotos. Nunca me imaginé a toda una "Majestad" inglesa manejando personalmente un vehículo y haciendo actividades "plebeyas". Bravo Raymond.
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