Churrasco japonés

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José M. Zapico
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14 Dic 2016 - 12:39

Una de las cosas más chungas de que José María Pechito López no haya llegado a la Fórmula 1 es que no ha montado en el Berniepaddock una barbacoa como sólo los argentinos saben hacer. No es que su sobresaliente manejo no sea atractivo para la cúspide de la velocidad, sino que a lo mejor hubiera dado una lección que muchos aún no han comprendido, aunque no de pilotaje, sino de cocina.

Hay un taco de gente que sigue rascándose la cabeza para encontrar sentido a la decisión de Fernando Alonso cuando decidió retornar, cual hijo pródigo, a Woking. Allí reinaba por aquel entonces el que muchos dictaminan era su peor enemigo, Ron Dennis, y el de Oviedo juró por lo más sagrado que pisaría de nuevo aquellos terrenos cuando el infierno consiguiera el certificado nevería de No Frost; congelado, pero sin escarcha. El bicampeón se desdijo de sus palabras para protagonizar la temporada más improductiva de su vida, pasajero inopinado de un penco delicado, lento, fallón y doloroso. El McLaren MP4-30 batió todos los récords de ineficacia e incluso algunos hasta apuntan con su dedo acusador de ser el causante del calambrazo que se llevó su primer espada en los tests de pretemporada en Montmeló. Que si por dinero, que si porque en mercedes y red Bull no le querían, que se hartó del carajal rojo… el caso es que algo debió ver cuando dudó poco en desandar sus pasos. Alonso podría chasquear los dedos a un cocinero pero le gusta la cocina, se hace de comer en su casa con frecuencia y por eso conoce las cocinas bien… y antes de firmar pisó la de Honda. 

Al pisar la madre patria, los argentinos se echan las manos a la cabeza al ver cómo en las barbacoas ibéricas abrasamos de manera infame los solomillos de las vacas. Aquí los ponemos encima de una parrilla para la dejarlas negros por fuera y completamente crudos por dentro... y luego hasta nos la comemos. En la tierra de Fangio, Maradona y Gardel no la ponen encima sino a los lados del fuego, no muy cerca, y la tuestan durante horas. Eso es un churrasco y no el tizón interiormente encarnado que nos jamamos aquí; ellos lo hacen mejor.

Los seguidores de McLaren y Alonso berrearon —con razón— lo más grande pidiendo explicaciones de por qué uno de los mejores pilotos de la historia de la Formula 1 se arrastraba por las pistas para acabar la temporada antepenúltimo. Si el responsable final de todas sus desdichas fue el motor Honda, los chillantes y el propio equipo, querían los resultados inmediatos que los japoneses no podían garantizar de fú. De haber torcido la trayectoria desarrollativa del ingenio, muy probablemente hubieran muerto achicharrado por dentro sin remisión; los japoneses tienen algo de argentinos, a fuego lento, esto se tuesta mejor.

Hay tres maneras de atacar la vida, los negocios, el deporte, y en ese remix, la Fórmula 1: a lo torero, a lo milord, y ALO samurai. 

  • A lo latino: alguien tiene una pedazo de idea, se desarrolla, se aplica, pegan el pelotazo y ganan. A los dos días se rompe, el diseño queda obsoleto y la gloria se va corriendo que se las pela lejos de la escena. 

    ​Ejemplos: Zara, Mango, Mercadona. Empresas que han sabido crecer amparadas por un genio que las impulsó desde cero en base a su criterio personal. En lo alto de la pirámide sigue la figura de su creador.

    Aplicación F1: Ferrari, Minardi. 

    Héroes mitológicos: Severiano, Nadal, Nieto, o el propio Alonso… tíos. 
     
  • A lo anglosajón: alguien tiene un pedazo de idea, se desarrolla, se reúnen unos señores, deciden, prueban, se aplica, pegan el pelotazo y ganan. Como hay más curro detrás, es más longeva que en el ejemplo anterior, su diseño dura algo más y la gloria dura en las manos más tiempo. 

    Ejemplos: Google, General Motors, Boeing. Empresas que impulsadas desde unas buenas ideas se armaron en base a unos protagonistas que pierden un valor de imagen que báscula hacia el nutrido equipo de gente que las hizo enormes. El promotor de todo tiende a desaparecer y deja espacio a actores invitados.

    Aplicación F1: McLaren, Williams, la actual Mercedes. 

    Héroes mitológicos: Disney, Coca-Cola, Apple… empresas. 
     
  • A lo oriental: alguien tiene una pedazo de idea, se desarrolla durante mucho tiempo, se pule, se fija, se limpia, se le da esplendor. Se reúnen y piensan sentados en torno a de una mesa repleta de expertos si se puede mejorar. Hacen un prototipo nuevo, lo confrontan con el anterior , deciden que hay una parte que es mejor y que otra es peor. Rehacen el diseño, lo testean y así unos años hasta que les sale algo que alucinas y que acaba siendo en la mayoría de las ocasiones lo mejor de todo.

    Ejemplos: Toyota, Canon, Sony, compañías japonesas que dejaron atrás el concepto de empresas para ser corporaciones gigantescas con múltiples brazos industriales. Empresas sin apenas caras, sin estrellas mediáticas. 

    Aplicación F1: La Honda que hizo el motor de Ayrton Senna, la que hizo el BrawnGP.

    Héroes mitológicos: Mitsubishi heavy Industries, Sumitomo Bank… corporaciones. 

Los japoneses llegarán pero necesitan cocinar su motor a fuego lento, como los churrascos argentinos.


Por este razonamiento, Virutas dejó por escrito en febrero de 2015 que sería un año complicado para el dúo Alonso-McLaren… y acabó el 17 de 20. A Virutas le hubiera encantado decir otra cosa, pero fue eso lo que ocurrió. Tampoco había que ser un lince, tan sólo mirar a su historia. Los de Honda son cualquier cosa menos idiotas, pero no son ni más ni menos listos que los otros tres motoristas. Si todos ellos tuvieron problemas de juventud, era de ser muy burro pensar que los japos no los tendrían ante una tecnología —el ERS— tan novedosa y poco experimentada. Es muy posible que Honda acabe fabricando el mejor de todos tal y como lo hizo durante el paso de los 80 a los 90, pero aquello les llevó tiempo. La tecnología ha cambiado, y la F1, y las reglas... pero los japoneses no, así que no ya su modus operandi, sino su modus pensandi, vivendi y trabajandi va a ser más o menos igual. Los japoneses llegarán pero necesitan cocinar su motor a fuego lento, como los churrascos argentinos.

Si te crees que esto de las barbacoas no tienen nada que ver con la Fórmula 1... te equivocas. Cuando Eddie Jordan tuvo su equipo de carreras se le plantearon varios problemas a los que dio una solución tan pedestre como popular. Al acabar muchos de los Grandes Premios, se liaba lo más grande en la puerta y en ocasiones el periodo de reclusión en el interior de las pistas al acabar cada prueba era de horas... muchas horas. Con la jugada, el irlandés echaba de comer a su banda, lidiaba con su programa diario, lo hacía en plan barato, y creaba un lugar de encuentro a la que acudían miembros de otras formaciones. Jordan vendió su equipo, se acabaron las barbacoas y Pechito no llegó a la F1. Sin estas tres patas, no se entiende tan bien lo de Honda. Llegarán, siéntate y espera. Lo que no saben ni ellos es cuando. 

Virutas de Goma
13 comentarios
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14 Dic 2016 - 15:01

Excelente Viruta, como siempre.
Pero los argentinos no hacemos barbacoas, sino asados, como aclaró Fanatico.
En la aplicación a la F1 de "A lo oriental"; le faltaron casos que no llegaron a funcionar, como Toyota.

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Fanatico
14 Dic 2016 - 14:39

Criminal
Criminal
No es churrasco se dice y escribe Asado no mates la carne

14 Dic 2016 - 14:38

Este 2017 veremos cómo se invierten los papeles en McLaren-Honda. La presión cambiará de manos (de Honda a McLaren) si el coche no resulta competitivo y los dedos acusadores harán lo mismo, apuntando hacia los ingleses si Honda finalmente fabrica un motor competitivo.

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