Blog de Blancafort

18
May
2022

El WRC celebra sus 50 años... y yo también (II)

AmpliarEl WRC celebra sus 50 años... y yo también (II) - SoyMotor.comPancarta en el Rally de Montecarlo de 1977 - © Centímetros Cúbicos

He reservado un hecho muy especial para abrir la segunda parte de los 50 años del Mundial de Rallies, el primer podio español. Y podio total: piloto, copiloto, equipo y mecánicos.

Claro, el Montecarlo del 77, apertura del quinto mundial, es decir hace 45 años. El tercer y cuarto puesto de Antonio Zanini y Salvador Cañellas con los 'taxi' –así llamados los Seat oficiales por unos colores que asemejaban los taxis de Barcelona, que en su mayor parte eran Seat 1430–, así como el séptimo puesto de Salvador Servià con su Seat privado preparado por Juncosa.

"Si antes de comenzar la prueba nos lo hubieran vaticinado, no lo hubiésemos creído. Conforme iba avanzando el Montecarlo, se comenzaron a ver !as cosas con una óptica más optimista; se intuía una buena clasificación española… después se esperaba y finalmente se tenía al alcance de la mano un resultado excepcional que parecía soñado", escribí entonces en Mundo Deportivo.

"A partir del abandono de Fulvio Bacchelli, los nervios se apoderaron de los españoles presentes en la sala de prensa del rally. Se barruntaba un resultado sorprendente y a la vez aplastante... pero cualquier pequeño incidente lo podía tirar todo por la borda", añadí.

La tensión subió cuando Sandro Munari tuvo problemas con su circuito eléctrico y se retrasó de forma espectacular en el primer tramo de la segunda vuelta y Salvador Cañellas Jr. penalizó cinco minutos en la salida del Turini. Pero en ambos casos se debió a problemas que se subsanaron y el gran resultado se consumó. La penalización de Cañellas puso fin a su batalla con Zanini, una lucha interna… y algunos sospecharon que fue una forma de imponer órdenes de equipo.

Curiosamente en ese articulo escribí dos líneas en las que me preguntaba si veríamos dos Seat 131 Abarth porque un Fiat 131 Abarth, en manos del 'loco Jean-Claude Andruet', fue segundo tras el intocable Lancia de Munari. Los 131 Abarth de Seat acabaron llegando.

Ya que hablamos de Andruet, tuvimos una cierta relación porque venía a correr el Costa Brava, lo hizo con Fiat France, con Alfa Romeo, etc. Así que con Mario Chavalera, su mujer Mercedes y su hermana María José, fuimos a verlo a la Ronde Cévenole, un tipo de rallies que era en realidad una carrera de velocidad, diez vueltas a un trazado de unos 60-70 kilómetros, con un enlace corto entre salida y llegada, más parecido entonces al circuito de Mugello –que era un trazado de carreteras de montaña y no el permanente que ahora conocemos– o la Targa Florio.

Jean-Claude corría patrocinado por Eminence, marca de ropa interior, y me regaló una calzoncillos con una franja roja descomunal y otra azul, de manera que formaban la bandera francesa. Eran para las ocasiones especiales.

No fue el de Seat mi primer Montecarlo ni mi debut en el Mundial. Éste se produjo precisamente en un Portugal. Fernando Petronhilo y Mario Guerreiro, dos de los mejores periodistas portugueses de automovilismo entonces, me hicieron de anfitriones. ¡Impresionante la cantidad de aficionados! Por supuesto, con los estándares de seguridad actuales todos los tramos habrían sido cancelados. Mario fue después director de comunicación de Seat y colaboré con él de forma puntual.

Entonces el Rally de Portugal comenzaba con una etapa de asfalto, la noche de Sintra, a las puertas de Lisboa y Estoril. ¡Increible! Fafe se quedaba corto. De Portugal me quedo asimismo con el Dr. Miguel Oliveira, que se inventó una empresa, Diabolique, para justificar su desmesurada afición a los rallies; tuvo varios Escort 'pata negra', pero como sabía que como piloto no destacaba, él hacía de copi y el piloto seleccionado iba con 'gastos pagados'. Fue clave para que Zanini ganara el Europeo, al correr con él el Rally Algarve, la prueba de cierre de la temporada.

Hubo un Portugal en el que estando al comienzo de la primera etapa recibí una llamada de Mundo Deportivo –simultaneaba el periódico con Solo Auto– y me dijeron: "¿Estás cerca de Lisboa? Vete enseguida, que el Barça ha fichado a Figo. Queremos una entrevista". Estaba a más de 200 kilómetros, más o menos en Figueira da Foz, pero lo que me decían no era sugerencia sino orden –el fútbol mandaba y el Barça, todavía más– pese a que uno tenía muy poca idea del deporte del balón. Me sugirieron algunas preguntas, fui al estadio del Sporting de Lisboa –me tuvieron que aclarar dese Barcelona el club, ya que hubiera ido al del Benfica– y cuando acabó el entrenamiento, me dieron cinco minutos con Figo… la primera entrevista tras su fichaje… y aún tuve tiempo de volver a la sala de prensa y escribir la crónica del rally, gracias a la ayuda de otros compañeros.

Si me preguntan por el rally más bonito en cuanto a entorno, sin duda Nueva Zelanda. El más exótico, Safari. El que me ha impactado más: el Acrópolis. Aunque no pude ver nunca el tramo de Meteoros, cuyas fotos llaman tanto la atención, el paso del estrecho de Corinto no se olvida, tampoco Olimpia o la Acrópolis. Pero me quedo con el Paso de las Termópilas, allí donde Leónidas de Esparta contuvo a Jerjes. Me preguntaba una y otra vez cómo lo hizo; la película decía que desde los acantilados impedía a los persas avanzar por la playa… pero la verdad es que la playa estaba muy lejos, era imposible… hasta que me explicaron que el mar en esa zona había retrocedido unos 500 o 600 metros.

El 1000 Lagos era también muy especial. Eso que el viernes por la noche, al volver al hotel, tenías que ir con mucho cuidado para no pisar a ningún finés dormido –en el mejor de los casos– por los efluvios etílicos.

El Tour de Corse era fantástico… cuando recorría toda la isla. Era frecuente que los pilotos encontraran animales –un jabalí, una vaca o caballo– en plena especial, aunque también sucedía en otros rallies. Carlos Sainz esquivó una vaca por casualidad –en Nueva Zelanda no consiguió hacerlo con un cordero y acabó la especial con los restos del animal tapándole el radiador–, pero en 1997 un piloto atropelló a una vaca en Córcega. Y Martí Trilla, enviado especial de Catalunya Ràdio, en su crónica radiofónica, con seria cara de circunstancias y duelo, sentenció con voz lúgubre. "La vaca ha mort". La frase le ha perseguido toda la vida.

¿Hay alguna vez que haya pasado miedo en un rally del mundial? Sí, una. En un Montecarlo. Quise tomar un atajo para trasladarme de tramo a tramo y me encontré de repente con una carretera colgada de un acantilado, cada vez más estrecha y sin protecciones. Tuve que parar varias veces para tomar 'medidas' al coche. Fueron los peores diez kilómetros de mi vida.

Podría seguir con las emociones del día que Seat decidió ir a por el Mundial. Primero con los Ibiza Kit Car y después con el Córdoba WRC… pero esa es otra historia.

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1 comentario
Imagen de juanlario

Magnífico artículo Raymond. ¡¡Felicidades y gracias!!

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