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¿Pagaremos más o menos impuestos por nuestros coches?

José Miguel Vinuesa
05/02/2017 15:37

El automóvil y su fiscalidad son siempre motivo de discusión. Hay impuestos más directos que gravan el coche en sí, como el de matriculación o el de circulación, pero también el de la ITV, que no deja de ser una tasa por superar una revisión sin la cual nuestro coche no podría circular. Luego están los de los carburantes, que obviamente afectan a la automoción. En definitiva, alrededor del motor giran una nutrida cantidad de impuestos.

Precisamente dos de ellos están encima de la mesa del Gobierno, por la vía del ministerio de Hacienda que dirige Cristóbal Montoro, que anunciaba hace pocos días que la fiscalidad del automóvil debe ser renovada. ¿Cuál es la línea que pretende seguir el ministerio? Veamos.

En 2016 se han matriculado un 13% más coches que en 2015, pero la tributación sólo ha crecido un 7%. En datos más concretos, el año pasado se vendieron 1’16 millones de coches, cifra que supera el récord de 2008 con 1’07 millones. Sin embargo, la recaudación del impuesto de matriculación en el 2016 fue 'sólo' de 327 millones de euros, frente a los 1.077 del 2008. La respuesta a estas aparentemente contradictorias cifras la encontramos en la exención del impuesto de matriculación para determinados coches.

Así, los automóviles que emiten menos de 120 gramos de dióxido de carbono a la atmósfera están exentos de tributación. Eso ha supuesto que el año pasado 898.045 vehículos quedaran exentos, o lo que es lo mismo, tres de cada cuatro de todos los vendidos. En 2008 era uno de cada cinco, y en 2012 casi tres de cinco.

Ante esta situación, el rumor es que el Ejecutivo planea modificar el hecho impositivo y dejar sólo como exentos a los que emitan 90 gramos de dióxido de carbono, pero creando un abanico hasta los 120 gramos en los que sí que estarán obligados a tributar, lo que supone inmediatamente un gran aumento de obligados al pago, y en consecuencia, un importante ingreso para las arcas, en este caso las autonómicas.

Esta medida es recibida con temor por las asociaciones de concesionarios y venta de automóviles, puesto que podría suponer un importante freno a las ventas, pese a que la modificación se presenta desde el punto de vista ecológico, al premiar todavía más a los coches menos contaminantes. En este sentido, representantes de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones –Anfac– se reunieron con el ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, para solicitar la renovación de los planes de rejuvenecimiento del parque de coches, como el Plan PIVE.

Sin embargo, también se planea modificar el impuesto de circulación, que es de gestión y recaudación municipal. Este impuesto se basa para determinar la cantidad a pagar en los llamados Caballos Fiscales, lo que es tener en cuenta cilindrada y potencia del vehículo. Pero ante la deriva medioambiental que está tomando el sector, se piensa en introducir en el hecho impositivo también los niveles de contaminación del coche, de modo que el que menos contaminase debería pagar menos, lo que es visto por el sector automovilístico como una medida para fomentar la renovación del parque motriz del país, cuya media roza los 12 años de antigüedad, con 15 millones de coches superando los diez años. 

Dos medidas que parecen antagónicas, pero que no lo son, y que tienen a la contaminación como punto de base. Y decimos que no son antagónicas porque, si bien una frenaría la compra y otra la debería provocar, ambas tienen como objetivo común el incremento de la recaudación en función del respeto al medioambiente de nuestro coche.

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