98 OCTANOS

La saga Nissany: de tal palo, mejor astilla

23/07/2016 18:14

Por fin Roy Nissany ha conseguido su primera victoria en las Fórmula V8 3.5. Era algo que se venía gestando desde hace tiempo, que se intuía que iba a conseguirla pronto. De hecho, en Paul Ricard acabó segundo en las dos carreras a pocas décimas de los ganadores.

Hoy, en Silverstone, ha estado por encima del bien y del mal. Esta vez no quería que, como en Paul Ricard, Sergey Orudzhev le cerrara el camino de la victoria. Hizo un adelantamiento espectacular sobre el ruso… que muy cerca estuvo de costarle todo. Los dos se tocaron, trompearon, se fueron de excursión, pero su ventaja era tal que Nissany conservó la primera posición, aumentó el ritmo y se distanció nuevamente de Matthieu Vaxivière, el Poleman, incapaz de seguir el ritmo.

Roy Nissany

Roy Nissany es el único piloto de monoplazas israelí. Hasta hace poco no había carreras de automóviles en Israel, ni pilotos. Era tema poco más o menos tabú para un país donde el contraste entre ultraortodoxos y liberales es muy marcado.

Sólo en 2011 se rompió el tabú con la primera carrera internacional de monoplazas en el puerto de Haifa, con unos coches que eran más o menos F-Renault 2.0 y con una serie de pilotos noveles que realizaron previamente un 'stage' en una escuela de pilotaje francesa, que fue la que cedió los monoplazas para esta primera carrera.

Pero Roy no ha vivido esta prohibición. Buena parte de su vida ha transcurrido en Budapest, Hungría, donde precisamente hoy la F1 disputa su Gran Premio y donde hace ya 11 años su padre, Chanoch Nissany, se dio el capricho de convertirse en ‘piloto de viernes’ de la F1 a los 42 años. 

Mis amigos me han hecho este regalo, me han permitido vivir
un sueño

Chanoch comenzó a competir a la edad a la que muchos se retiran: 38 años. Se inició en la F2000 húngara  en 2002, siendo subcampeón de la categorá antes de conquistar el título en 2003 y pasando a la F3000 y las World Series Ligth en 2004, año en que se ofreció un test con Jordan. En 2005 firmó con Minardi para ser probador y en el GP Hungría de ese mismo año tomó parte en la sesión matinal del viernes, quedando muy lejos de todos los otros pilotos. 

“Mis amigos me han hecho este regalo, me han permitido vivir un sueño”, dijo entonces Nissany, que ya no volvió a correr. Es cierto, su crono del viernes fue ridiculo: 12 segundos más lento que su compañero de equipo, farolillo rojo y acabando en la grava. Pero cumplió su sueño.

Roy quiere llegar más lejos que su padre. Ya sabe lo que sentir la aceleración de un F1. A finales de 2014 realizó un test con Sauber –con un C31 de 2012– en Valencia.

Tras un Europeo de F3 difícil en 2015, Nissany parece decidido a dar un salto decisivo en su carrera deportiva. Tres podios consecutivos, cuatro en total de lo que va de temporada, le han aupado al cuarto puesto de la general, con el segundo puesto a la vista. 

El líder sigue siendo el francés Tom Dillman que nuevamente ha usado la cabeza para acabar cuarto. Su rival más cercano en el campeonato era sólo 10º y no valía la pena arriesgar 12 puntos preciosos para escapar al podio. ¡Ah! Tom corre para el equipo de Adriàn Vallés.