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GP de Australia F1 2017: 'Omertà' victoriosa

AmpliarSebastian Vettel, victorioso en Australia - SoyMotorSebastian Vettel, victorioso en Australia

'Omertà'. Esa es la palabra italiana que define el pacto de silencio. Y esa ley que implica la omertà es la que se aplicó la Scuderia Ferrari durante el invierno. La temporada 2016 fue un fracaso de resultados tras el prometedor 2015, las palabras rimbombantes para la campaña pasada fueron ambiciosas, pero lastraron al equipo con un peso excesivo. Sumado a eso, la pérdida de personal clave, especialmente del diseñador James Allison, no fueron tampoco buenas noticias. Pero para 2017, el pacto era el del silencio. Nada de palabras, hechos. Nada de objetivos altos, sino trabajo.

Mientras tanto, desde fuera llegaban las dudas. Que si Ferrari no tenía un personal apropiado, que si sus silencios eran sospechosos, que si el ambiente no era bueno, que si el coche iba con retraso. Pero dentro de los muros de Maranello, el trabajo era frenético. Había un reto que superar, y de paso acabar con esa etiqueta de equipo que no se adapta a los cambios normativos. Cierto que las bases del proyecto son de Allison, pero la estructura horizontal creada en el seno de la Scuderia ha dado con algunas teclas fundamentales. El coche que se presentó era de aspecto radical, no seguía tendencias. Ferrari había encontrado su vía. Y además, supo buscar resquicios en el reglamento y recuperar cierto poder al protestar por las suspensiones de sus rivales, que han tenido que modificarlas parcialmente.

Y si, la pretemporada. El momento en el que Ferrari tradicionalmente lanza fuegos de artificio, domina los tiempos, parece imbatible, y que luego se desvanece como un azucarillo en la primera carrera, abriendo la crisis perpetua en la que parece vivir la Scuderia. Pero en esta pretemporada de omertà, los italianos hicieron una de las mejores preparaciones para la temporada que se recuerdan en los últimos años, y habría que remontarse a una década atrás para encontrar ese trabajo minucioso y efectivo que luego daba resultados. Los miembros del equipo sabían que tenían algo bueno entre las manos. Pero la prueba de fuego era Melbourne.

Y Melbourne no empezó bien, sobre todo para Sebastian Vettel. Un DRS que no se cierra, una MGU-K que falla, todo en los Libres 1. Unas simulaciones de carrera que dejaban como referencia, otra vez, a Mercedes, e incluso a Red Bull por delante. Los primeros murmullos en el paddock: Ferrari ha vuelto a engañarnos. Pero los que observan con detalle, tanto en pretemporada como en el Albert Park, podían ver que el SF70-H tenía algo. Potencia, poca degradación de neumáticos, y un chasis noble que Vettel y Räikkönen pueden exprimir sin sufrir reacciones imprevistas. La cámara subjetiva de Vettel traía de vuelta al piloto fino que no hace aspavientos y que puede llevar el coche al límite de sus posibilidades. Y aun así, el viernes se quejaba de problemas de reglajes. Lo mismo que Kimi todo el fin de semana.

 

 

Mientras tanto, Mercedes asustaba. Dominaba todo el viernes con autoridad, y sólo en los Libres 3 cedía la primera posición al Ferrari, lo que era visto como otro espejismo. Lewis Hamilton, liberado de un compañero de equipo de mucho nivel como Nico Rosberg, se veía amo y señor del paddock. Intocable, así se mostraba todo el fin de semana, y confiado en un Mercedes W08 que le permitía atacar, morder los pianos, e ir sobre los raíles acostumbrados en una Flecha de Plata. Y entonces, la pole. Sin rival. Su compañero Valtteri Bottas no tan lejos como podría haberse esperado, pero sin preocupar al actual subcampeón del mundo. Era otra primera fila de Mercedes, hasta que Vettel se sacaba una vuelta perfecta, y reducía a menos de tres décimas la diferencia con Hamilton, dejando atrás por muy poco a Bottas. El duelo estaba servido.

Kimi Räikkönen nunca estuvo en disposición de poner en apuros a un Mercedes en la clasificación, y su tiempo se quedó muy lejos del líder, pero también de su compañero. A lo mejor Kimi era la medida del rendimiento real del Ferrari. Porque Max Verstappen estaba cerca, aunque en zona de nadie, y con su compañero de equipo Ricciardo fuera de juego tras su accidente en la Q3, lo que nos privó de otra medida comparativa. Romain Grosjean se colocó en una sexta posición espectacular para los medios de que dispone, aunque el Haas se muestra como un coche competitivo. Carlos Sainz se sacaba una vuelta perfecta en un Toro Rosso que funciona, que se muestra como un coche decente y con empuje, superando a su compañero Kvyat por muy poco.

Por detrás, ya fuera de la Q3, Fernando Alonso hacía lo que definió como una vuelta perfecta con el McLaren MCL32, que colocó en una sorprendente decimotercera posición pese a tan nefasta pretemporada. Las manos siguen, el material no acompaña, y prueba de ello es que su talentoso compañero de equipo, Vandoorne, ni siquiera pasó la primera sesión de clasificación y partiría decimoctavo.

Antes del duelo en la madrugada del domingo, hora española, los contendientes vigilaron las armas del resto. Hamilton espió el Red Bull, Vettel el Mercedes, Verstappen los de los anteriores. Hamilton intuía que si mantenía la primera posición, la carrera podría ser suya, más aún en un trazado de adelantamientos complicados, agravados todavía más por la nueva normativa aerodinámica, que hace más pequeñas las zonas de frenada y más estrecha la pista. No, Albert Park no es Mónaco, pero si tienes la primera posición, y Hamilton aplicaba el "hammertime", la victoria estaría al alcance. Pero a su lado estaba una incómoda mancha roja. El año pasado ya se puso líder en la primera curva, y por poco no consigue la victoria. Si Vettel era capaz de repetirlo, tendría una oportunidad mucho más sólida, a priori, para lograr la victoria. Salvo que salía por la zona sucia, y la amenaza era Valtteri Bottas. Difícil papeleta para todos.

El que puso cara de pocos amigos fue Daniel Ricciardo, que tuvo problemas con el motor en la vuelta hacia la parrilla, y eso acabaría obligándole a iniciar la carrera pasadas dos vueltas, cuando los problemas se solucionaron. Hubiera partido décimoquinto, lo que ya suponía un gran reto, pero con dos vueltas perdidas, ante su público, hasta al risueño australiano se le borró la sonrisa. No, el Red Bull no parece a tono todavía. Y el todavía es porque lo estarán.

 

 

Para aumentar la tensión, hubo dos vueltas de reconocimiento, con los pilotos tomándose las medidas. Cuando por fin se dio la salida, Hamilton fue suave, traccionó de maravilla, y dejó atrás al grupo, que veía a Sebastian Vettel seriamente amenazado por Bottas, y a Räikkönen por Verstappen. La zona sucia de la parrilla había cobrado su peaje, pero ambos pilotos de Ferrari lograron superar el trance y conservaron sus posiciones de partida. En ese momento, Hamilton había puesto algo de tierra de por medio, y Vettel parecía más preocupado de contener a Bottas. Parecía.

Porque el de Ferrari empezó a subir el ritmo y a recortar la distancia con el Mercedes. Cuando llegó la activación del DRS, Vettel podía usarlo. Hacía mucho tiempo que no ocurría eso en un inicio de carrera si el que lideraba era un Mercedes. Porque Hamilton no podía escaparse, y estuvo varias vueltas con una ventaja inferior al segundo, mientras que Bottas sí que se descolgaba del Ferrari de Vettel. La sorpresa era esa, el indicativo, la esperanza de un rival para un Hamilton que al final logró sacar de la zona de DRS a Sebastian, pero que nunca pudo abrir un hueco considerable. El duelo tenía una intensidad profunda: a cada vuelta rápida de Hamilton, Vettel replicaba con otra, y así estuvieron, entre el segundo y medio, y los dos segundos, durante varias vueltas. Sin errores. Sólo un tricampeón y un tetracampeón, los más laureados de la actual parrilla, destilando la quintaesencia de sus coches y de su pilotaje. Si se veía el pilotaje de Hamilton, podía apreciarse el fuego en sus manos para lograr distanciarse, pero no había sino precisión. En el de Vettel, uno casi podía sentir el hambre de victoria, las ganas de romper con el silencio invernal y gritar en la pista. Fueron 18 vueltas de competición al más alto nivel, entre dos pilotos que están marcando su generación. 

Cuando Hamilton tomó el camino de los boxes en la vuelta 17, Vettel había vuelto a estar a menos de un segundo. Podría haber estado dejando algo de distancia para conservar sus neumáticos durante algunas vueltas. El problema era que el Mercedes, o así lo sostenía Hamilton, había consumido las gomas demasiado rápido. Y entonces, Vettel encontró pista libre. Y fue un martillo cronométrico, lo que ayudado por el muro que supuso Max Verstappen para Lewis Hamilton, dio como resultado que cuando en la vuelta 23 el Ferrari número cinco hizo su parada, se reincorporase justo por delante del Red Bull y del Mercedes. Líder virtual de la carrera, con los mismos neumáticos blandos que su rival. Nada de compuestos más blandos. De tú a tú. Y Vettel se escapó hasta los seis segundos, y tras las paradas de Bottas y Räikkönen, era lider. Un líder sólido al que Hamilton no podía aproximarse aunque lo intentaba. Ferrari había jugado estratégicamente mejor que Mercedes, y los puñetazos de Toto Wolff en la mesa fueron la imagen de la derrota de su equipo, que por primera vez en mucho tiempo se tenía que enfrentar de manera directa a otro, y no simplemente gestionar la lucha interna entre sus pilotos. Lucha que en las vueltas finales a punto estuvo de producirse, cuando Bottas se acercó a Hamilton, pero sin poder llegar a su rueda. Carrera de debut en Mercedes muy sólida del finlandés, que fue de menos a más todo el fin de semana, y que justifica la decisión del equipo al elegir a un piloto rápido, pero sobre todo constante y seguro.

Pocas vueltas después, Ricciardo abandonaba definitivamente por la reproducción de los problemas sufridos antes de carrera. Los Red Bull no estuvieron a la altura esperada, y aunque Max Verstappen presionó en la distancia a Kimi Räikkönen, tuvo que hacer uso de neumáticos más blandos que el de Ferrari para mantener el ritmo, además de verse afectado en las vueltas finales por problemas de frenos. Mucho trabajo que hacer en el equipo austríaco, tanto en el coche como por parte de Renault, cuyos problemas de fiabilidad afectaron a uno de los Red Bull, pero también a Jolyon Palmer en el equipo oficial. Que Red Bull mejorará podemos aventurarnos a decir que está fuera de duda, pero la cuestión será si lo hacen a tiempo para introducirse en la lucha por el Mundial.

 

 

Los que no estarán en esa lucha son McLaren. Aunque Fernando Alonso realizó la proeza de rodar en posiciones de puntos, décimo, durante casi toda la carrera, el coche se mostró inestable todo el fin de semana. Un piloto fino como Fernando tenía que pelear constantemente con el volante, síntoma inequívoco de las carencias no sólo del motor Honda, sino del propio coche. Un coche que acabó cediendo a poco del final, lo que privó a Alonso de luchar por la defensa de su posición, al ser superado poco antes de manera espectacular por Esteban Ocon y Nico Hulkenberg en la misma curva, en el que fue el adelantamiento de la carrera. La nota positiva es que el coche resistió más de lo esperado, e incluso Vandoorne, el día de su cumpleaños, lograba terminar la carrera, aunque decimotercero y último, a dos vueltas del ganador. De hecho, en la vuelta 33, Fernando Alonso ya había sido doblado, es decir, a mitad de carrera. Esa es la realidad del rendimiento actual del equipo británico. Y Alonso ya no guarda silencio o lanza mensajes positivos. Su hartazgo es notable y justificado, y ataca tanto a McLaren como a Honda.

Mejor resultado, de hecho su mejor inicio de mundial, obtuvo Carlos Sainz, que estuvo toda la carrera en la zona de puntos, con una actuación sin fallos, e incluso presionando en los últimos giros a Sergio Pérez con su Force India. El Toro Rosso puede ser el arma que Carlos estaba necesitando para cuajar el año de la consagración y empezar a aspirar a coches mejores. Si bien Daniil Kvyat estuvo a su altura, incluso por delante al tener que dejarle pasar el madrileño, pero siempre con un ritmo equiparable al del español, lo que anuncia un bonito duelo en el equipo B de Red Bull.

Muy interesante el debut de Antonio Giovinazzi con Sauber, ante la ausencia de Pascal Wehrlein por lesión. Tras muchos años de ausencia, un piloto italiano participaba en un Gran Premio, y Antonio sacó verdadero petróleo de un Sauber del que no se podía esperar grandes cosas, visto el coche, y sobre todo el motor Ferrari en su especificación 2016. Pero Giovinazzi, que sólo disputó los Libres 3, firmó una actuación muy limpia, y demostró que su talento pronto deberá estar como titular en la parrilla. El otro debutante, Lance Stroll, tuvo un fin de semana de aprendizaje, y pese a su choque en los entrenamientos libres, su actuación puede calificarse de positiva, pese a la pelea constante que tenía con el volante incluso en las rectas. Eso denota que los coches de este año exigen mucho a los debutantes, porque no son fáciles de dominar. Un problema en el Williams le hizo abandonar, mientras que Felipe Massa lograba acabar sexto con una carrera sin luces, pero que da al equipo un resultado tangible. Felipe aún no ha perdido el nivel para estar en la parrilla, y es uno de los mejores inicios de los últimos años para él.

Aunque Kimi Räikkönen marcaba la vuelta rápida, era Sebastian Vettel el que cruzaba la meta en primer lugar. La distancia entre ellos fue de 22 segundos, todo un mundo. Pero es que la carrera de Sebastian Vettel fue impoluta, atacando cuando debía y conservando cuando todo estaba bajo control. Una carrera típica del piloto alemán, que recupera la senda de la victoria, que aparece más relajado tras un frustrante 2016, y que se convierte en el primer piloto no Mercedes que lidera el campeonato desde que se introdujo la era híbrida en 2014. Precisamente, él fue el último líder antes de la marca de la estrella a finales de 2013, cuando ganó su último título mundial. Un tetracampeón del mundo no se olvida de pilotar, no pierde las características de pilotaje que lo definen, pero verlas aflorar de nuevo nos recuerda vivamente lo bueno que es Sebastian.

A su lado en el podio, un menos confiado Lewis Hamilton. Es otro que no ha perdido ni un ápice de sus virtudes, y las demostró todo el fin de semana. Salvo que el día que cuenta no estuvo todo en su sitio, y se vio superado. Lewis devolverá el golpe, que nadie lo dude, pero ahora mismo se cierne sobre su equipo una sombra a la que no habían tenido que enfrentarse durante tres años. Alguien les ha ganado de manera directa.

Y no, el Ferrari no es mejor que el Mercedes. No ha sido una victoria fácil de equipo dominante. Pero, aún con la excusa de que el circuito de Albert Park es peculiar, o que la primera carrera del año siempre es diferente, el coche rinde, y tienen a un piloto en vena de nuevo. Hay que esperar a que carreras venideras nos den más respuestas, pero el trabajo de la Scuderia ha sido notable. Y las expectativas, realistas. Las palabras de Jock Clear lo dejaban claro: "Hoy hemos ganado. Mañana puede ser diferente. Hoy, hemos ganado". Paciencia. La vista puesta en las distancias cortas. La omertà ha dado sus resultados, y Ferrari quiere mantener ese espíritu para dar a Mercedes un rival a su altura.

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7 comentarios
Imagen de Raulos
Excelente relación de la carrera JMV. Siempre es un placer leer a un periodista-redactor de calidad, objetivo y conocedor de éste mundillo que se llama F1. Realmente el mejore de SoyMotor y de muchas tantas otras revistas especializadas. Ojalá otros más nombrados y supongo mejor remunerados, aprendan de usted... Maestro. Saludos.
Imagen de Nagashizzar
Un saludo al que ha votado en negativo todos los comentarios...GRANDE!!!
Imagen de Súper Jay
Hermano Vinuesa te la luciste, tremendo artículo, mis mayores respetos, claro y preciso, sin desperdicios, bien resumido, ví la carrera y fue como transportarme a esas imágenes, me quito el sombrero ante la forma de redacción y el gran trabajo, da gusto leerte, saludos..
Imagen de jmvinuesa
[#3 exkmid] [#2 Nagashizzar] Gracias a ambos por vuestras palabras, y por la atención prestada. Si nada lo impide, después de cada carrera, como siempre, uno como este. Un saludo! Nos leemos.
Imagen de exkmid
[#2 Nagashizzar] Totalmente cierto, un artículo de lujo. A mí, una de las cosas que más me gustaron, a parte de reconocer que Ferrari ha cambiado en su actitud a mejor, fue esta frase para terminar: "Y no, el Ferrari no es mejor que el Mercedes. No ha sido una victoria fácil de equipo dominante" como mensaje a aquellos (y no solo aficionados que comentamos aquí) que ahora apuntan a que Ferrari es el equipo a batir y que con un coche así gana su tía manca o el de los ciegos de la esquina. Un saludo, compañero :-)
Imagen de Nagashizzar
Magnífico artículo, objetivo y tocando todos los temas y equios, quizás orofundozar algo mas sobre FI o Haas pero excelente, mi aplauso y respetos espero leer más a menudo artículos del Sr.José Miguel Vinuesa.
Imagen de exkmid
"Y Alonso ya no guarda silencio o lanza mensajes positivos. Su hartazgo es notable y justificado, y ataca tanto a McLaren como a Honda." Me recuerda a la época de Ferrari y lo bien que queda siempre con sus equipos cuando le van mal dadas. Yo haría las cosas en silencio (que nadie duda de sus aptitudes, pero pueden empezar a dudar de sus actitudes) y haría mi trabajo sin rechistar. Hombre, reconociendo que gustaría que la Scuderia estuviera mejor y que no se puede dar espectáculo así, pero lo haría como Button. Y llego a esta conclusión muy fácilmente: por muy buenos que seamos en una empresa, si nos pillan hablando mal de ella, nos largan a la calle y no nos vuelven a abrir las puertas. Así de fácil. Saludos.
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