Almacén F1

El Gran Premio de Chile de 1950 y el Ferrari 166FL

Recordamos como Sudamérica se fue asentando en el calendario de la Fórmula 1

AmpliarJuan Manuel Fangio y José Froilán González luchando por el liderato en el GP de Chile de 1950 - LaF1Juan Manuel Fangio y José Froilán González luchando por el liderato en el GP de Chile de 1950

Cuando el final del otoño llegaba a Europa y los motores pasaban a hibernar a la espera de las carreras del año siguiente, había algunos lugares que permitían que los pilotos y sus coches pudieran seguir compitiendo y ganándose una buena cantidad de dinero. Uno de ellos, desde mediados de los años cuarenta, era Sudamérica, donde se había instaurado la llamada "Temporada Argentina", pero donde, al abrigo del tórrido verano del cono sur americano, habían ido floreciendo numerosas carreras en las que, poco a poco, atraídos por las generosas primas de las carreras, las vacaciones a gastos pagados, y otros extras, fueron acudiendo pilotos y equipos del continente europeo.

Allí, por lo tanto, se fue arraigando un calendario de carreras de Fórmula Libre, más o menos organizadas en campeonatos nacionales o no, pero que constituían un verdadero aliciente y un paraíso hoy perdido de carreras de monoplazas sin fin, y sobre todo, sin solución de continuidad. De Europa se pasaba a Sudámerica, o se iría también a Oceanía, con las "Tasman Series", o a Sudáfrica. Y ello, incluso con el Campeonato del Mundo de Conductores de Fórmula 1 ya establecido a partir de 1950.

Precisamente nos vamos a centrar en una de esas carreras de Fórmula Libre, disputada en Chile, y que constituye el único Gran Premio del país que se disputase. Fue el 18 de Diciembre de 1950, organizado en estrecha colaboración por el Autoclub Sportivo Italiano de Chile y el Automóvil Club Argentino. Dicha carrera recibió el título de Gran Premio del Presidente Alessandri, en honor a Arturo Alessandri, fallecido el 24 de Agosto de ese año a los 81 años, habiendo sido Presidente de la República de Chile en dos ocasiones, promoviendo la importante reforma de la Constitución en 1925 (que suponía pasar de un sistema parlamentario a uno presidencialista), y que ocupaba en el momento de su deceso el cargo de Presidente del Senado.

Fangio y Froilán

El circuito se trazó a las afueras, por entonces, de la capital, Santiago de Chile, cerca del Cerro San Cristóbal y el Río Mapocho. El trazado de 2.250 metros, de forma triangular y sentido contrario a las agujas del reloj, utilizaba las calles de Pedro Valdivia Norte, donde se encontraban la línea de meta y los boxes, una recta que dirigía a la primera curva a izquierdas de noventa grados, tras la cual, se tomaba la calle Santa María, otra recta hasta un nuevo codo a izquierdas. Se tomaba entonces el camino El Cerro, en el cual se encontraba una chicane, tras la que, en una ligera y pronunciada curva, se llegaba a la última curva, también de izquierdas, para embocar la recta de meta.

Habría que dar 60 vueltas al circuito. El único piloto europeo que acudió fue el francés Louis Rosier, que pilotaría un Maserati 4CLT cedido por el Automóvil Club Argentino, en vez del Talbot-Lago que había utilizado durante toda la temporada 1950 de F1. Los demás pilotos eran sudamericanos, muchos de los cuales ya competían en el campeonato de monoplazas por excelencia o lo harían en breve: Eitel Cantoni, uruguayo, a los mandos de un Maserati; los argentinos Onofre Marimón y Carlos Menditeguy, con Maserati. Como representantes chilenos estaban Ismael López y Bartolomé "el loco" Ortiz Saenz, ambos con Simca-Gordini cedido igualmente por el A.C.A.

Pero si había, además de Louis Rosier, dos pilotos que destacaban en la lista de inscritos, eran los argentinos Juan Manuel Fangio y José Froilán González. Especialmente el primero, nada menos que subcampeón del mundo en 1950 a los mandos de uno de los Alfa Romeo 158 oficiales. Sin embargo, para esta carrera de Fórmula Libre, ambos pilotarían los Ferrari 166FL propiedad del Automóvil Club Argentino, pintados con el tradicional azul en la carrocería con el capó amarillo. Unos coches con una curiosa historia.

LOS FERRARI 166FL DEL AUTOMÓVIL CLUB ARGENTINO

A finales del año 1947, se tomó la decisión de crear una nueva categoría de monoplazas denominada Fórmula 2, que vendría a sustituir a las carreras de "voiturettes". Se estipuló una cilindrada máxima de 500 c.c. con compresor o de 2.000 c.c. si el motor era atmosférico.

Ferrari había construido el 125F1 para los Grandes Premios, pero no tenía un coche específico para la F-2. Sin embargo, el motor V12 del Ferrari 166 Inter (un Sport) de 2.000 c.c. cumplía como anillo al dedo con la nueva categoría. Así, tomando el chasis del 125F1, y acoplándole el motor obra de Aurelio Lampredi (Ferrari, para facilitar los cambios de categoría en un mismo coche, fabricaba los motores con los soportes en los mismos lugares, así como las conexiones), se convirtió, nueva carrocería mediante, en el Ferrari 166F2, que se convirtió en referencia al ganar el 26 de Septiembre de 1948 en Florencia, en manos de Raymond Sommer (técnicamente era un 125/166GP).

Puede que este coche fuera el cifrado como chasis 04C, que se envió a Sudamérica para la Temporada Argentina destinado a las manos de Nino Farina, si bien aparece como un 125C F1. Una de los atractivos para las marcas europeas de estas carreras en Sudamérica era la posibilidad de vender el coche utilizado durante las carreras a algún piloto o asociación local, que además solían pagar un buen precio por ellos. Es justo lo que ocurrió con este monoplaza.

Tras finalizar Nino Farina en segunda posición en el G.P. de Rio de Janeiro, en el circuito de Gávea, el 27 de Marzo de 1949, el coche fue puesto a la venta por Ferrari. El A.C.A. ofreció una suma considerable, pero que fue superada por el Automóvil Club de Brasil, que adquirió el coche para Chico Landi. Los argentinos no se rindieron, y ofrecieron la compra de dos nuevos modelos por 11.000 dólares cada uno, un precio mucho más alto que el que se pagaría en Europa. Los coches deberían entregarse unos meses después.

Curiosamente, da la impresión de que Ferrari no se tomó la oferta en serio, ya que cuando el 2 de Junio de 1949, el Presidente del A.C.A., Francisco Borgonovo, acompañado del directivo Sr. Anesi, y de Fangio, anunciaron su próxima visita a Maranello, los coches no estaban listos. Cuando se presentaron varios días después, se les mostró un coche, y se les dijo que el otro estaba en fabricación con el nuevo chasis de batalla larga que se estaba introduciendo en 1949. Sin embargo, ¿qué coche era ese 166F2 rojo?. Porque Ferrari sólo había construido 4 monoplazas ese año: los chasis 08C, 12C, 10C y 01F, siendo éste último un 166F2 propiedad de Bruno Sterzi, que tenía un acuerdo de mantenimiento y asistencia con Ferrari. Precisamente el 12 de Junio había participado en el IV Circuit des Remparts, en Angulema, debiendo abandonar por problemas en la transmisión. Así que el coche, viajó a Maranello, donde se encontraba cuando la delegación argentina visitó la fábrica para recoger sus coches. ¿Por qué habría pintado Ferrari un coche rojo si sabía que iba a ser repintado por su dueño?. El coche, curiosamente, estaba identificado como el chasis 011F.

En todo caso, el A.C.A. había inscrito para la carrera de F-2 en Monza, prevista para el 26 de Junio, tanto a Fangio como a Benedicto Campos, esperando utilizar sus nuevos monoplazas. Pero no estaban listos, y supuestamente, sólo uno de ellos lo estaba. Pero los argentinos, para el pago de los 11.000 dólares, habían ofrecido una carta de crédito, no en metálico, así que no entregaron la propiedad todavía. Por ello, Juan Manuel Fangio, que fue el designado por el A.C.A. para la carrera en Monza, participó en los entrenamientos con el coche pintado de rojo y el número 34 como dorsal. Mientras tanto, Bruno Sterzi también estaba inscrito para correr con un Ferrari 166, de hecho, con su Ferrari, pero no participó en los entrenamientos. Finalmente, el mismo sábado antes de la carrera, y tras muchas llamadas, el A.C.A. recibió el dinero en efectivo y se lo pagó a Ferrari. Y como por arte de magia, el mismo coche que estaba usando Fangio apareció el domingo pintado con los colores argentinos, mientras que Sterzi no participó en una carrera que ganó el argentino en el que, casi con total seguridad, era su coche hasta entonces. Fue, además, la primera victoria de Fangio al volante de un Ferrari.

El segundo coche para el A.C.A., el de chasis largo, se entregó en Diciembre de 1949, identificado como chasis 013F, justo a tiempo para el inicio de la Temporada Argentina, el 18 de Diciembre de 1949 para el Gran Premio del General Juan Perón y de la Ciudad de Buenos Aires, celebrado en el Parque Palermo, con el 011F para Benedicto Campos y el 013F para Juan Manuel Fangio. Ahora bien, como se trataba de carreras de Fórmula Libre, lo que se hizo fue añadir al motor V12 a 60 grados de 2.0 litros del 166F2, el compresor del motor V12 de 1.5 litros del 125F1, dando como resultado el Ferrari 166FL, que rendía 260 caballos a 7.500 revoluciones por minuto. Justo un año después, esos mismos coches estarían en el circuito de Pedro Valdivia Norte para el G.P. del Presidente Alessandri, en Chile.

EL GRAN PREMIO DE CHILE DE 1950

Mediante identificación fotográfica, podemos reconstruir parcialmente la parrilla de salida, con cuatro argentinos en las cuatro primeras posiciones. La pole position fue para Fangio (Ferrari 166FL, chasis 013F, nº 4), seguido de Alfredo Pian (Maserati 4CLT nº 8), José Froilán González (Ferrari 166FL, chasis 011F, nº 2), Pascual Puopolo (Maserati 4CLT, nº 12), y tras ellos el francés Louis Roiser (Maserati 4 CLT, nº 14).

El público se congregó en masa al borde de la pista, esperando para ver el Gran Premio y aquellos monoplazas para ellos desconocidos, acostumbrados a las carreras de turismo por carretera. Mientras tanto, se entretuvieron con carreras de motos y de turismos modificados, hasta que llegó la hora del plato fuerte de la jornada.

Al caer la bandera, Fangio tomó el liderato, y antes de llegar a la primera curva, González ya estaba a su estela. Poco tardó Rosier en demostrar su clase al colocarse en la estela de los argentinos en tercera posición, comenzando una bonita lucha a tres en la que el francés, pese a la desventaja de su Maserati, atacaba con mucha intensidad. Tanta que, en la vuelta 6, su Maserati dijo basta y tuvo que retirarse de la prueba, dejando solos en cabeza a los dos Ferrari azules y amarillos.

Por detrás, Bartolomé Ortiz estaba protagonizando una buena carrera. Sin embargo, en la vuelta 9, la palanca del cambio del Simca-Gordini se le quedó en las manos, teniendo que aminorar la marcha hasta llegar a boxes para realizar las operaciones de reinstalación necesarias. Mientras tanto, el resto del grupo rodaba muy igualado, dando emoción a la carrera.

Pero la misma emoción ponían en la cabeza la dupla Fangio-González, el "Chueco" y el "Toro de la Pampa". González no rendía ni un momento de descanso a Fangio, ni se dejaba impresionar por la teórica mayor calidad de este. Se pasaban y repasaban sin descanso, imprimiendo un ritmo tan alto que, ya en la vuelta 18, se disponían a doblar a algunos participantes. Precisamente en esa vuelta, en la primera curva, varios coches se habían visto envueltos en un pequeño colapso, lo que propició que, al llegar Fangio e intentar evitarlos, tuviera un pequeño choque con la trasera del Maserati del uruguayo Eitel Cantoni, sin más consecuencias que daños estéticos. Quizás González pensó que era el final para Fangio, pero cuando retomaron su particular duelo de adelantamientos, comprendió que no era tan sencillo librarse de su amigo.

Otro que estaba dando un espectáculo estupendo era Ortiz, tras volver a la carrera. Su apodo de “el loco”, obtenido con sus actuaciones sobre dos ruedas, estaba cobrando sentido igualmente sobre cuatro. Su conducción, insuflado por los ánimos de sus aficionados, le permitía remontar puestos, aunque con esfuerzo.

Realmente estaba siendo una carrera preciosa, puesto que ni el vencedor, ni las demás posiciones, podían predecirse con facilidad. Y los aficionados y curiosos que se agolpaban en los laterales y en las pequeñas colinas, estaban disfrutando con el espectáculo. Pero los gritos de emoción se convirtieron en alaridos de angustia cuando, a pocas vueltas del final, el argentino José Félix López, a los mandos de un Chevrolet, perdió el control y, en la segunda curva (la de acceso al camino El Cerro), se salió de la pista, embistiendo a varios espectadores, chocando contra un poste y prendiéndose fuego su coche. No tuvo consecuencias para el piloto, pero una niña falleció como consecuencia de la brutal embestida.

Dos Ferrari azules y amarillos rugían en la cabeza de carrera. La victoria podía ser de ambos, y lo que era seguro es que sería un argentino, lo cual complacía al Embajador de Argentina en Chile, encargado de dar el banderazo final. Ambos coches llegaron muy juntos y en paralelo.

Y Fangio pasó primero, tras 1 h. 14 m. y 58’2 segundos, y sólo seis décimas después lo hizo González, ante el estrépito emocionado de un público que ahora entendía el por qué de la fama de los coches de Gran Premio. Se desbordó la emoción, e invadieron el circuito para aclamar a los vencedores, con sendos Ferrari que se habían mostrado imbatibles, marcando Fangio la vuelta rápida en 1’01’’2. A dos vueltas llegó Cantoni para completar el podio.

Otro que fue reconocido por su encomiable pilotaje fue el cuarto clasificado, el local Ortiz, que llegó a cuatro vueltas, con Puopolo quinto pegado a sus talones. La trayectoria de Bartholomé Ortiz fue larga (duró treinta y tres años) y exitosa en la zona, falleciendo en Abril de 1994 como uno de los mejores pilotos chilenos de todos los tiempos.

A cinco vueltas de Fangio llegó Onofre Marimón, el joven que acabaría yendo a Europa bajo la tutela de los dos hombres que habían dominado la carrera a placer, pero habían sabido dar un gran espectáculo también.

Tras las emociones, el ruido y el olor a gasolina, los coches y los pilotos pusieron rumbo a otros lugares. Las carreras les esperaban, y nunca miraban atrás. La victoria del Ferrari azul en manos de Fangio ya era historia, y hoy es un recuerdo. Chile no volvió a albergar jamás un Gran Premio.

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9 comentarios
Imagen de Wladimir
Don José Miguel Vinuesa, la fotografía que encabeza este artículo no puede llevar el copyright con su nombre, ya que no le pertenece. Dicha imagen está extraída del Museo Histórico Nacional de mi país y yo la utilicé en mi blog donde usted la encontró. En última instancia podría usted citar la fuente en lugar de atribuirsela. Saludos.
Imagen de Jotai
[#7 birongacitua] Así es... de por esta larga y angosta faja de tierra. De la zona en donde Alonso de Ercilla y Zúñiga escribiera "La Araucana".
Imagen de birongacitua
[#6 Jotai] Jotai eres Chileno? Vaya, no sabia que habian más compatriotas mios aqui. Un saludo.
Imagen de Jotai
Muchas gracias José Miguel por el gran y emotivo artículo que has publicado sobre el paso histórico del deporte tuerca sobre mi país. Un abrazo!
Imagen de Troy McClure
Muy buen artículo y gran lucha de argentinos, Vinuesa. Como siempre ;) Saludos Compañeros.
Imagen de jmvinuesa
[#3 telmex] [#1 birongacitua] Gracias. Buen recuerdo a Zanelli el que haces. Y entiendo tus quejas respecto al automovilismo en Chile, pues en otros países hemos vivido (o viven) algo parecido. Poco a poco, con el impulso de los amantes de este deporte allí, lo sacaréis al lugar que le corresponde. Muchas gracias por vuestras palabras. Nos leemos. Un abrazo.
Imagen de telmex
JOSÉ MIGUEL VINUESA Un saludo, y como siempre gracias por estos bonitos aportes, un abrazo y esperamos mas aporte.
Imagen de telmex
[#1 birongacitua] Un saludo hasta Chile mi estimado "paisano" lo mando desde Mexico, saludos y abrazos
Imagen de birongacitua
Muchas gracias, José Miguel. Enorme artículo. Y no solamente mi país se queda con ese momento, también tuvimos un gran piloto que ganó 3 GP durante la temporada europea pre-F1, quien es Juan Zanelli (el piloto que tengo de foto de perfil). Mi país tiene una rica historia de automovilismo, pero lamentablemente a mi país le interesa sólo el fútbol e ignora el resto de los deportes. Sólo deseo que algún día se tomen en cuenta aquellos momentos del automovilismo Chileno y se cree un fondo para el desarrollo de nuestro deporte. Saludos y un abrazo!
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