Varios de ellos sufrieron con una humedad cercana al 80%

La deshidratación pone a prueba a los pilotos en el GP de Singapur

Magnussen fue trasladado al centro médico para tratar unas quemaduras en su espalda

Kvyat también sufrió para terminar la carrera sin dotación de agua

Vettel canceló compromisos con la prensa por unos calambres en el estómago

AmpliarLa deshidratación pone a prueba a los pilotos en el GP de SingapurDaniil Kvyat en el Gran Premio de Singapur

El Gran Premio de Singapur es conocido por ser capaz de poner al límite las capacidades físicas de los pilotos, quienes deben sortear durante 61 vueltas la sucesión de curvas que componen el trazado urbano de Marina Bay mientras tratan de hacer frente a unas condiciones climatológicas extremadamente húmedas que, en la edición de 2014, han generado secuelas verdaderamente graves para un sector de la parrilla.

Lo cierto es que la complejidad que de por sí supone pilotar de noche en un circuito tan revirado se ha unido este año a una constante atención a los parámetros técnicos de los nuevos monoplazas que, precisamente en esta carrera, ha adquirido un papel más importante con motivo del inicio de las limitaciones en las comunicaciones de radio entre pilotos y equipos.

Trabajar así en un espacio de dimensiones reducidas como un cockpit de Fórmula 1 se antoja aún más complicado si la humedad exterior es superior al 80% y el único modo de refrigerar el cuerpo pasa por sacar las manos del volante para tratar de introducir aire dentro del casco, tal y como le ocurriera en el día de ayer a Kevin Magnussen.

El piloto danés fue una de las principales víctimas de las altas temperaturas presentes en el ambiente de la capital singapurense, hasta el punto de sufrir algunas quemaduras en la espalda como consecuencia del calor que había adquirido el habitáculo del MP4-29.

Sin embargo, el propio Magnussen destacó que la alarma social frente a la posible gravedad de sus lesiones “fue un poco exagerada”, recalcando que “simplemente tenía calor y estaba sudando”. Además, el piloto de McLaren confirmó posteriormente en su cuenta de Twitter que fue trasladado a un centro médico para revisar unas “quemaduras desagradables” en su espalda, con lo que trataba de “restar importancia” a un mejorado estado de salud que atribuyó a su condición de un “duro vikingo”.

Una de las posibles causas de la deshidratación que sufrió Magnussen podría deberse a un exceso de temperatura en el agua que incorporan los pilotos para la disputa de la carrera, un panorama reproducido exactamente en el caso de Daniil Kvyat, quien aparentaba un estado de salud comprometido mientras atendía a la prensa internacional.

Las graves consecuencias del calor parecían aún más acentuadas en el caso del piloto ruso, quien cuajó un ritmo especialmente discreto en los instantes finales de la prueba para cruzar la meta en 14º posición. Magnussen, por su parte, logró finalizar décimo y terminar así dentro de la zona de puntos.

En cualquier caso, la deshidratación también afectó a la integridad de algunos experimentados de la parrilla como Sebastian Vettel, quien sufrió bajo los efectos del calor mientras gestionaba la degradación de los neumáticos y trababa de conservar la segunda posición apenas unas décimas por delante de Daniel Ricciardo y Fernando Alonso.

Al parecer, el tetracampeón sufrió “calambres en el estómago” mientras participaba en la ceremonia del podio, y es que tales problemas de salud le obligaron a cancelar algunos de sus compromisos con los medios de comunicación tras la disputa de la carrera, según apuntó la cadena alemana RTL.

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