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Mónaco, la mejor carrera del año

Para lo bueno y para lo malo, Mónaco no hay más que uno. Y por lo que es y lo que representa, debe seguir en el calendario

AmpliarEl espectacular circuito de Montecarlo - LaF1.esEl espectacular circuito de Montecarlo

El Gran Premio de Mónaco es un aburrimiento. Un rollo, vamos. No hay apenas adelantamientos, las manos cuentan cada vez menos incluso en el Principado, las carreras se convierten en una procesion prácticamente imperdible si un equipo sitúa a sus dos coches en primera fila. Y por si eso fuera poco, el siempre emocionante elemento de la lluvia -que aún es más espectacular en este trazado- queda limitado casi por completo por culpa del 'spray' que levantan los coches hoy en día, lo que hace que correr bajo la lluvia sea una quimera.

 
¿Cómo es posible, entonces, que el Gran Premio de Mónaco sea la mejor carrera del año? La respuesta es seguramente decepcionante; no lo es. ¡No lo es! Desde el punto de vista de la emoción, de la lucha por la victoria, no puede serlo. Muy de vez en cuando sí sale un gran premio digno de mención pero por regla general, no hay que esperarlo. Es lo que tiene que sea el circuito más estrecho y el más lento del mundial. Que no puede ser un ejemplo de velocidades de vértigo ni adelantamientos al límite de lo posible.
 
Mónaco tiene otras cosas. Es seguramente el circuito cuyo trazado ha variado menos en toda la historia del campeonato del mundo de Fórmula 1 junto a Monza, además de estar entre los más antiguos junto a Silverstone o el propia circuito milanés. La historia es un aliciente, claro está. Ver competir a los pilotos de la actualidad por donde brillaron estrellas como Michael Schumacher, Ayrton Senna o Graham Hill siempre es algo especial, lo que nos permite además visualizar de forma muy evidente la evolución -o involución, según cómo- a lo largo de los años.
Nelson Piquet: Pilotar por Mónaco es como montar en bicicleta por una sala de estar

También está el evidente asunto de pilotar entre los muros. Algunos dirán que es lo mismo en cualquier circuito urbano pero la realidad es que Mónaco tiene un sabor distinto a Montreal o a Singapur, por poner dos ejemplos y es innegable que la carrera europea siempre parece ser más complicada desde el punto de vista de pilotaje. El trazado es extremadamente técnico y no perdona, a diferencia de otros donde hay escapatorias. En Mónaco, el más mínimo error te manda al muro, directamente y sin anestesia.

 
Por ello, ver a los pilotos lidiar con los nerviosos monoplazas -el Mercedes se porta mejor- jugándose el tipo entre los guardarrailes es siempre un espectáculo. Casi parece que estuvieran bailando sobre la cabeza de un alfiler aunque pensándolo bien, seguramente eso sea más sencillo de hacer que pilotar en Mónaco. Así de difícil es aunque por algo quienes compiten allí son los mejores pilotos del mundo -en teoría-, ¿no? Más allá de lo que haga la GP2, la Fórmula Renault 3.5 o incluso la Fórmula E, ver a los pilotos de Fórmula 1 rozando los muros es especial.
 
Como también son especiales las 'citas' de algunos nombres famosos. Nelson Piquet -padre, el 'bueno'- definió una vez pilotar en Mónaco como montar en bicicleta por el comedor de casa. Por cierto, no lo recomiendo, tiende a ser peligroso y por lo menos en el mío no hay comisarios ni gruas que ayuden a solventar una situación complicada. Keke Rosberg, otro padre ilustre y también campeón del mundo hablaba de forma muy gráfica de Mónaco, afirmando que si uno sufría un accidente en la subida del Casino con un motor turbo bajo el culo, podía terminar en la costa italiana.
 
El circuito de Mónaco es único. Muy espectacular en televisión pero sobrecogedor en directo. El emplazamiento no podría ser mejor; en medio de la costa azul con un precioso mar a un lado y las escarpadas montañas en el otro, siendo la ciudad elegida una de las más lujosas -y bonitas- del planeta. Pero cuando uno tiene en cuenta lo estrecho de esas calles y lo rápido que circulan los monoplazas y cuando lo ve en directo, es cuando realmente se da cuenta del mérito de llevarse a cabo una carrera allí hoy en día.
 
Puede que el circuito sea un anacronismo y que sea demasiado peligroso teniendo en cuenta las medidas de seguridad de los circuitos permanentes de la FIA. Pero también es cierto que no ha habido accidentes fuertes en Mónaco en más de veinte años, siendo la única excepción el de Sergio Pérez en 2011, donde por suerte no hubo que lamentar ningún daño personal. Además, la zona fue modificada para aumentar su seguridad y a pesar de estar hablando de unas velocidades muy altas, lo cierto es que los monocascos están preparados para aguantar golpes a mucha más velocidad. Claro que eso no significa que el circuito sea completamente seguro. Ningún lugar en la tierra lo es.
 
Keke Rosberg: Si tienes un accidente en la subida del Casino, igual acabas en Italia
Tampoco hay que olvidar algo que a menudo no se tiene en cuenta y es toda esa parte del Gran Premio de Mónaco que corresponde a los negocios. Para bien o para mal, es una de las carreras con más público en televisión a lo largo de la temporada pero sobre todo, la más glamurosa. Si tienes una empresa y quieres invitar a sus asociados o potenciales clientes a un gran premio de Fórmula 1, debe ser en Mónaco. Excitante, espectacular, bonito, con una acción muy cercana al público y con una gran afluencia de gente famosa e influyente.
 
¿Qué más podría pedir alguien que quiera hacer negocios? Poco más, excepto quizás que los pilotos se vean involucrados en estos actos -lo hacen- o que los equipos estén dispuestos a tomarse libertades a nivel de patrocinio y contratos de una carrera -¿se acuerda alguien de los diamantes en los Jaguar de 2004 para promocionar la película "Ocean's Twelve" que llegaron incluso a ser robados tras accidentarse los coches?-. En otros años, había hasta diseños especiales en los cascos de los pilotos, lo que daba aún más ambiente al fin de semana. 
 
Es muy posible que si uno valora el Gran Premio de Mónaco por lo deportivo y bajo los mismos criterios que se utilizarían hace 30 o 40 años, la carrera no tuviera el menor interés. Pero viendo en lo que la Fórmula 1 se ha convertido hoy en día, está claro que también hay que valorar el espectáculo, por lo menos en cierta forma. Y mientras las 'carreras-espectáculo' no se conviertan en algo habitual, debería ser soportable. ¿Preferimos una carrera aburrida en Corea del Sur o una carrera igualmente aburrida en Mónaco? Un servidor lo tiene claro.
 
Así de único es el Gran Premio de Mónaco. Una carrera que es tan lenta que se disputa a 260km en lugar de los 305km que marca el reglamento porque en caso de mantener la distancia reglamentaria, habría que dar 93 vueltas -en lugar de 78- al circuito monegasco y no terminaríamos nunca. Porque, ¿para qué vamos a negarlo? Para lo bueno y para lo malo, Mónaco no hay más que uno. Y por lo que es y lo que representa, debe seguir en el calendario. ¿Quien está conmigo?
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2 comentarios
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[#1 Raulos] ¡Me alegro de que guste! Un placer y ese era el objetivo. Saludos.
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Bonito artículo... A veces es necesario que nos recuerden el porque de las cosas, y en este caso, el porque de un circuito tan emblemático como es Mónaco... Gracias Alex García.
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