El viejo índice vuelve a pasear en un podio energético

Los Pulgares de LaF1.es: Gran Premio de Hungría 2015

Un golpe al título frustrado, un español enfadado y una larga lista de sanciones e infortunios

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Aún cuesta quitarse la emoción de encima. Todo lo vivido en Hungaroring durante la carrera fue intenso y espectacular, desde antes de que se diera la salida con un sentido homenaje a Jules Bianchi hasta que un protagonista inesperado cruzara la meta en primer lugar cuando nadie le esperaba. En cada curva donde enfocaban las cámaras pasaba algo interesante. Hay mucho que analizar y nuestros pulgares están que arden.

 

VÍCTOR SERRANO, Coordinador:

VETTEL. Cuando Seb se viste de tetracampeón no hay quien la pare. Tras protagonizar una salida al límite con Hamilton, cogió el liderato y no lo soltó. Pilotó con la autoridad de antaño, tuvo ritmo para marcharse de Räikkönen al principio y evitar el ataque de Rosberg después. Segunda victoria, no descarten más. KVYAT. Él desde el cockpit y los demás desde fuera le vimos cerca del abandono en las primeras vueltas cuando su alerón delantero vibraba sin parar. Pero no, se sobrepuso a eso, a la orden del muro de dejar pasar a Ricciardo y a una sanción de 10 segundos para pisar por primera vez el podio. Está de dulce. ALONSO. Antes de emocionarnos, hay que decir que la quinta posición de Fernando no es sinónimo de la realidad. Pero, sí que se le vio con el ritmo necesario para acabar en los puntos por méritos propios. Una gran noticia tras el desastre del sábado. Su lucha con Sainz, una delicia. Ahora no hay que volver atrás.

 

MARTÍ  MUÑOZ, Redactor Jefe:

VETTEL. Cuando todo el mundo decía que Hamilton estaba a 3 victorias de igualar los triunfos de Senna (algo que solo había hecho Schumacher), Vettel brindó una actuación sin fisuras con la que se adelantó al de Mercedes en la consecución de esta estadística. Salida perfecta, carrera inmaculada.  KVYAT. La progresión de Daniil Kvyat desde Australia hasta Hungría ha sido impresionante. El ruso ha pasado de ver discutido su volante en Red Bull a erigirse en un rival más que real para Ricciardo. Por cuarta vez en cinco carreras, Kvyat le ha superado. ¿Es Ricciardo realmente un número 1? VERSTAPPEN. Posibles favoritismos y estrategias conspiranoicas al margen, lo cierto es que Max ha firmado el que es hasta ahora su mejor resultado en Fórmula 1: una 4ª posición. Una buena forma de marcharse de vacaciones tras una primera mitad de Mundial de aprendizaje saldada con una nota de 7. Sainz impresiona más, pero la suerte no está de su lado.

 

IGNACIO ALBERO, Coordinador:

VETTEL. Los primeros metros le catapultaron hacia la gloria. Una salida de genio adelantando a las compasivas flechas de plata que se vieron sorprendidas por los Ferrari. El SF15-T del alemán no falló. Ni sus manos tampoco. Dominó la carrera casi de inicio a fin, con Safety Car incluido. Lección del 'mini-kaiser'. ALONSO. Por fin llegó el momento. Capado por un motor que parece sacado de una oficina de Hacienda: siempre da problemas. En Hungría se pilló las vacaciones por adelantado y el MP4-30 lo aprovechó. Eso y la suerte. McLaren acertó en la estrategia, y se aprovecharon de la locura. No hay quinto malo. KVYAT. De la pasión al baile ruso. No sabemos si fue vodka o bebida mágica de Space Jam, pero Kvyat es otro. Nada que ver con el titubeante joven con la presión de ser titular en Red Bull. Las dudas desaparecen y Daniil ya pisa el podio. Es el segundo más joven que lo logra. Otro talento que se destapa.

 

VÍCTOR SERRANO, Coordinador:

ROSBERG. Hubo un momento en el que Nico se relamía pensando en lo reforzado que iba a salir de Hungría, ¡hasta se vio líder del Mundial! Si en Mercedes le hubieran puesto los blandos en su último stint incuso pudo haber asaltado la victoria, pero en lugar de eso Ricciardo se lo llevó por delante y con él un oportunidad de oro. 
 
SAINZ. Mientras el box de Verstappen era una fiesta, Carlos no podía ocultar un enfado a todas luces justificado. Dieron prioridad en la estrategia a Max cuando era el español quien marchaba delante, le hicieron perder unos valiosos segundos en boxes y le volvió a fallar el STR10. Un injusto desastre.

 
RÄIKKÖNEN. Tenía todo a favor para lograr un doblete soñado y dar una buena razón a los jefes de Ferrari para estampar su firma en la renovación de su contrato, pero el ERS de su SF15-T no estaba por la labor… Como Sainz, tuvo que aguantar la fiesta de su equipo con cara larga y encadena tres carreras desastrosas.

 

MARTÍ MUÑOZ, Redactor Jefe:


MERCEDES. Nunca las flechas ofrecieron una imagen tan desdibujada de sí mismas como este fin de semana en Hungría, donde vimos a la versión más errática y visceral de Lewis Hamilton y a un Nico Rosberg que 1) No pudo mantener el ritmo de los Ferrari y 2) Dejó escapar una oportunidad de oro por reengancharse a la lucha por el Mundial. WILLIAMS. Visto lo visto en Silverstone, donde echaron a perder la victoria pero se consagraron como el segundo mejor equipo del momento, resulta inexcusable que sus pilotos no hayan terminado en los puntos en el Hungaroring. FORCE INDIA. Los de Vijay Mallya han vivido un fin de semana especialmente dramático. Pérez tuvo una rotura de suspensión en los Libres, a Hülkenberg se le desprendió un alerón en plena recta. Con todo, sus dos monoplazas fueron los primeros en abandonar y ahora ven como Lotus y Toro Rosso se acercan en el Mundial de Constructores.

 

IGNACIO ALBERO, Coordinador:

TORO ROSSO. Me negaría a poner el nombre de Carlos Sainz en este mini apartado que me corresponde. Tres abandonos por fallo mecánico consecutivos son demasiados. En Silverstone cuando aparecía la lluvia, y en Hungría cuando marchaba sexto. Sin hablar de sus paradas eternas en el pit lane. Favoritismo o no, el madrileño se empieza a cansar... Con razón. WILLIAMS. Dos bólidos que se nutren de una era de la Fórmula 1 en el que el V6 Turbo es el que marca la diferencia. Tienen un motor Mercedes y eso les vale para casi siempre. Casi. En Hungría hacía falta carga aerodinámica y quedaron en evidencia. Como en Mónaco. En Silverstone, un sitio propicio, la liaron en la estrategia cuando podían ganar. No dan una en Grove. ROSBERG. El campeón tiene esa gracia de Estado de esquivar el mal. De estar en el sitio adecuado en el momento exacto. De jugar con los números mientras persigues a tu rival o te defiendes. Nico sigue evidenciando que, quizá, no tenga esa mentalidad de campeón. O esa suerte. Octavo por un pinchazo inesperado y ve a Hamilton más lejos, el día idóneo para acercarse.

 

 
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