Mateschitz tiene que resolver algunas carencias del Red Bull Ring

El GP de Austria tiene una larga carrera de obstáculos por delante

Escasa capacidad, limitación de ruido y sala de prensa anticuada, aspectos a solucionar

AmpliarSalida del GP de Austria F1 2003Salida del GP de Austria 2003

La noticia la comunicaba el equipo Red Bull ayer por la tarde: "Sensacional última hora: el próximo año, el 6 de julio de 2014, ya ha llegado. La Fórmula 1 viene a Spielberg, al Red Bull Ring". Dietrich Mateschitz, el propietario del imperio de la bebida energética, es quien ha alcanzado un acuerdo con Ecclestone para la celebración del GP de Austria durante siete años. Pero quedan aspectos por resolver.

Y es que el acuerdo aún es provisional, está sujeto a la "aprobación de las autoridades requeridas" según informa la agencia americana APA. Para ello, los organizadores del gran premio, es decir Red Bull, deben solucionar algunos problemas. El primero de ellos es la escasa capacidad de espectadores que tiene el trazado anteriormente conocido como A1-Ring. Solo tiene cabida para 26.000 personas. "La cuestión del límite de espectadores debe ser aclarada", confiesa el propio Mateschitz. La única solución viable sería construir una grada que albergara a más aficionados.

El segundo obstáculo se refiere a la limitación del nivel decibelios permitidos que tiene la pista. Harald Schnedl, un administrador local, asegura que Red Bull "tendrá que presentar un informe completo con los datos de ruido, emisiones y el tráfico de ingeniería" antes de que la carrera sea aprobada. Y Karl Arbesser, defensor del pueblo de la zona, cree que "las condiciones para una carrera de F1 no van a ser fáciles de cumplir": "No sé si Red Bull tendrá una licencia de funcionamiento para el 2014".

Otro problema, este para los numerosos medios que tendrán que ir a cubrir la información de la carrera, es el anticuado centro de prensa que tiene el circuito. Demasiado pequeño para una competición tan grande. Y el último escollo al que se enfrentará el GP de Austria es a sus vecinos. Ellos también pueden oponerse: "Los residentes tendrán palabra y pueden retrasar los procedimientos con objeciones", informa el 'Kleine Zeitung' austriaco.

A todo esto, se le suma el mayor problema si mirásemos desde el punto de vista de quienes harán frente a los gastos de la celebración de la carrera: no tendrán beneficio. Así lo revela Mateschitz: "Con la venta de entradas voy a cubrir los gastos de organización, pero no la tasa de la licencia". El magnate austriaco tendrá que superar una verdadera carrera de obstáculos si quiere volver a poner a su país en el centro de mira del mundo del automovilismo durante unos días, si quiere volver a ver a los monoplazas más rápidos derritiendo el asfalto de su circuito. Aquel circuito que vio a un tal Schumacher levantar por última vez su trofeo en el ya lejano 2003.

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