CURIOSIDAD

Alquila un apartamento como garaje. ¿El inquilino? Un Ferrari 250 GT Coupé Pininfarina

Nadie sabía la existencia del coche, salvo el propietario del complejo de apartamentos

Tiró una pared, metió el coche, reconstruyó la pared, y comenzó la restauración

AmpliarAlquila un apartamento como garaje. ¿El inquilino? Un Ferrari 250 GT Coupé - SoyMotor.comEl Ferrari 250 GT Coupé

Últimamente se han podido ver fotografías y vídeos de viviendas en las que el propietario integra su coche en la decoración, o lo tiene a la vista desde una estancia, o cosas similares. Pero esto es otra cosa muy diferente.

Hablamos de un Ferrari 250 GT Coupé Pininfarina que estaba en unos apartamentos de planta baja en Hollywood de una sola habitación, elevado sobre caballetes, sin varias piezas, pero orientado hacia la calle, como deseando volver a rodar por el asfalto.

El Ferrari 250 GT Coupé se presentó en 1958, cuando comenzó su producción, que llegó a las 335 unidades. Fue el fruto de una necesidad financiera de Ferrari, que pidió a Pininfarina un coupé de líneas sencillas que pudiera venderse bien. Estuvo en producción hasta 1960, siempre con el motor de 3 litros V12 de 300 caballos. Equipaba frenos de disco en sus últimas versiones, y neumáticos Pirelli Cinturato 165 R400, que después pasaron a 185 VR16.

El modelo encerrado en la casa fue construido en diciembre de 1959 y llevado a California, donde se vendió por primera vez a John von Neumann. Originalmente era blanco con el interior rojo, pero en algún momento pasó a ser gris con el interior negro. Fue vendido al segundo dueño en abril de 1975, y este lo conservó hasta ahora.

Pero hizo algo curioso. Quería realizar una restauración al coche y, de hecho, el motor está todo reconstruido pero fuera del vano motor, y sin líquidos. Pero como no se fiaba de tener el coche en la calle, hacia 1985 decidió alquilar un apartamento en el mismo bloque donde vivía, e introducir el coche allí. Tiró una pared, metió el coche, reconstruyó la pared, y comenzó la restauración.

Quitó las ruedas y lo subió a unos caballetes, que a su vez estaban atados al chasis para evitar que, en caso de terremoto, el coche se cayese de ellos y sufriese daños. Nadie sabía del coche, salvo el propietario del complejo de apartamentos, que una vez comentó a su abogado que en una de sus viviendas el inquilino era un coche. Pero, ¿qué coche?

El abogado se interesó por el tema, pero el propietario no dejaba verlo, hasta que un día, ante la insistencia del curioso letrado, se lo mostró. El coche estaba en buen estado general: motor nuevo, todas las piezas originales, la carrocería intacta, y miles de documentos acreditando el historial del coche. Incluso cuidadosos dibujos de las piezas que el propietario enviaba a las casas de repuestos para conseguir los elementos para restaurarlo.

Cuando el propietario se iba a cambiar de casa y a vender las propiedades que no podía llevarse, accedió finalmente a vender el coche al abogado. Se trata del chasis 1607GT, y el nuevo propietario tuvo que sacarlo de la casa. Llamó a una empresa especializada, tiraron abajo la pared, y tardaron cinco horas en extraerlo de la casa.

Después de 30 años, el Ferrari volvía a ver la luz del sol y a pisar el asfalto. La intención del dueño es acabar la restauración, que no es poca pero es viable, y quizás venderlo. Pero también confiesa a Petrolicious que seguramente se enamorará del coche y se lo quedará.

Un Ferrari que nunca fue olvidado, que fue tratado con cariño mientras esperaba a ser restaurado, evitándole todos los daños posibles. Miraba a la calle a través del muro. Ha llegado el momento de que vuelva a cortar el viento.

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