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Al volante del Seat Ateca FR: un cóctel que funciona

Probamos las versiones 1.4 y 2.0 EcoTSI de 150 y 190 caballos respectivamente

Mejora su aspecto y equipamiento, pero también sus prestaciones

AmpliarAl volante del Seat Ateca FR 2017 - SoyMotor.comAl volante del Seat Ateca FR 2017

El Seat Ateca FR es el acabado superior del primer SUV de Martorell, pero además presenta un aspecto más deportivo que el resto de la gama Ateca. Se distingue de los acabados Reference, Style y Xcellence por su estética y mayor equipamiento, pero también por sus mejores prestaciones. SoyMotor.com ha estado en la presentación dinámica del Ateca FR y, tras un recorrido de más de 200 kilómetros por carreteras de montaña, autopista e incluso un circuito offroad, éstas son nuestras impresiones.

Cuando vimos por primera vez el Seat Ateca FR en su presentación estática durante el Salón de Barcelona de este año, lo primero que llamó nuestra atención fue el color de los parachoques, pasos de rueda y las protecciones laterales; negros en el resto de la gama, se presentan ahora pintados en el mismo color de la carrocería –disponible en Azul Lava, Blanco nevada, Naranja Samoa, Gris Rodium, Rojo Velvet o Negro Mágico–, lo que le ofrece un aspecto algo menos ‘campero’ y algo más bajo, 10 milímetros para ser exactos.

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A la izquiera el Seat Ateca FR, a la derecha el Ateca Xcellence

Al prestar atención a los detalles, apreciamos que las parrillas superior e inferior son ahora negro brillante, al igual que los nuevos ‘end plates’ que flanquean la luna trasera bajo el nuevo spoiler de mayor tamaño. Tanto en la parrilla superior como sobre el portón del maletero y las taloneras, las siglas FR dan testimonio de sus aspiraciones deportivas. Las diferencias en el aspecto exterior se completan con una nuevas molduras laterales en color aluminio, similares a las del parachoques frontal y trasero, y unas llantas exclusivas disponibles en 18 y 19 pulgadas.

La tapicería exclusiva en Alcantara nos recibió con un tacto agradable, y los pedales de aluminio y el volante deportivo multifunción –ya conocido en la familia FR– nos recordaron que estamos ante un acabado ‘racing’, confirmado por las habituales costuras en rojo del sobre el volante de cuero microperforado, al igual que en la funda de la palanca de cambio. Los embellecedores grises de imitación acero alrededor de las salidas del climatizador completan el conjunto. El puesto de conducción regulable en altura y profundidad electrónicamente nos permitió encontrar una posición cómoda sin dar la sensación de estar en un vehículo sobreelevado.

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En cuanto al equipamiento tecnológico, la principal diferencia con los acabados de acceso en la gama Reference y Style, estriba en el gran número de ayudas a la conducción de serie y Control de Chasis Adaptativo opcional, que en breve también se ofrecerá para el acabado Xcellence pero que extrena el FR. Este sistema sólo está disponible en las versiones con tracción integral 4Drive y rebaja la altura de la suspensión en 10 milímetros, lo cual contribuye notablemente a mejorar el comportamiento dinámico del Ateca.

Durante la presentación tuvimos la oportunidad de probar las versiones de gasolina 1.4 EcoTSI de 150 con tracción delantera y cambio automático DSG de siete relaciones –disponible también con cambio manual de seis marchas, o automático de seis velocidades si va asociado a la tracción integral–, y el 2.0 EcoTSI de 190 caballos, nuevo en la gama, con cambio automático DSG de siete velocidades y tracción integral 4Drive con Control de Chasis Activo. Ambas unidades nos parecieron muy interesantes, pero mostraron claras diferencias en su comportamiento que explicaremos más adelante.

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Nuestra experiencia comenzó con una ruta por vías rápidas, donde pudimos ‘jugar’ con el Control de Crucero Adaptativo con Front Assist, de serie. El sistema gestiona de manera automática la velocidad del vehículo y la adapta para mantener una distancia de seguridad preestablecida con el vehículo que le precede hasta incluso llegar a detenerlo por completo para prevenir una colisión. Éste se combina con el reconocimiento de peatones a baja velocidad y la frenada de emergencia, también de serie.

El sistema de detección de ángulo muerto y la alerta de tráfico posterior, incluido en el acabado, resulta muy útil al afrontar un adelantamiento, y advierte con una señal luminosa en el retrovisor exterior de la presencia de vehículos en el ángulo muerto. La detección de tráfico posterior también funciona al salir marcha atrás de un aparcamiento en batería, y tiene un alcance de hasta 25 metros.

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SATISFACTORIO AL VOLANTE 

Ya en carreteras de montaña, afrontamos la subida al Puerto de Navacerrada con el selector de modos de conducción Seat Drive Profile en la opción Sport –las versiones de tracción delantera ofrecen los perfiles Normal, Sport, Eco e Individual, a los que se suman los modos Nieve y Offroad en las versiones 4Drive–. Nos dio la sensación de que el motor 1.4 EcoTSI responde con soltura y resulta más que suficiente para mover con agilidad los 1.375 kilos de la versión con tracción delantera y cambio automático. Bien es cierto que si se pisa a fondo el pedal a bajas revoluciones y en modo automático, el DSG actúa con rapidez pero el motor tarda breves instantes en ofrecer todo su empuje, para luego estirarse hasta más de 5.000 vueltas, donde empieza a perder fuerza. El motor de 2.0 litros y 190 caballos nos pareció más inmediato en su respuesta y empuja con contundencia hasta 6.000 revoluciones/minuto.

Al realizar una conducción más dinámica, la versión de menor potencia con tracción delantera nos pareció menos estable al frenar con ímpetu antes de una curva cerrada que el tope de gama con tracción integral y Control de Chasis Activo. Al margen de la diferencia de potencia y capacidad de tracción evidentes, el 2.0 EcoTSI de 190 caballos nos ofreció mayor confianza a un ritmo ágil a pesar de sus 161 kilos extra; tal vez sus llantas de 18 y 19 pulgadas respectivamente influyeron en nuestra percepción. En curvas rápidas, ambos modelos se comportaron con aplomo y el balanceo de la carrocería nos pareció menor que en otros modelos del mismo segmento.

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Tras coronar el puerto de Navacerrada, comenzamos nuestro descenso hacia la Granja de San Ildefonso. Las condiciones del tráfico no nos permitieron valorar el comportamiento del Ateca FR en curvas cerradas a una velocidad elevada, pero sí el buen funcionamiento del Traffic Jam Assist –función de asistencia en atascos– que se ofrece en opción. Con él activado, el coche aceleró y frenó por sí solo para adaptarse a las condiciones del tráfico y mantuvo su posición en el carril de manera autónoma sin nuestra intervención. Tanto es así que el sistema Emergency Assist advirtió nuestra inactividad durante un periodo de tiempo considerable y reclamó nuestra actuación mediante una señal visual en el cuadro de mandos, una advertencia sonora e incluso un pequeño golpe de freno. De no haber retomado el control, el vehículo habría llegado a detenerse por completo.

Cuando por fin pudimos retomar la marcha para acudir a la finca Las Margas –Segovia– para la rueda de prensa, el sistema de reconocimiento de señales, también opcional, resultó muy útil para advertirnos de la velocidad de la vía cuando nos excedimos ligeramente, pero el sistema de mantenimiento de carril nos pareció algo intrusivo cuando, al acercarnos intencionalmente a la línea del arcén o medianera de la carretera, la dirección ofrecía cierta resistencia para corregir nuestra trayectoria. Por suerte, el sistema es desconectable.

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TAMBIÉN FUERA DE ASFALTO

Una vez llegamos a nuestro destino, tuvimos la oportunidad de comprobar las capacidades fuera de asfalto del Seat Ateca FR en un pequeño circuito offroad. Para la ocasión, la marca cambió las llantas de serie por unas de 17 pulgadas, que no se ofrecen en el FR pero sí en el resto de la gama Ateca. La causa: no hay ningún coche capaz de superar grandes obstáculos y piedras cortantes con un neumático de perfil tan bajo y es extraordinariamente fácil dañar la llanta de 18 pulgadas de serie o la de 19 que llega a montar el FR. Asimismo, la organización equipó esta unidad con neumáticos mixtos. 

Nos sorprendió gratamente la facilidad con que se mueve el Ateca FR con el selector de modos de conducción en la opción Offroad y el sistema Hill Descent Control activado. Los ángulos de ataque y de salida de 20,6 y 25,5 grados; éstos y una altura libre al suelo de 18,9 centímetros resultaron ser más que suficientes para superar todos los obstáculos que se nos presentaron, y las cámaras de visión cenital de 360 grados son muy útiles para realizar un descenso controlado por una pendiente muy acusada.

En cuanto a su precio, el Ateca FR parte de 31.340 euros en su versión 1.4 EcoTSI con cambio manual y llega hasta 40.730 euros de la versión Diesel con DSG. El 2.0 litros de 190 caballos se sitúa en 37.660 euros a los que habría que añadir 727 euros del Control de Chasis Activo opcional, que consideramos francamente recomendable. Vaticinamos que las mecánicas de gasolina serán las más vendidas; no somos adivinos, pero en el resto de la gama los TSI duplican en ventas a los Diesel.

Tras nuestra experiencia, podemos decir que el Seat Ateca FR es un modelo proporcionado que ofrece un muy buen comportamiento dinámico y un elevado nivel de equipamiento de serie sin llegar a situarse en el segmento premium en cuanto a precios. Para comprar un SUV más deportivo que éste hay que pensar en modelos como su primo mayor Audi RS Q3, el BMW X1, el Mini Cooper S Countryman o el Alfa Stelvio, que son significativamente más caros y, en el caso del italiano, también más grande en dimensiones –y el Mini, más pequeño–En definitiva, es la Fórmula Racing aplicada a un SUV generalista.

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