Blog de Blancafort

14
Jul
2017

Las World Series V8 mantienen el pulso firme

Las World Series V8 mantienen el pulso firme - SoyMotor.com

Pietro Fittipaldi, nieto del gran Emerson, ha llegado al ecuador de las World Series V8 como líder del campeonato con cuatro victorias.

Si el gran Emmo ha decidido que Pietro repita categoría este año no es por capricho, sino porque su experiencia reconoce el valor de las WS V8 como categoría de formación de pilotos en su escalada a la F1. Los motivos: su excelente relación entre el presupuesto necesario y el valor formativo por el concepto de monoplaza y también por los kilómetros de ensayos libres que tiene, superior a cualquier otra categoría.

Es cierto, este año sólo hay 12 pilotos en la parrilla. Pero tras ocho carreras disputadas son cinco pilotos distintos los que han hollado el escalón más alto del podio. Y un total de siete se han turnado en los tres escalones del podio. Además, los seis primeros del campeonato están agrupados en menos de 25 puntos –los que otorga una victoria–, con lo que todo puede pasar en las ocho carreras que restan.

Es cierto, la parrilla es un tanto escasa, algo que no sorprende a Jaime Alguersuari, presidente de RPM Racing –el promotor del campeonato–, que lleva advirtiendo hace ya algunos años: no hay tantos pilotos con presupuesto para tantas categorías de monoplazas. Ni tampoco para aguantarlos por tanto tiempo. La GP3 o la F3 también sufren el problema y la FIA intenta una unificación de ambas.

Dicho esto, me gustaría incidir en un punto: diez carreras disputadas y seis ganadores distintos. Es cierto: en F2 también se han dado seis ganadores distintos y en tan sólo ocho carreras. Pero buena parte ello se debe a un subterfugio de ‘marketing’: la parrilla invertida. El orden de salida de la segunda carrera representa el orden inverso a la clasificación de la primera, y ello hace que el ganador de la primera tenga muy complicado ganar la segunda… e incluso alcanzar al podio.

En la F2, eso es un hecho que conlleva una 'doble penalización' para los que no logran clasificar bien. No sólo ponen en peligro el resultado de una carrera, sino de ambas, ya que difícilmente podrán remontar en la primera los puestos suficientes para salir delante en la segunda.

Por el contrario, en las World Series, cada carrera tiene su clasificación independiente y su parrilla exclusiva, justo antes de la carrera sin ataduras con el resultado de la carrera anterior. Un primer día malo no pone en peligro el resultado de la segunda jornada.

Éste es el valor añadido de las World Series que luchan y lucharán por recuperar su parcela. Competición pura, sin subterfugios como el DRS, los lastres o las parrillas invertidas con la intención de mejorar el espectáculo pero también ayudar a que un número importante de pilotos mantengan la ilusión gracias a esa pequeña ayuda. 

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