Especial 20 años sin Ayrton

Lo que Ayrton ganó cuando ya no estaba allí

Sólo Michael Schumacher logró vencerle en tres ocasiones

Las Vespas recordaban cada uno de los sábados en que Senna fue el mejor de la jornada

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Como cada lunes, aquel empleado de Piaggio embozado-en-un-mono-azul daba salida a los pedidos del listado que le pasaban. Unos iban para España, otros para Francia, Bélgica... y con frecuencia, al final de aquel mazo de papeles, aparecía uno muy especial. Era un envío único a un sitio ignoto y atípico: un domicilio particular de Sao Paulo, concretamente a una hacienda del extrarradio. Cada vez que esto ocurría, el encargado, embozado-en-un-mono-azul mostraba una leve sonrisa de medio lado, torcía la cabeza y a continuación buscaba la mirada cómplice del jefe de la factoría. El jefe, ferrarista como todo buen italiano, veía desde las alturas a su subordinado con aquel taco de papeles en el que había uno con la expedición de una Vespa a nombre de Ayrton Senna da Silva. El responsable, serio y poco dado a la empatía, se ajustaba sus gafas de pasta, asentía con la cabeza, y se decía en silencio: "¿Y cuándo correrá con un Ferrari?". 

Debido a un acuerdo de patrocinio del fabricante de motos italiano, Senna, señor de la velocidad, hermano del asfalto, y compañero de pupitre de los neumáticos, recibía en su casa de Brasil una Vespa por cada pole position lograda. Se la enviaban directamente desde la fábrica. Las tenía rojas, blancas, negras... y se empezaban a convertir en un verdadero problema porque no sabía qué hacer con ellas. No le cabían en el garaje de casa. No las podía usar todas y los desplazamientos por Sao Paulo los hacía en coche. Dejó de contarlas cuando superaron la cincuentena.

El mito tuvo un Learjet equipado con una cama, varios coches de diversas marcas (un Citroën DS, un Corvette, un NSX que conducía en los alrededores de su casa portuguesa de Cascais o un Audi S4, del que fue importador en Brasil) helicópteros de radio control, una lancha –con motor Honda–, motos de agua y todo tipo de cacharro que ayudado por un motor de explosión fuese capaz de moverse, pero las Vespas no eran precisamente sus favoritas, no encajaban del todo en su modus vivendi: no corrían.

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A pesar de ello, le costaba cierto trabajo deshacerse de ellas, sentía cierto apego, un enlace emocional con todas y cada una de las que acumulaba. Cogiendo polvo y padeciendo la infame humedad brasileña, recordaban cada uno de los sábados en que Senna fue el mejor de la jornada, casi el Campeón del Mundo de los sábados. Sólo logró ser vencido por Michael Schumacher en tres ocasiones con el doble de participaciones, 65 a 68. Aquellas motos formaban parte de su vitrina de trofeos porque contaban victorias parciales, contaban días, contaban una vida consagrada a superar al resto. No quería celebraciones, ni quería regalos. Senna no quería dinero. Quería ganar, quería superar al resto, quería dejarles atrás. Mostrar su alerón trasero a todos, y su existencia apuntó solo a este fin. Fue una misión vital. Nació para ello, murió por ello. 

Fue el primero en molestar a sus mecánicos hasta altas horas de la madrugada mientras el resto de pilotos se intentaban beneficiar a las azafatas y las mujeres de los patrocinadores. Llegaba al hotel y seguía trabajando. No se cortaba un pelo y llamaba a su ingeniero a las tres de la mañana si creía que una pequeña modificación era beneficiosa. No fue el primer profesional de las carreras, pero seguro que hubiera sido el primero en beber gasolina para desayunar si eso le hubiera dado una décima más. Siempre encima de sus técnicos, siempre atento a los demás, siempre controlándolo todo. Si su homónimo Alain Prost fue 'El Profesor', el brasileño sólo podía haber sido 'El Caníbal', el fagocitador de todo aquello que le pudiera hacer más rápido.

Suave en las formas, dulce con sus palabras, tímido en el trato, siempre educado, se subía en el coche y se convertía en el chófer de la tormenta, el conductor del rayo, el sherpa de Eolo, el dios del viento. Sólo se sentía cómodo en la zona roja del cuentarrevoluciones. Mientras Prost acariciaba sus monoplazas, los mecánicos admiraban al de Sao Paulo al tiempo que odiaban tener que desmontar las cajas de cambios una y otra vez y desguazar los piñones de ataque de su selector de marchas en H. Literalmente destrozaba el mecanismo del trato al que los sometía. Siempre iba por encima de su mecánica, la superaba, todo aquel aparato que le daban, le quedaba automáticamente pequeño. 

Ayrton se fue a correr otros campeonatos aquel insoportable 1 de mayo de 1994. Uno de esos días en los que todos sabemos dónde estábamos y qué estábamos haciendo. Fue, sin duda, el día más triste de la historia del automovilismo mundial.

El día siguiente, el 2 de mayo de 1994, pasaron muchas cosas, todas ellas acongojantes, duras y desagradables, pero al ojo de todos escapó una pequeña escena protagonizada por tan sólo dos personas: los que entregaron el último trofeo que ganó Senna... o deberían haber entregado. 

Aquella soleada mañana de mayo el empleado embozado-en-un-mono-azul se dispuso a despachar los pedidos de Vespas, y no pudo aguantar un leve sollozo cuando llegó al final del paquete de folios con sus destinatarios. El tipo cogió la última página que apartó del resto, se dio la vuelta lentamente, bajó unos brazos que apuntaron al suelo y buscó con la mirada a su jefe, el del despacho acristalado en lo alto de la nave. Cuando las miradas se cruzaron, la temblorosa mano izquierda con la hoja de aquel pedido se levantó lentamente hasta llegar a la altura del pecho de su propietario, un pecho ardiente que respiraba con cierta dificultad. Arriba estaba el responsable que lo entendió todo al instante. Era el jefe, la autoridad, un hombre serio y riguroso que agradeció la distancia que le separaba de su empleado. Gracias a ella, el de abajo no pudo apreciar la catarata líquida que cubría los ojos de su superior, un torrente de lágrimas disimulado a duras penas por sus gruesas gafas. Asintió con la cabeza y un reseco nudo le atenazó la garganta.

Con la mirada acuosa despacharon aquella mañana de lunes una Vespa blanca a un domicilio particular de Sao Paulo, sabiendo que era el trofeo que debería haber recibido Ayrton Senna por recabar la pole position del 30 de abril, su última pole. Éste fue el último premio que ganó durante su carrera, el primero que recibiría en su siguiente vida, porque Senna... vive.

 

ESPECIAL 20 AÑOS SIN AYRTON SENNA

bmair1mcaaanjtj.jpg MARTÍ MUÑOZ:
El paso de Ayrton por Lotus: entrevista a Chris Dinnage
MARTÍ MUÑOZ:
El paso de Ayrton por McLaren: entrevista a Jo Ramírez
CRISTIAN MESTRES:
Querido Ayrton Senna
CARLOS GAYUBO:
Donington, 1993: Vuelta y carrera mágica
YAGO CASTRO:
Ayrton Senna: 20 años de soledad

 

FONDO DE PANTALLA PARA iOS, ANDROID Y WINDOWS PHONE, por Pol Santos

 

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23 comentarios
Imagen de elkets
mil veces mejor que el endiosado de alonso
Imagen de XvHAMILTONvX
Sin duda el mas grande Ayrton Senna.
Imagen de Sakhir
Uno de los mas grandes de la historia y un velosista nato, un referente para muchos que vinieron luego. 21 años han pasado desde aquel trágico fin de semana que se llevo la vida de 2 pilotos y pudieron ser 3.
Imagen de abelillodossantos
Grande Senna, grande Prost... Felicidades!
Imagen de elbala
Grande Senna siempre estaras en el recuerdo.tus gestas son irrepetibles.hasta siempre.....hermano......!!!
Imagen de Ricardo Peruchi
mi correo es r.peruchi@ied.edu.br. Gracias.
Imagen de Ricardo Peruchi
Prezado Señor José M. Zapico, saludos desde Brazil! Soy el curador responsable por la primer exposición sobre la Vespa Piaggio en Brazil. Por los 20 años sin Senna, estamos incluyendo en el contenido un homenaje a el. El studio de Sidney Mosca, que hizo las pinturas de los coches del ídolo, esta personalizando una Vespa y un casco (replica) especialmente para la ocasión. Esta acción tiene el apoyo de la Fundación Ayrton Senna y las piezas serán vendidas en subasta en beneficio de los proyectos de educación de la entidad. Nos llamó mucha atención su excelente artículo sobre Senna y el Piaggio Vespa Pole Position Trophy. Justamente porque no logramos obtener mucha información acerca de esto. El link: http://www.laf1.es/articulos/virutas-de-goma-lo-que-gano-ayrton-cuando-ya-no-estaba-alli-94902 Pedería ayudarnos con algunas infos? Agradezco muchísimo... - Pensávamos que el Piaggio Vespa Pole Position Trophy fuera concedido solamente en los años 80. El senhor, que es un experto en la Formula 1, puede nos esclarecer esta información. Cuando empezó exactamente la idea de conceder una Vespa a los ganadores de la pole position? Sigue hasta hoy esta tradición o cuando se encerró? - Es posible darnos más detalles de como investigó las infos? Son muy preciosas. Un ultimo pedido: usted nos autoriza a reproducir su articulo en la expo, al lado de los materiales de Senna, con los devidos creditos de autoria? Para nosotros seria una grande honra. Gracias. Saludos.
Imagen de JULIO R SALINAS A
por eso es el gran magic airton senna siempre viviras en la f 1
Imagen de ycastro
Bueno, ¿y qué puede decir uno ante semejante artículo? Comunicar, transmitir, emocionar, simplemente parece no costarte, parece que te sale natural. Pero de lo que estoy seguro es que esta vez no habrá sido fácil escribir algo tan emotivo, porque para poder emocionar es requisito indispensable emocionarse. Imagino que el proceso creativo habrá sido bonito y duro a partes iguales. Así que simplemente y con letras mayúsculas GRACIAS.
Imagen de virutasdegoma
Bueno, pues estoy tremendamente agradecido por la enorme aceptación de la que ha gozado esta viruta extra. No ha sido una mala forma de "volver", aunque sea de manera puntual, a pesar de que mi actual estado de hibernación voluntaria. Como nunca voy a donde no me invitan pero siempre acepto las invitaciones que me hacen, no podía decir que no a la oportunidad de aportar algo que me hicieron desde la que ha sido mi casa durante muchos meses, LaF1.es. No ha sido demasiado difícil... tan solo he pegado unas letras, la historia retumbaba dentro de mi cabeza desde hace tiempo. Lo complicado era decir algo nuevo, y sospecho que lo he conseguido; es un placer haber podido haceros pasar un buen rato. Prometí haceros llorar y creo que en muchos casos se ha cumplido. Otras toca haceros reir. Eso es la vida, risa y llanto, drama y comedia. Espero volver pronto para menearos el alma con la F1 como palanca. Gracias por estar tan cerca, es tremendamente gratificante. No gano mucha pasta con esto, mi sueldo sois vosotros. Gracias.

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