102 octanos

Y tú, ¿prohibirías el DRS?

En 2014 se cumplirán cuatro años de su entrada en la F1

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Ayuda al que ataca; deja desvalido al que defiende. Unos dicen que beneficia el espectáculo; otros, que contrasta con la extrema pureza deportiva de otros códigos reglamentarios, como el sancionador. En fin, se trata de una herramienta que sigue generando mucho debate cuando vamos camino de su cuarta temporada de vigencia. 

Esta noche he tenido una pesadilla. El campeonato llegaba igualado a la última cita de la temporada, y un adelantamiento de un piloto con DRS en la recta de Abu Dabi, combinado con la doble puntuación, decidía el título a su favor. En pleno delirio onírico no acerté a recortar caras, colores ni identidades, pero el concepto me ha aterrorizado. Una doble injusticia que, por desgracia, en 2014 será posible.

Carente, igual que hoy día, de una planificación estratégico-deportiva concreta, la F1 improvisó con la regla del Drag Reduction system (DRS). El principio era simple: una zona de detección que permitiría a los coches situados a menos de un segundo de su predecesor abrir el alerón posterior en la recta (o rectas) habilitadas para facilitar el adelantamiento. El monoplaza adelantado, eso sí, quedaba en una clara posición de inferioridad, ya que tan sólo podía efectuar el manido único cambio de trayectoria para defenderse.

Sin embargo, esa norma se dio de bruces con un aliado inesperado: los neumáticos Pirelli y su premeditada degradación acelerada. La coctelera sumaba, de golpe, dos factores esenciales de adelantamiento que dispararon las estadísticas. De repente, hasta en el Circuit de Barcelona-Catalunya y Montecarlo se veían esta clase de acciones, y las cifras absolutas se multiplicaban por dos, por tres y hasta por cuatro en toda clase de circuitos en relación a campañas precedentes. De hecho, en la campaña inaugural del KERS, la de 2011, según números de Mercedes, se computaron 623 adelantamientos, una media de 69 por GP. Sólo un 21% de esas acciones se debían al DRS; gran parte del resto se debieron a los problemas de los pilotos a la hora de gestionar los slicks Pirelli usados. 

¿Cantidad o calidad? La F1 optó por la primera, y renueva su fe en ella corrigiendo los matices. Por ejemplo, el uso libre del DRS en los entrenamientos, que tanto benefició a Red Bull en su día. En carrera, la incertidumbre de los Pirelli maquillaba, en gran medida, la injerencia del sistema en los adelantamientos.

Las críticas a este sistema han sido constantes. Lógico. A mi parecer, la naturaleza del DRS entronca con la filosofía deportiva de la categoría, regulada hasta el extremo y con múltiples variantes de sanción y que choca con un sistema que no garantiza la igualdad de oportunidades entre el que ataca y el que defiende. ¿Pureza deportiva o espectáculo? Charlie Whiting ha declarado recientemente su defensa del DRS, ya que "a pesar de todo, requiere de una gran habilidad por parte de los pilotos". El "a pesar de todo" nos da la clave.

En 2014, con unos Pirelli presumiblemente más conservadores, el DRS ganará muchos enteros en los adelantamientos, con permiso de ERS, KERS y compañía. ¿Crees que ha llegado el momento de cambiar de rumbo o renuevas tu confianza una temporada más en el sistema?

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1 comentario
Imagen de Stavelot
Brillante, Sr Mestres. Yo no lo quitaría, simplemente porque funciona. Aunque los puristas no lo traguen…
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