Blog de Virutas de Goma

02
Jan
2017

El bueno, el feo y el malo (Capítulo 2)

El bueno, el feo y el malo (Capítulo 2) - SoyMotor.com

Entre 1964 y 1966, hace justo cincuenta años, se rodaron en suelo español las tres películas que conforman la llamada ‘Trilogía del dólar’ también conocida como la ’del hombre sin nombre’ porque el papel que encarnaba Clint Eastwood no lo tiene.

5.- En el nombre del padre. El que si lo tiene y ha entrado en El Circo de manera explosivo-expansiva, ha sido Max Verstappen.

—¿Sabes qué tu cara se parece a la de uno que vale 2.000 dólares?
—Si, pero tú no te pareces al que va a cobrarlos.

Hay un pasquín colgado en la puerta del saloon del 'Berniepaddock' en el que se pone precio a la cabeza de Max y es un precio muy alto. Tanto que su mánager compró los 1.000 modelos a escala de su primer Toro Rosso que el equipo sacó, porque sabe que el día que su apoderado sea campeón costarán al menos diez veces más. En su segundo año, el hijo de Jos ha ganado su segunda carrera y aunque no pudo - puntos en mano - con Daniel Ricciardo, todo indica que el año que viene puede ser espectacular. Si el RB13 acaba siendo la herramienta que todos piensan que puede salir de la nueva normativa, Max puede estar posicionado como nunca para echar la pata a los implacables Mercedes, que están a punto de ser un poco menos implacables. De 2015 a 2016 los coches azules redujeron sus diferencias a la mitad; de 1,2 segundos pasaron a 0,7. Como con las nuevas reglas esto se reduzca aún más, el holandés va a ser el coco. ¿Que Ricciardo lo hizo mejor este año recién acabado? Marko dará una pistola a Daniel, pero dos a Max, y probablemente más balas. Pregunta por esto a Mark Webber.

6.- El cisne feo. Tuco, el feo de la película al que dio vida Eli Wallach, nunca enfunda ni desenfunda su arma en todo el metraje de la cinta. Wallach explicó al director que no podrá manejar correctamente su Colt 45 sin mirar y eso en el viejo oeste, o al menos en sus películas, era sinónimo de acabar bajo tierra. No bajo tierra pero si bajo una montaña de puntos han acabado su temporada los de Renault. Los platanitos de la parrilla llegaron sin alharacas y es mejor que no las haya tras la currutaca padecida. Pasar de 78 puntos a sólo 8 al cambiarse al motor propio, con unos Red Bull que han conseguido 460 más con el mismo propulsor debe ser un sapo que tragar del tamaño de un aeropuerto. Los galos dijeron de volver pero en plan low cost y en la F1 eso sólo equivale a disgustos. Poco personal, poco presupuesto, poco desarrollo, pocos pilotos. Como resultado poco que mostrar a los accionistas, medios, concesionarios… Los de Enstone han recibido más manteca colorá y andan fichando gente capacitada pero otros muchos no acaban de confiar plenamente en un proyecto que se antoja de cocción lenta. Sólo en función de su desarrollo como escudería llegarán los resultados, y ellos han de llegar acompañados de pilotos de caché, ni de descartes de otros, ni de rookies. La escudería del rombo no puede aspirar a día de hoy a enganchar a corredores como Lewis Hamilton o Fernando Alonso, pero si jóvenes con aguante para soportar años sin éxitos, para recaudarlos en dos o tres temporadas con un plan de crecimiento conjunto. ¿El tipo ideal? Carlos… Carlos Sainz. De momento Hulk llega y aportará velocidad al conjunto. Renault, de momento patito, pero será cisne. Siempre (les) ocurre.

7.- Honda huella al cabalgar. Parecía como la broma del inicio de la película 'El guateque', pero fue verdad. En 'El bueno, el feo y el malo' y tras un error de comunicación se voló por los aires un puente que formaba parte de una escena sin que ninguna cámara estuviera rodando. Putadón. Al parecer la construcción real era usada con frecuencia por un destacamento del ejercito español, también real y accedieron a dinamitarlo si era un oficial auténtico el encargado de hacerlo. Menos mal que había presupuesto, lo reconstruyeron, y volvieron a mandarlo al carajo con un cargamento de dinamita. En Honda ha pasado algo parecido. Hasta hoy todo ha sido como con petardos, con mistos cachondeo. Pólvora había, pero desgraciadamente en esta ocasión si que había cámaras que lo han pillado todo. Como dinero hay, pues repetir hasta que salga bien y los japoneses muy dolidos con un inicio desastroso van encarrilando poco a poco su trayectoria, dicho sea de paso la peor de los cuatro motoristas en escena. Los orientales no lo dicen pero se rumorea una nueva arquitectura, más fiabilidad, más potencia y un motor menos indigno que el de un GP2, como les chillaba Alonso por la radio, para dentro de… er… pronto. Seguimos a la espera, y por esperar, esperamos que no sea una trilogía. A la marca, al deporte, y al negocio le viene mal que anden así. Mejoría, pero que nadie espere fuegos artificiales a corto plazo.

8.- Ron con Cocacola pero sin Ron: Todo el mundo lo sabe, en las pelis del oeste no se bebían cubatas sino whisky y ese alcohol y el volante mezclan mal.

—El mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revolver cargado y los que cavan. Tú cavas.

El país del mundo en el que más whisky se bebe no es en el que reside el Far West, ni siquiera Escocia… es Japón, y el agua de fuego nipona sentó mal al Ron, si en el pasado mezclaron bien, esta vez no. Fue la llegada de los japoneses a McLaren los que cavaron la tumba de Ron Dennis. Tras meses, años haciendo equilibrios con el poder del equipo que creó, sus socios arábigos lo echaron como el que jubila a un lebrel que ya no sabe cazar. El revolver de Dennis se descargó de acciones y le tocó cavar. El que muchos piensan es el mejor director de escudería de la historia abandona su casa por la puerta trasera. Si su apuesta por Honda hubiera funcionado, si ese motor hubiera relinchado, otro gallo le hubiera cantado…. pero no ocurrió, y su arriesgada apuesta le puso un arma ajena en la cabeza. Un histórico de las carreras, el tipo que sublimó todo en la F1, el hacedor del segundo equipo más laureado de la historia ya es historia. Enorme y triste pérdida. El rumor de que se iba a quedar con Manor es sólo eso, rumor. Por dinero no es, pero ¿ves a Dennis a sus 69 tacos rearmar un equipo para brillar en un proyecto que le llevaría del orden de seis u ocho años? No apuestes tu dinero. Le echaremos de menos, sus ideas quizá necesitasen una pequeña actualización pero su estilo de hacer las cosas ha marcado la pauta de todos en la actualidad. Ahora Ron va a quedar sólo para contar películas, pero no para montárselas.

Vamos a por la trilogía.

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