Recordamos algunas de las mejores carreras

Mónaco, un Gran Premio siempre especial

Uno de los circuitos más exigentes de la historia

Carreras llenas de resultados inesperados

AmpliarAyrton Senna 1984Ayrton Senna 1984

Si hay un Gran Premio clásico por antonomasia, ese es el de Mónaco. Las calles de Montecarlo albergan cada año la carrera más especial del calendario. El glamour, su enclave y su historia lo hacen incomparables.

Su primer uso como circuito de coches de competición se produjo en el año 1929 habiendo albergado 60 carreras del Campeonato del Mundo de Formula 1 desde 1950; fue concebido y diseñado por Anthony Noghes, que siempre está presente en los Grandes Premios a través de la curva que lleva su nombre, la última del circuito tras la famosa Rascasse. Para las modernas máquinas de hoy en día resulta un anacronismo correr en este trazado rugiendo sus motores a través de cerradas curvas, edificios, un túnel y un puerto marítimo. Una de las características más importantes del circuito monegasco es la dificultad de adelantar: aun disponiendo del sistema DRS, sigue siendo complejo, además la configuración aerodinámica de los monoplazas desde las dos últimas décadas, que dependen demasiado del apoyo de sus alerones, tampoco ayuda en este sentido.

A pesar de los problemas en el espectáculo de los adelantamientos la televisión y los sponsors adoran este Gran Premio, en él gastan en promoción mucho más que en otras carreras, siendo un lugar perfecto para las relaciones públicas de las marcas. Mónaco es sin duda el favorito de todo el mundo. El glamour de la Formula 1 en este circuito urbano único puede hacer cambiar radicalmente el concepto de “normal” en una parrilla de salida.

Desde un punto de vista técnico es una pista muy cerrada con muchas curvas de baja velocidad que ponen a prueba el equilibrio del chasis por completo, una buena tracción en este circuito puede dar a los pilotos y a los coches una buena ventaja. Al tener pocas curvas de alta velocidad y rectas muy cortas la potencia del motor no es tan importante, lo que cuenta es tener un motor más controlable y elástico que los demás, a la vez fácil de manejar con una entrega de potencia alargada y suavizada. Las nuevas configuraciones turbo-eléctricas serán, sin duda, un nuevo desafío para los pilotos, añadiendo una dificultad más a la del complejo desarrollo del pilotaje monegasco.

 

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Durante la carrera el tráfico y los doblajes juegan un papel muy importante, la dificultad en los adelantamientos hace que los pilotos busquen vueltas limpias en las que puedan apretar y ganar segundos. El arte de conducir en Montecarlo está en atacar con dureza pero a la vez con cuidado, un error en un par de centímetros en cualquier trazada se paga con un golpe en la barrera de los guardarrailes.

Grandes pilotos

El Gran Premio de Mónaco es una carrera para los grandes pilotos. De 60 carreras disputadas 40 de ellas fueron ganadas por antiguos o futuros Campeones del Mundo. Pero sin duda, si hay un piloto que estará unido para siempre a estas calles formando un hito inseparable en la historia del automovilismo ese es Ayrton Senna, cuyas poles “cañón”  y sus excitantes victorias, están todavía en nuestras retinas. El de Sao Paulo alcanzó aquí 6 victorias (5 seguidas) y 5 pole positions: muy especial, la gran pole lograda en 1988 a bordo del McLaren MP4/4 Honda Turbo, velocidad endiabladamente pura, sacándole a su compañero Prost 1,4 seg.

Otro grande de Montecarlo fue Graham Hill, Mr. Mónaco le apodaban, con 5 victorias, al igual que Michael Schumacher el último gran piloto del Principado; ambos junto a pilotos como Alain Prost, Stirling Moss o Jackie Stewart forman parte de la historia de este circuito. Sin embargo, es curioso como otros grandísimos pilotos nunca triunfaron aquí, así Jim Clark no obtuvo ninguna victoria (ni podiums) a pesar de salir 4 veces desde la pole, hay que recordar que en muchas ocasiones esta posición en la parrilla otorga media carrera monegasca; Nigel Mansell o Nelson Piquet tampoco ganaron nunca y suman 4 Campeonatos del Mundo.

Grandes Carreras

Pero si algo nos ha dado el GP de Mónaco han sido brillantes carreras, bien por la lluvia, bien por cambios constantes de líder, bien por falta de fiabilidad o bien por absurdos accidentes, las calles monegascas han sido testigos de algunos de los momentos más brillantes de la Formula 1.

Remontándonos repasamos algunas de las más especiales, comenzando por la década de los 50. Así, en la carrera del 56, Moss con Maserati 250F se alzó con una brillante victoria; el inglés lideró la prueba de principio a fin pero Fangio, poleman, tuvo problemas de todo tipo, incluyendo el coche compartido con Collins, se lanzó a su caza toda la carrera, alcanzándolo sin adelantarlo en la última vuelta, donde marcó la vuelta rápida y acabó a 6,1 seg. Siguiendo cronológicamente, nos vamos a, ya no sólo una de las mejores carreras de Mónaco sino a una de las mejores de Moss y una de las mejores de la historia: Mónaco 61. El londinense a los mandos del Lotus 18, no tenía el mejor coche y los Ferrari dominaban, de tal forma que fue perseguido por los monoplazas italianos durante toda la carrera, desde la pole tomó el liderato a Ginther en la vuelta 13, a partir de ahí, uniéndose Phil Hill, la persecución roja fue incesante. Ginther siempre aseguró que fue su mejor conducción de su carrera deportiva, sin embargo, no le valió para pasar al gran Moss.

 

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Moss en el GP de Mónaco de 1961 con el Lotus 18
 

Continuando nuestro viaje en el tiempo nos encontramos con el GP de 1965, 3ª victoria de Graham Hill con BRM: líder en la vuelta 24, al salir del túnel y para evitar un doblado con problemas toma la escapatoria, reincorporándose 5º, a partir de aquí comienza su remontada en una carrera que tuvo a Stewart, Brabham y Bandini, éste último por dos veces, como líderes, en su persecución el rápido Graham alcanzó su vuelta rápida y de paso su brillante hat trick.

La primera carrera de los 70 nos depararía otra gran carrera de la mano de Jochen Rindt y su Lotus 49C, cuyas expectativas en un coche antiguo no eran las mejores; partiendo en parrilla las consiguientes roturas de Stewart que iba líder, la rotura de suspensión de Amon, los problemas mecánicos de Hulme, Ickx y Beltoise sitúan a Rindt a 14 segundos del líder Jack Brabham y a 20 vueltas del final. Una vuelta tras otra el mágico austriaco araña segundos al ya veterano australiano hasta llegar a la última vuelta dónde Brabham comete un error al adelantar a un doblado, esto lo aprovecha Rindt que ya estaba pegado para ganar de forma fantástica la carrera en un Lotus desfasado, sin duda, una de las victorias más inesperadas del Principado.

Dos años más tarde en 1972 un veterano piloto francés, con la vista en la retirada y con un brazo lesionado se marca su única y brillante victoria bajo la lluvia: Jean Pierre Beltoise. El francés con BRM partiendo del 4º lugar adelanta en un cara a cara a Ickx en St. Devote durante la salida. Bajo un manto de lluvia y con el terreno despejado por delante, el francés comienza una larga carrera a un ritmo perfecto y perseguido por un siempre buen pilotaje bajo la lluvia de Ickx, Beltoise alcanza la victoria habiendo doblado al tercer clasificado, poleman y Campeón del Mundo aquel año: Emerson Fittipaldi.

La gran época de los 80 nos brindaría tres GP inolvidables: 81,82 y 84. El primero de ellos supuso una de las victorias más importantes de Gilles Villeneuve: en el primer Ferrari turbo el canadiense supo sacar provecho de un misil en las rectas pero un chasis indomable en curva. Pironi, su compañero se clasificó 15 puestos atrás, lo que ya marcaba ciertas diferencias en cuanto al pilotaje; tras la salida Villeneuve se tiene que defender de un más equilibrado Williams de Alan Jones mientras Piquet con Brabham se aleja en el liderato; cuando alcanzan al doblado Cheever, Jones se aprovecha y se coloca líder con Piquet abandonando por trompo, quedan 23 vueltas: Jones tiene una mala parada en boxes y el canadiense de Ferrari lo caza a 4 vueltas del final para ganar con un coche contrario a las necesidades del trazado.

 

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Gilles Villeneuve por delante de Alan Jones en 1981

En el 82 Patrese alcanza su primera victoria en una carrera que tuvo 5 líderes en las 3 últimas vueltas, Prost se engancha en la chicane, Patrese hace un trompo en Loews y lo cala, Pironi, nuevo líder, se queda sin gasolina tras el túnel, de Cesaris en la misma situación y Daly golpea su trasera en Tabac, Riccardo desorientado se reincorpora empujado por los comisarios para ganar la carrera sin saberlo…

Senna el Gran Maestro

Y llega el 84, Senna se descubre al mundo, llueve y la carrera es suspendida por Jackie Ickx en favor de Prost que iba siendo alcanzado por Senna (13º en parrilla) y que probablemente alcanzaría la victoria: Senna estaba a 4 segundos del francés pero no muy lejos de allí estaba otro gran talento: Stefan Bellof, cuyo Tyrrell (20º en parrilla) podría haber alcanzado al Toleman Hart, 13 segundos les separaron cuando cayó la bandera roja. La victoria moral de Ayrton sobre Prost marcó el comienzo de una de las mayores luchas que ha tenido la F1.

Sin duda, la carrera monegasca ha tenido muchos otros grandes momentos difíciles de olvidar, como aquellas vueltas de Mansell metido en el alerón trasero de Senna en el 92, la chocante victoria de Panis en el 96, incluso momentos de grandes errores, como Senna queriendo superar vuelta tras vuelta su mejor crono cuando llevaba 40 segundos de ventaja y se salió en el Portier en el 88. O la parada de Schumacher en la Rascasse en la clasificación del año 2006. Momentos imborrables.

 

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Stefan Bellof en el GP de Mónaco de 1984. Tyrrell-Cosworth

 

"Montecarlo es especial y siempre lo ha sido para mí, desde mi primera carrera y durante toda mi trayectoria. Y sigue siendo especial"

 

Sus calles disfrutaron de la velocidad de su mejor piloto, Ayrton Senna, qué bajándose de su monoplaza en el 93 resumía mejor que nadie su unión con Montecarlo: “Simplemente no tengo palabras. No son sólo las seis victorias, pero los resultados obtenidos aquí, a lo largo de los años, con diferentes coches y distintos motores, bajo diferentes condiciones. Tuve mi primer pódium en Formula 1, aquí, con Toleman, con un clima tremendo. Habla por sí mismo: Montecarlo es especial y siempre lo ha sido para mí, desde mi primera carrera y durante toda mi trayectoria. Y sigue siendo especial.

 

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1 comentario
Imagen de abelillodossantos
F{ant{astico columna. Gracias y tengan buen día!
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