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McLaren y el naranja

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La presentación del Mclaren MCL32, en la que estará presente SoyMotor.com, levanta la lógica expectación por conocer el nuevo modelo con el que el equipo de Woking afrontará el reto de la temporada 2017, y con el que tanto Fernando Alonso como Stoffel Vandoorne tendrán que luchar por puntos, podios, victorias y quién sabe si el título mundial. Pero más allá del interés por el diseño del monoplaza de acuerdo con la nueva normativa aerodinámica, o el rendimiento del nuevo motor Honda, que se anuncia bastante extremo por los japoneses, hay un elemento que está provocando el deseo de los aficionados: la incógnita del color que utilizará el coche. 

La propia Mclaren inflamó las expectativas al introducir algunos detalles de color naranja en la publicación del nombre de su nuevo monoplaza. Y la publicación la semana pasada de lo que se suponía que era una filtración de la decoración, que luego probó ser falsa, en la que el naranja predominaba en el coche, ha llevado al máximo nivel de interés la espera de ese momento mágico en el que el coche es desvelado de la manta que lo cubre. Pero, ¿debería ser naranja el nuevo Mclaren? ¿Es realmente este el color histórico de la marca?

El equipo Bruce Mclaren Motor Racing fue fundado en 1963, con la finalidad de hacer correr algunos Cooper en la Tasman Series, que se disputaba entre Nueva Zelanda y Australia, y de la que el propio Bruce Mclaren fue campeón en 1964. Sin embargo, su primer coche no llevó el nombre de Mclaren. Se trata del “Zerex Special”, aunque Mclaren optaba por llamarlo Cooper-Oldsmobile. Se trataba de un coche de la categoría sport, pensado para América y Gran Bretaña, en el cual el equipo trabajó profundamente en chasis y suspensiones, de ahí el apelativo “special”. En lo que nos interesa, los colores eran los asignados a Nueva Zelanda: negro, verde y plateado.

Por aquél entonces aún estaba en uso el distintivo por colores nacionales de los equipos, y Mclaren siguió esa norma en el que sí que es su primer modelo: el M1A, de 1964, que tomaba en gran parte lo aprendido del Zerex-Special, y que usaba el motor Oldsmobile y también algunas piezas de Cooper. Curiosamente, su segundo modelo, el M1B ya no tomó los colores nacionales, sino que participó en la Can-Am de rojo con una raya amarilla cruzando el frontal del coche de lado a lado.

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M2B

Pero en 1965, la compañía había tomado la decisión de dar el salto a la F1, donde Mclaren, además del vencedor más joven de un Gran Premio, ya había llegado a ser incluso subcampeón del mundo, en 1960. El modelo se denominó M2B. ¿Por qué M2B? Porque el M2A fue un modelo creado en 1965 como prueba, sobre el que se analizaron no sólo muchas de las soluciones, sino también los neumáticos Firestone. Así que, para el debut en F1 en 1966, el coche era ya una evolución, por así decirlo.

Entrar en la F1 debería haber supuesto adoptar, de manera inmediata, el esquema de colores nacionales que todavía se seguía con bastante rectitud en el Gran Circo. De hecho, el equipo solicitó al famoso pintor Michael Turner un diseño de colores para el coche. No era la primera vez que Turner colaboraba en estos detalles, y el diseño era verde oscuro en la parte superior, plateado en la baja, y una línea amarilla separando ambas tonalidades, parecido al Zelex y al M1A. En definitiva, aunque un ligeramente distorsionados, los colores de carreras de Nueva Zelanda.

Sin embargo, la sorpresa de Turner fue mayúscula cuando acudió al Gran Premio de Mónaco de 1966, que sería la carrera de debut del equipo en la máxima categoría. El coche era blanco con una raya verde que nacía del morro y atravesaba el frontal. De este modo, Mclaren se convertía en uno de los primeros equipos en desertar de la identificación por nacionalidades, mucho antes del famoso Gold Leaf Lotus.  Los motivos que llevaron a Bruce Mclaren a seleccionar este esquema de colores fue la propuesta del director de cine John Frankenheimer, que iba a rodar durante 1966 la película “Grand Prix”, para que replicara el que sería en la gran pantalla el equipo japonés Yamura, con el que el piloto de ficción Pete Aron competiría buena parte de la temporada hasta proclamarse campeón. La oferta económica era difícilmente rechazable para un equipo joven de presupuesto escaso. Así que el primer Mclaren fue blanco por obligaciones contractuales.

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M4B

Quizás para 1967 optaran por los colores patrios. Pero no fue el caso, y de hecho optaron por el rojo, que era el usado por Italia. El M4B, que era un coche de paso entre el M2B y el que estaban proyectando, el M5A, fue usado en algunas carreras, con Mclaren incorporándose a Eagle junto a Dan Gurney para otras, hasta que en el GP de Canadá llegó el M5A, que seguía siendo rojo.

Así pues, ni rastro del naranja, ni de los colores nacionales. Pero en 1967, el equipo también estaba compitiendo en la Can-Am, que tan buenos resultados le daba. El socio de Mclaren, Teddy Mayer, buscaba una decoración llamativa que hiciera resaltar al equipo entre la multitud, preocupado por la falta de identidad cromática del equipo. En una carrera, vio uno de los coches pintado de color naranja, y pensó que ese color tenía potencial: no sólo para distinguirlo en la propia carrera, sino también con miras a la cada vez más creciente presencia de la televisión. Así que el M6A de 1967, que fue usado en la temporada, fue pintado del color “papaya orange”, y con él Bruce Mclaren ganó el campeonato, con el equipo venciendo en cinco de las seis carreras, con Denny Hulme de compañero. Acaba de nacer la leyenda del color naranja y Mclaren.

Visto el excelente resultado visual, Mclaren utilizó este color también en la F1 para la temporada 1968, con el M7A que debutó en la segunda carrera del campeonato, el GP de España disputado en el Jarama, en el que Hulme acabó segundo. En la cuarta carrera, el GP de Bélgica, Mclaren logró su primera victoria en la Fórmula Uno, de la mano de su fundador, a la que se sumaron dos seguidas de Hulme en Italia y Canadá. Y mientras tanto, con el M8A, también naranja, volvían a arrasar en la Can-Am. Un gran año.

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M7A

Sin embargo, el color naranja duró poco en la F1. El equipo sólo lo utilizó entre 1968 y 1971, pasando al blanco predominante en 1972 con la llegada de Yardley como patrocinador, aunque con un leve toque naranja como guiño. Bruce Mclaren había ya fallecido, en 1970. Aunque en la Can-Am en 1972 seguía siendo naranja con el M20, y en la Indy 500 llegó a perdurar hasta 1976, la última vez que el equipo participó de manera oficial en la carrera.

Así que en la F1, desde 1972 hasta 1996, el color predominante fue el blanco, si bien en 1974 combinado con el rojo de Marlboro, en una mezcla de colores que se convirtió en automáticamente reconocible como Mclaren. Y eso que entre 1980 y 1983 Alfa Romeo, patrocinada por la tabaquera, compartió los colores. Pero si era blanco y rojo, era Mclaren.

Eso acabó en el paso de 1996 a 1997, cuando el equipo perdió el patrocinio a favor de Ferrari, Y entonces, en un movimiento brillante, el Mclaren MP4-12 para 1997 fue pintado de naranja en la pretemporada. Pero luego apareció con el gris, negro y rojo que se hizo corporativo hasta mediados de 2015. Curioso que el negro y gris formen parte de los colores nacionales neozelandeses. También se usó el naranja en la pretemporada de 2006, aumentando las expectativas de volver al color naranja.

La cuestión es, ¿por qué el naranja, que se usó tan poco, es asociado de manera tan directa a Mclaren como su color natural? No debería serlo. Deberíamos pensar en el negro, verde y gis. O en el blanco. Fundamentalmente en el blanco con algún detalle rojo, lo cual combinaría además de manera excelente con Honda, cuyos coches de F1 de los sesenta tenían este rango cromático. Pero en un mundo tan encorsetado por el marketing, eso sería una publicidad casi gratuita para la compañía tabaquera que invisiblemente sigue patrocinando a Ferrari. Sería un error comercial, como en parte lo fue el de la última pseudo-Lotus de utilizar el negro y dorado: John Player Special seguro que estaba agradecida.

En realidad, el naranja es un símbolo mucho más importante. Es el color de la primera época gloriosa de Mclaren, con su fundador al frente. El de las primeras victorias en F1, el del dominio implacable en la espectacular Can-Am. No, no es el color más típico de Mclaren, pero por una vez, el romanticismo vence a toda lógica. Si el naranja vuelve a lucir en un Mclaren de F1, será como una vuelta a los inicios, todo un símbolo de los vientos de cambio que se viven en Woking.

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1 comentario
Imagen de Aguila
En color naranja será más fácil identificarlo en las pistas, a mi me gusta en naranja, habrá a quien le guste o no la combinación con el negro, pero para el público será practico el nuevo color.
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