DAKAR

Diego Vallejo: "Los copilotos no ganamos el Dakar pero podemos perderlo"

Los copilotos son los grandes 'olvidados' en el mundo de los rallies

AmpliarDiego Vallejo - SoyMotor.comDiego Vallejo

Los copilotos son los grandes 'olvidados'. En el Dakar e incluso en los rallies. La gloria es para los pilotos y sólo unos pocos 'copis' logran el reconocimiento de la afición ni muchas veces ven su nombre en las crónicas.

Diego Vallejo, uno de los copis españoles más versátiles y con experiencia, tiene muy claro su papel: "Somos como los porteros. No ganamos partidos pero podemos perderlos".

Y eso es cierto tanto en un rally convencional, donde el copi debe cantar curva a curva con suficienciente antelación y claridad para que el piloto retenga la información, sin anticiparse en exceso para que el 'driver' la haya olvidado ni con retraso que le obligue a rectificar o le impida negociar el obstáculo.

En el Dakar, su labor es otra. No se canta curva a curva porque no se ha reconocido el terreno, ni tampoco hay notas muy precisas. Él debe anticipar los obstáculos marcados en el road book, vigilar por si hay alguno que no aparece y sobre todo ir comprobando que no se se aparta un ápice de la ruta… porque están esos 'way point' ocultos en los que hay que pasar lo suficientemente cerca como para que el GPS señale haber pasado por él.

Vallejo lleva un montón de tiempo analizando la ruta del Dakar. Mapas, fotos satélite cuando las hay o de Google Maps si es posible. En realidad sólo acumula información que después puede serle útil.

Antes de que existiera el GPS, cuando en los grandes espacios africanos te daban un 'cap' –dirección– o una coordenada de llegada, y sólo había brújula y compás, muchos copilotos eran grandes navegantes transoceánicos, duchos en el uso de estos instrumentos, fichados para la ocasión.

Hubo un tiempo, en África, que los grandes equipos contrataban los satélites de la NASA para que les enviasen fotos aéreas de la zona y poder elegir las mejores rutas, aquellas que no tenían obstáculo. El recorrido se daba entonces algo más detallado. También, cuando apareceron los primeros GPS, introducían los datos en el ordenador de a bordo y trazaban la ruta directa.

Recuerdo haber encontrado a Lucas Cruz y otros copilotos del equipo, trabajando duramente con estos mapas aéreos, buscando las diveras posibilidades de ruta elegida por la organización.

Esta labor era tan importante que ocupaba un par de meses de trabajo. Y los grandes equipos no dudaban en tener un experimentado navegante en su staff de asistencia para que fuera preparando el road book del día siguiente a sus compañeros.

Hoy la organización no da muchos detalles y los copilotos deben trabajar muy duro.

Vallejo, que correrá con Ssangyong a la derecha de Óscar Fuertes, está convencido de que será un Dakar "muy duro por la cantidad de kilómetros de arena previstos. Una media de 300 kilómetros diarios, más que nunca en el Dakar. Tantas etapas sobre arena harán que la carrera sea muy lenta".

Una carrera 'lenta' es una carrera con menos tiempo para el desacanso y menos tiempo para preparar la etapa del día siguiente. Y además Vallejo cree que los copis tendrá mucho trabajo "porque la navegación va a ser un factor clave, ya que sabemos que gran parte del recorrido va a transcurrir por el desierto".

Diego disputa su cuarto Dakar. Ha corrido tres, con tres pilotos distintos, y los ha acabado todos. Un detalle que no escapa a los entendidos.

Vallejo basa su predicción de dureza y dificultad de navegación, en su experiencia del pasado año. "Las cinco primeras etapas 2018 ya se disputaron en Perú y sufrimos en las gigantescas e impredecibles dunas", muy blandas, en la que es fácil quedar encallado. Y ahí el copi tiene una segunda labor: la pala y la planchas para desencallar el coche, mientras el piloto intenta dar gas con suavidad para salir del atolladero. La pericia en este menester puede ahorrar o costar muchos minutos.

Largas horas en el reducido habitáculo, machados por los saltos y baches….  y al llegar a meta apenas unos minutos de descanso y recuperación, una rápida cena y a trabajar "porque sólo al llegar a la meta recibimos el road book de la etapa siguiente. Hay que revisarlo y prepararlo, señalar las dificultades y adivinar las posibles trampas". Muchas veces esto ocupa hasta la madrugada y en ocasiones hay que elegir entre salir agotado pero con los deberos de navegación hechos o bien descansar e improvisar sobre la marcha con el riesgo de cometer errores.

Diego es de los que elige la primera opción. Se ha preparado físicamente a fondo y recuerdo que sarna con gusto no pica. "De pequeño iba en bicicleta por el pueblo soñando que corría el Dakar. He cumplido el sueño ya tres veces y voy por la cuarta. Es algo que no imaginé nunca que pasaría".

Diego y Óscar pasarán quince días juntos, en solitario, encerrados muchas horas en el reducido habitáculo. Afortunadamente han tejido complicidades, hay 'química'. "Esto es una labor de equipo. Ya puedes ser el mejor piloto del mundo que si no tienes un buen copiloto no ganas. Y ya puedes ser el mejor copiloto, que si tienes un buen piloto, no ganas. Es una labor de equipo". Y quizás por ello lamenta que toda la gloria, o casi toda, el titular se la lleve el piloto.

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