Blog de Blancafort

21
Aug
2021

Padre e hijo haciendo equipo en Le Mans, una historia recurrente: Los Magnussen abren un nuevo capítulo

AmpliarPadre e hijo haciendo equipo en Le Mans, una historia recurrente: Los Magnussen abren un nuevo capítulo - SoyMotor.comLos Magnussen y Tom Kristensen, en Le Mans

Jan Magnussen y Kevin Magnussen tienen algunas cosas en común: son padre e hijo, los dos han corrido en F1, los dos han hecho Resistencia, etc. Hay una pequeña diferencia: Jan ganó las 24 horas de Le Mans de 1988 con Jaguar y Kevin aún no lo ha hecho aunque espera lograrlo a partir del próximo año, cuando será piloto oficial de Peugeot.

Pero este año los dos cumplirán un pequeño sueño. Jan, veterano de no sé cuántas participaciones en Le Mans –las últimas con un Corvette oficial y siendo compañero de Antonio García–, correrá haciendo equipo con su hijo Kevin. Será no sólo su compañero sino también su coach puesto que Kevin descubre la prueba, a los mandos de un Oreca LMP2 del equipo High Class.

Derek Bell, uno de los grandes pilotos de la historia de la Resistecia y ‘gran marshall’ de esta edición, seguramente recordará las dos ocasiones en las que corrió la prueba junto a su hijo Justin.

"Tengo experiencia en Resistencia. Estoy corriendo en IMSA con un Cadillac DPi de Chip Ganassi y he tenido que correr de noche, en las 24 Horas de Daytona o las 12 Horas de Sebring; también lo hice en F1", ha dicho Kevin, quien piensa que es magnífico poder contar con los consejos de su padre y la experiencia que tiene de la prueba.

Ver correr compartiendo coche a padre e hijo no es algo muy normal. Entre otras cosas porque cuando los hijos llegan a ese nivel, el padre ha colgado ya el casco. Pero que en Le Mans se ha dado de tarde en tarde… incluso con gran resultados porque han logrado una victoria y varios podios. Los Rosier, los Paul, los Andretti, los Bell, los Brundle, los Mansell o los Nicolet forman una bella historia.

Y este año hay otro equipo formado por padre e hijo. Miro Konopka toma parte en su quinta edición de Le Mans y esta vez su hijo Matej le acompaña. Su coche es un LMP2 del equipo ARC Brastislava, la escudería familiar.

Fueron los Rosier, Louis y su hijo Jean, los primeros en ‘inaugurar’ la tradición. Fue en 1949 con un Talbot, pero Jean no llegó a subirse al coche porque abandonó en la vuelta 21. Repitieron un año después y con una suerte muy distinta: ¡ganaron! Las malas lenguas dicen que Louis no se fiaba de su hijo y sólo le dejó pilotar tres vueltas –otros dicen que una hora–, cosa que Louis desmintió muchos años después, pero la leyenda pervive.

Pasaron 30 años hasta que se repitiera la situación. En 1980 John Paul Sr., que ya había corrido en 1978, se asoció a John Paul Jr. sobre un Porsche 935K de su propia escudería –JPL Racing–, con la que ambos corrían formando equipo en IMSA; el tercer hombre del equipo fue Guy Edwards. Acabaron novenos.

John Paul Sr volvió a Le Mans en 1982, pero no hizo equipo con su hijo. Paul Jr. sí que lo hizo tres veces más antes de que el FBI pusiera fin a las carreras de la familia; el padre, imputado por tráfico de drogas en 1979 cuando quedó en libertad con la condicional, fue más adelante relacionado con un intento de asesinato, la desaparición de su novia... pero se le perdió el rastro.

John Paul Jr. fue campeón de IMSA en 1982, segundo en Le Mans de 1984 con Rondeau y comenzó a correr también en IRL y Champ Car –las series rivales de monoplazas–, incluida la Indy 500. Fue encarcelado por el FBI en 1995 como cómplice de su padre al negarse a testificar contra él, pero salió libre y volvió a las carreras, obteniendo varios éxitos en resistencia e incluso probó la Nascar.

En 1982, Mario Andretti quiso obtener la triple corona. Le Mans era lo que le faltaba y se inscribió con un Mirage M12 junto a su hijo Michael… pero minutos antes de la salida fueron excluidos porque el radiador de aceite estaba montado detrás de la caja de cambios en un lugar vulnerable. Los Andretti volvieron al año siguiente con un Porsche 956 de Kremer, junto a Phillipe Alliot, y fueron terceros.

Porsche les cedió un 962 C de fábrica en1988 en la primera participación de un trío familiar, ya que el tercer hombre fue John Andretti, sobrino de Mario y primo de Michael; acabaron sextos. Mario y Michael repitieron en 1997 con un Courage y abandonaron. Mario aún volvería, pero solo, en el 2000, pero está claro que Mario y Michael fueron la pareja padre e hijo ‘más fieles’ de Le Mans.

‘Contemporáneos’ de los Andretti encontramos a Johh Hotchkiss y John Jr. que corrieron con un Spice en 1989 y abandonaron. Para el padre era la quinta participación en Le Mans.

En 1992 Derek Bell y su hijo Justin eligieron un Porsche 962 y acabaron 12º junto a Tiff Needell. En los dos años siguientes coincidieron en pista, pero en coches diferentes. Y en 1995 corrieron juntos con un McLaren F1 GTR, el amarrillo y verde con los colores de Harrods, y acabaron terceros; no volvieron a correr juntos, aunque Derek corrió en 1996 con este McLaren antes de retirarse, y Justin prosiguió hasta el 2000.

En 1998 y 1999 corrieron juntos los Monteiro, Manuel y Michael, con un Porsche 911 GT2, junto a Michael Maissoneuive, pero abandonaron en las dos ocasiones.

En el 2000, un habitual ‘gentleman driver’ habitual de la resistencia y de Le Mans, Jean Louis Ricci, convenció a su hijo para que le acompañara en Le Mans con un Porsche 911 GT3-R y fueron 23º de la general. En 2005 los austriacos Horts Felbermaier Sr. y Jr. iniciaron su participación en Le Mans. repitieron en 2007, 2010 y 2011, año en el que un accidente del padre en la prueba les hizo ‘colgar el casco’.

Una de las participaciones más conocidas fue la de los Mansell. En 2010 Nigel decidió volver a ponerse el casco para correr en Le Mans junto a su hijo Leo y Gregg sobre un Zytek LMP1. Dicen que fue Leo quien, tras correr con un Ferrari en 2009, ‘enredó’ a su familia. No fueron muy lejos porque Nigel, que tomó la salida, se salió de la pista en la cuarta vuelta.

La última ocasión en la que participaron padre e hijo fue en 2017, donde Patrcice Lafarge, habitual de la prueba, acompañado de su hijo Paul sobre un Ligier, el mismo coche que utilizaron los Nicolet, Jacques y Pierre. Jacques Nicolet, empresario y apasionado de la competición, que fue clave para que Henri Pescarolo se convirtiera en constructor, fundó OAK Racing y compró el equipo de Serge Saulnier, siendo además el salvador de Ligier, lo que permitió dar continuidad a la marca creada por su admirado Guy Ligier.

Correr padre e hijo ha quedado sin embargo pendiente para los Bourdais. Ambos, Patrick y Sébastien –nacido en Le Mans–, compartieron pista en 2004… pero no coche.

Hay otro caso familiar curioso, los Mello Breyner. Es cierto que dos hermanos haciendo equipo no parece tan extraño. Incluso los hermanos Whittington ganaron Le Mans, pero que los tres componentes sean hermanos es algo que sólo han hecho los Mello-Breyner, Tomás, Pedro y Manuel, que corrieron en dos ocasiones la prueba, 1998 y 1999.

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