Blog de Blancafort

01
May
2019

La maldición de los pilotos austriacos

AmpliarLa maldición de los pilotos austriacos - SoyMotor.comLauda, en Monza tras su accidente de Nürburgring 1976

El accidente de Roland Ratzenberger –hace 25 años– llevó a pensar en una suerte de maldición que se cebaría sobre los pilotos austríacos. Y es que la mayor parte de los pilotos de este país han sufrido graves accidentes, mortales en unos casos o que han producido secuelas en otros.

Han sido 17 los pilotos austríacos que se han subido en un Fórmula 1 o intentado correr en la categoría sin clasificarse; 14 los que han participado en Grandes Premios. Pero la lista de fallecidos en accidente es larga: cuatro pilotos en pista –Jochen Rindt, Helmuth Koinigg, Jo Gartner y Roland Ratzenberger–,y dos en otro tipo de accidentes –Harald Ertl y Ewald Boitsitz–, aunque dos de ellos fuera de las pistas y todavía jóvenes. Otros dos han sufrido serias lesiones que les han dejado secuelas –Niki Lauda, Helmut Marko y Karl Wendlinger–, mientras que Gerhard Berger salió indemne de un gravísimo accidente.

El primer gran piloto austríaco de Fórmula 1 fue Jochen Rindt. Pero en 1970, cuando lideraba el Mundial de F1, sufrió un mortal accidente en Monza, en el mismo punto donde años antes había fallecido Wolfgang von Trips, tras un toque con Jim Clark, nueve años atrás.

Rindt ya había salvado la vida un año antes tras un gravísimo accidente en Montjuïc. Había hecho la Pole y era líder, pero su Lotus perdió el alerón trasero –situado a gran altura– en el rasante de Estadio y se fue contra las vallas exteriores con tal fuerza que Hill recorrió así 80 metros antes de chocar contra el Lotus de su compañero Graham Hill, que también había sido protagonista de un accidente similar por el mismo motivo en el mismo punto. El coche de Rindt hizo un 'looping' y aterrizó sobre las ruedas traseras, mientras una de las delanteras saltó por encima de las barreras, pero sin tocar a nadie.

El coche se dobló, casi formando una V, pero el austriaco, sólo con el rostro tumefacto y otra magulladuras, fue extraído del coche y fue internado en la Clínica Soler Roig –propiedad del padre de su amigo Àlex Soler Roig– y regaló al RACC, organizador del GP de España, un trofeo que reproducía un guardarraíl en oro porque precisamente fueron los raíles instalados por el RACC los que le salvaron la vida.

Rindt había acumulado tal ventaja que ningún rival pudo alcanzarle en la clasificación del Campeonato, siendo el único campeón a título póstumo de la historia de la Fórmula 1.

 

marko-lauda-soymotor.jpg

Marko y Lauda en 1972 - © Sutton Images

 

Dos años más tarde, Helmut Marko, compañero de aventuras de Rindt y actual cabeza visible de Red Bull en la F1, sufrió un grave accidente en Clermont-Ferrand, también conocido como Charade, 'el Nürburgring francés'. A los mandos de su BRM, Marko seguía a Emerson Fittipaldi, cuando las ruedas traseras de éste levantaron por una piedra que impactó y atravesó la visera del caso de Marko. El piloto austríaco sufrió un shock, pero no quedó inconsciente y ello le permitió detener su coche. Eso sí, perdió la visión del ojo izquierdo y así su carrera como prometedor piloto quedó destruida. Curioso: ese año Helmut Marko no corrió el GP de España. Su coche lo pilotó en Montjuïc Àlex Soler Roig.

En 1974 fue el prometedor Helmuth Koining quien perdió la vida decapitado en Watkins Glenn al volante de un Surtees. Fue un año después del mortal accidente de François Cevert en este mismo trazado cercano a Nueva York en circunstancias similares.

En la vuelta 10, mientras abordaba el descenso de Toe, el Surtees se salió de forma inexplicable; el bólido arrancó la parte inferior del raíl, permitiendo al coche introducirse a plena velocidad bajo el raíl superior, que había quedado resultó intacto. El impacto del raíl con la cabeza fue brutal y ésta se encontró una decena de metros más allá del coche; el coche con los restos del piloto fueron cubiertos con una lona y la carrera continuó como era habitual en la época.

Dos años después, Lauda era el ídolo de los austriacos y de la F1 gracias a su título de 1975. Pero en Nürburgring 1976, cuando era sólido líder del Campeonato, Niki sufrió un grave accidente. Su Ferrari quedó detenido en el centro de la pista e incendiado con Niki consciente pero sin poder salir del coche. Varios pilotos se detuvieron para socorrerle y fue Arturo Merzario quien logró extraerlo de las llamas. Tenía graves quemaduras en la cara y su estado empeoró tanto que en el hospital recibió la extremaución.

Niki sobrevivió. Se presentó a correr de nuevo en Monza, con un 'verdugo' especial para protegerle la cara de las rozaduras, para seguir luchando por el Campeonato. Acabó la carrera con el rosto ensangrantado. Pero Niki llegó a Japón, la última prueba todavía líder del Campeonato. Allí, bajo el diluvio creciente de Fuji, decidió abandonar juzgando las condiciones incompatibles con la mínima seguridad requerida, cedió el título así a James Hunt. Se dijo entonces que Niki había visto la muerte cara a cara una vez y que no quería hacerlo otra. En cualquier caso lograría otros dos títulos –con Ferrari y McLaren–… y además ha sido campeón por equipos, ya que Lauda, hoy es presidente no ejecutivo del equipo Mercedes de F1.

 

lauda-monza-1976-soymotor.jpg

Lauda, en Monza en 1976 - © Sutton Images

 

Las secuelas de su accidente en Nürburgring, dejando a un lado la estética, se dejaron notar más tarde en forma de problemas de salud. Ha debido superar un doble trasplante de riñón: en el primero –1997–, lo donó su hermano Florian y en el segundo –2005–, como el de su hijo mayor Lukas, resultó incompatible, fue entonces su novia y actual mujer, Birgit, la que le donó el órgano. El año pasado debió superar un trasplante de pulmón. El pasado enero debió ser hospitalizado de nuevo a causa de una fuerte gripe, debido a que el sistema inmunológico estaba debilitado tras el último trasplante.

Entre los pilotos que salvaron a Niki en Nürburgring se encontrada Harald Ertl, quien compaginaba sus tareas al volante con su trabajo de periodista. Ertl, caracterizado por su personalísimo mostacho así como su barba, es un raro ejemplo de periodista convertido en piloto que consigue llegar a la cumbre. Disputó un total de 19 Grandes Premios, aunque se quedó sin puntuar porque en aquella época sólo se daban puntos a los seis mejores y su mejor resultado fue un séptimo.

Ertl falleció a le edad de 33 años, ya fuera de la F1 pero todavía corriendo regularmente en Turismos, la especialidad en la que más destacó. No falleció al volante, sino en un accidente de aviación –1982– en el que su mujer y su hijo salieron sólo con lesiones leves.

En estos años 70, Hans Binder puede sentirse afortunado. Salío sin un rasguño de su paso por la F1, a la que llegó en 1977… sólo logró correr 13 Grandes Premios y además tuvo tres no clasificaciones.  Y también Dieter Quester, la estrella austriaca de los Turismos, uno de los grandes especialistas de esa disciplina, pero su experiencia en F1 se limita a un único GP, el de casa de 1974, aunque en 1971 había intentado disputar el GP de Alemania. Hubo otros dos austríacos que en 1976 intentaron correr en F1, Karl Oppitzhauser, que no logró clasificarse en su único intento, el GP de su país, y Otto Stuppacher, que lo intentó ese mismo año en cuatro ocasiones, pero sin clasificarse.

En 1984 también también apareció en escena otra joven promesa, Jo Gartner. Quizás no muy conocido por los segudiores de la F1, pero un piloto al que se le daba como hombre de futuro. Gartner hizo milagros con el Osella, incluso debería haber sumado dos puntos, pero no subieron a su casillero porque Osella sólo había inscrito un coche en el Campeonato.

Sin un volante en F1, Gartner corrió en Resistencia, fue un piloto clave de Porsche hasta que se estrelló en las 24 Horas de Le Mans de 1986.

Visto esto, Gerhard Berger debe considerarse el más afortunado. Escapó de milagro y casi sin rasguños en Imola a un accidente que muchos pensaban podía haber sido mortal. Fue cinco años antes que los mortales accidentes de Ratzenberger y Senna, y también en Tamburello.

 

berger-1989-imola-soymotor.jpg

Accidente de Berger en Imola en 1989 - © LAT Images

 

Su Ferrari, tras chocar contra el muro, se incendió y Gerhard quedó inconsciente y a la vista de todos porque el chasis se había desprendido. Pero lo peor es que los 190 litros de carburante que llevaba en su coche –el accidente fue en los inicios de careras– comenzaron a arder. Fueron los bomberos de CEA, una entidad privada que se ocupa en Italia de dar servicio a muchas carreras, los que lograron apagar el fuego en apenas 15 segundos… aunque el piloto tardó bastante más en recobrar el conocimiento y sufrió un ataque de pánico porque al recobrar el conocimiento se encontó al Doctor Sid Watkins intentando intubarle.

Claro que éste era el segundo accidente grave de Berger. El primero fue un accidente de carretera que hubiera tenido graves secuelas de no ser porque el coche que le seguía, y se detuvo a socorrerle, era de dos médicos.

Y para terminar, Roland Ratzenberger, de quien hemos hemos hablado estos días, que vio su vida e ilusiones truncadas en el que era su tercer intento de Gran Premio; no se había califcado en Brasil y pudo tomar la salida en el GP del Pacífico.

La F1 pudo haberse cobrado otra vida, la del prometedor Karl Wendliger. Fue sólo 15 días después del mortal accidente de Ratzenberger, en Mónaco, en el punto más delicado del GP de Mónaco de 1994, donde suceden los accidentes más graves y Marc Gené puede dar fe de ello.

Ratzenberger estaba intentando mejorar su crono de clasificación cuando perdió el control a la salida del túnel, el punto de mayor velocidad del circuito; perdió el control en 'el grano'. Su coche atravesado bajó completamente de costado hacia la escapatoria… sólo que en lugar de tomar la escapatoria o la pista, separadas sólo por una estrecha barrera, se empotró contra la misma., de lado y su casco golpeó las protecciones.

Karl quedó inanimado y le trasladaron urgentemente al hospital. Su vida corría peligro, estuvo tres semanas en coma. Luego, no volvió a ser el mismo. Probó volver a la F1 en 1995 tras meses de reeducación, pero sus resultados no eran los mismos, aunque tras un paréntesis de unos meses, pareció resurgir, pero abandonó en el GP de Australia con dolores intensos y esa fue su despedida de la F1. Acabó corriendo en GT.

Los accidentes mortales de Ratzenberger y Senna en 1994 en Imola, 'apoyados' por el de Wendliger en Mónaco, hicieron reaccionar a la FIA. En Barcelona 1994, la prueba siguiente, entraron en vigor nuevas normas de seguridad. Desde entonces los accidentes han seguido siendo espectaculares, a gran velocidad, pero sus consecuencias han sido mucho menores. Alex Würz, Patrick Friesacher y Christian Klien han escapado a la 'maldición austríaca'.

Si quieres leer más noticias como ésta visita nuestro Flipboard

Tienda SoyMotor Senna
Para comentar o votar INICIA SESIÓN
2 comentarios
Imagen de maxrpm

Lauda no ganó con Brabham, sus 2 primeros títulos fueron con Ferrari, le demostró al Comendattore que podía volver a ganar, luego de que éste dijera que estaba acabado como piloto por lo ocurrido en Fuji 76

Imagen de 3V

Si hubiese seguido el deporte desde más tiempo jamás cometería este error, hay que corregir este artículo.

Usuario no registrado Queremos saber tu opinión
¿Nuevo en SoyMotor.com? ¡Bienvenido! Regístrate aquí para participar.
Scroll To Top
Update CMP