Blog de Blancafort

26
May
2019

500 Millas de Indianápolis: los 33 elegidos para la gloria

Ampliar500 Millas de Indianápolis: los 33 elegidos para la gloria - SoyMotor.comÓvalo de Indianápolis

Todos los pilotos de la parrilla de las 500 Millas de Indianápolis tienen posibilidad de ganar. La carrera tiene un pronóstico imposible: diferencias mínimas, numerosos repostajes y el pace car mezclan las cartas constantemete. Oriol Servià, tras la no clasificación de Alonso, es la baza española y no la descarten.

Si hay una carrera de pronóstico imposible, ésta son las 500 Millas de Indianápolis. El anillo ha sido muchas veces cruel con los favoritos y otras, benévolo con los debutantes. Ha sabido generar golpes de teatro inesperados y ha alterado en el último momento un resultado que se daba por adquirido.

Indianápolis es, en cierta forma, una lotería aún mayor que el GP de Mónaco. Aquí se puede ganar si se sale más atrás de la 20ª posición. Aquí se puede perder una carerra que tienes controlada por un nimio error que te lanza contra el muro o por un pace car que salga en un momento inoportuno.

Y si esto es así siempre, en la presente edición los pronósticos parecen todavía más complicados. Es la edición con la parrilla más apretada de la historia: sólo una diferencia de 2,5 millas por hora entre el primer y el último clasificado. Esto es 1''8040 entre el primero y el último tras cuatro vueltas... mucho menos que la diferencia que muchas veces en Fórmula 1 se da entre primera y segunda fila.

Por eso, por facilidad de adelantar, por la necesidad de siete u ocho paradas a repostar y porque el pace car saldrá algunas veces a pista, pero es imposible saber cuándo, el pronóstico es siempre aleatorio.

Simon Pagenaud tiene la Pole, por delante de Ed Carpenter y Spencer Pigot. Carpenter es el chico de la casa, pues pertenece a la familia propietaria del circuito, tiene un equipo propio en el que corren él y Pigot y parece que conoce el secreto de la puesta a puntos de los óvalos hasta límites insospechados. Pagenaud ha sido varias campeón de la Indycar, pero para él las 500 Millas es aún asignatura pendiente, como lo es para Sébastien Bourdais.

Son siete los ganadores de la prueba que se alinean en la parrilla, entre ellos Helio Castroneves, ya retirado de la Indycar y que sigue corriendo en IMSA pero a quien Roger Penske quiere brindar la oportunidad de una nueva victoria, la cuarta, para que le iguale a los míticos A.J. Foyt, Al Unser y Rick Mears, y ello sucedería diez años después de su última victoria, en 2009. Todos los demás –Power, Sato, Rossi, Hunter-Reay, Dixon y Kanaan– aspiran a beber por segunda vez el botella de leche que marca el ritual.

Pero como todos pueden o saben ganar, el gremio de lecheros de Indiana les ha preguntado a cada uno qué tipo de leche prefieren y tiene la botella preparada para su gusto.

Tras los entrenamientos y la clasificación, hay que tener en cuenta los tiempos logrados en el Carburation Day, el viernes en el warm-up, donde se confirman los reglajes seleccionados el lunes, el día posterior a la jornada de Pole, ya que se supone que todos van con los reglajes definitivos. Algunos de los teóricos favoritos tuvieron algún problema ese día, no se mostraron satisfechos, y sus ingenieros se habrán pasado la noche del viernes y todo el sábado en busca de afinar esos detalles con los que no se sienten cómodos. También es cierto que ese día todos van deprisa, pero sin apurar porque un 'beso' a la valla puede ser el inicio de una carrera problemática.

Entre los debutantes –que por lo general se han mostrado muy fuertes– sobresale Colton Herta, pero también Jack Harvey se está mostrando veloz. Han sido rápidos para la sorpresa de muchos. Y entre los veteranos, cualquiera de los ganadores puede repetir, pero también hay hombres como Pagenaud, Bourdais, Newgarden, Marco Andretti  –¡qué precioso regalo para su abuelo, Mario, que las ganó hace 50 años!–, o Hildebrand.

Y no me olvido de Oriol Servià, que sigue luchando y creyendo que tiene una seria oportunidad. El pasado año estuvo cerca, muy cerca, pues lideró 16 de las últimas 25 últimas vueltas. La clave: llegar bien situado a las 20-25 últimas vueltas y una brizna de fortuna en estos giros finales, que un pace car no venga a alterarlo todo si estás delante o que pueda jugar a tu favor si sale a pista.

Desde el punto de vista romántico, amén de Uri, obviamente me gustaría ver bebiendo la botella de leche a Carpenter, Andretti o Charlie Kimball. El primero, por ser de la casa; el segundo, por genes y dinastía, y el tercero porque diabético profundo –uno de sus mecánicos está entrenado para pincharle insulina en la parada en boxes si fuera necesario– siempre ha tenido mis simpatías.

Pero lo confieso: el pronóstico es imposible. Cualquiera de los 33 puede ganar. Precisamente esta es la magia de Indianápolis. Precisamente por esto, estar en la parrilla es ser uno de los 33 elegidos para la gloria.

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1 comentario
Imagen de Ludwiglang666

Impresionante la cantidad de gente esperando para ver indianapolis, se nota por la cantidad de comentarios en esta nota. Jaja se ve que a nadie le importa servia. En fin, alguien tiene un streaming?

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