En el número 308 de la calle Rosselló

Un pedacito de James Hunt, en Barcelona

La tienda especializada en miniaturas Kit Car 43 exhibe el 308-03 restaurado

Es el chasis que ejerció de coche reserva en el fatídico GP de España de 1975

En el palmarés del coche figuran podios en Austria 1974 (3º) y Buenos Aires 1975 (2º)

Entrevistamos a su propietario, un enamorado de Hesketh cuya pasión por el equipo empezó en su infancia

AmpliarEl Hesketh 308-03 de Hunt, expuesto en Kit Car 43 - LaF1El Hesketh 308-03 de Hunt, expuesto en Kit Car 43

La tienda especializada en miniaturas, Kit Car 43, expone desde esta semana el primer modelo a escala 1:1 de su vasta colección. Se trata del chasis número 3 del Hesketh 308, utilizado por James Hunt entre las temporadas 1974 y 1975, y que prolongó su vida hasta la campaña 1976 con el periodista-piloto Harald Ertl a los mandos, que Ramon Sala adquirió en el 2000 en una subasta de ebay. Después de 15 años de arduo trabajo de restauración, obra de Josep Maria Montaner y los mecánicos de RCA Racing & Classicart, el monoplaza luce su impecable librea original con el número 24 en la elegante toma de aire superior, constituyendo una excusa obligada para pasar por la barcelonesa calle Rosselló número 308.

Hace exactamente 40 años y un día, la Fórmula 1 abandonó para siempre uno de sus circuitos más singulares: Montjuïc. El vuelo de Rolf Stommelen acababa con la vida de varios espectadores y segaba de raíz el romántico affaire de la montaña mágica con la categoría reina del automovilismo. Ese mediodía radiante de 1975 había empezado con la colisión de dos Ferrari en la primera vuelta y el liderazgo heredado del piloto rebelde del momento: James Hunt. Ramon Sala no salía de su asombro en apreciar el Hesketh 308 de su ídolo al frente del pelotón. 

Entre tanto, la unidad gemela (número 3 según la denominación de origen) aguardaba en el interior del estadio olímpico ajeno a toda mirada y calzado con unos neumáticos de agua. Era el coche de reserva previsto para Hunt ese fin de semana, fácilmente distinguible para el público por la letra T adherida en la elegante toma dinámica del Cosworth DFV. Esa unidad es la que hoy puede disfrutarse en Kit Car.

 

Arriba, el coche en Montjuïc 1975. Abajo, en la actualidad.

 

DE ALEMANIA A BARCELONA

La vinculación de Sala con Hesketh y James Hunt equivale a la paradigmática historia del ídolo de adolescencia. “Mi madre aún me recuerda cómo colgaba pósters del Hesketh 308 incluso en el pasillo de casa – recuerda Sala con una sonrisa en los labios–. En el fondo, toda mi familia se ‘hizo’ de James Hunt, y este coche es como un nieto más para todos”. Sin embargo, el viaje de este Hesketh 308 a Barcelona está lejos de ser una historia escrita de antemano. Sala lo localizó por sorpresa en ebay mientras buscaba miniaturas y memorabilia ligada al playboy piloto más famoso de todos los tiempos: “La puja acababa de empezar, y decidí mantenerme en ella hasta donde mi presupuesto me lo permitiera”. Tras una primera intentona abortada por el propietario, Sala echó mano de toda su pillería para llevárselo a la segunda.

El chasis número 3 viajó desde un concesionario de Lamborghini en Alemania a Barcelona en un camión grúa adornado todavía con una poco estética decoración en tonos amarillos y verdes. Corría el año 2000, y empezaba por entonces una larga y ardua tarea de restauración de una unidad de la que, en ese momento, Sala no sabía apenas nada. El trabajo quedaría encomendado al especialista de Vic, Josep Maria Montaner, alma mater de RCA  Racing & Classicart. 

Antes de entrar en faena, Montaner debió ejercer más de arqueólogo del automovilismo que de mecánico restaurador. La identidad real del monoplaza surgió del desmontaje de algunas piezas, cuyas inscripciones originales pusieron a Sala y Montaner sobre la pista real de la joya que realmente tenían entre manos. Sólo en ese momento supieron que se trataba del chasis número 3, el mismo que Hunt había llevado al podio en Austria 74 (3º), Buenos Aires 75 (2º) o que Ertl clasificó en 8º puesto en la mítica cita de Mont Fuji del 76, que fue, por cierto, su última aparición en competición. En total, pues, 20 Grandes Premios repartidos en tres temporadas, y hasta cuatro pilotos a sus mandos: los citados Hunt y Ertl, y Torsten Pal y Brett Lunger. 

Durante su trabajo, los restauradores constataron también la originalidad del volante, el bloque motor y la carcasa de la caja de cambios (sin engranajes en su interior, eso sí), a la vez que descubrían alguna que otra curiosidad, como, por ejemplo, la configuración asimétrica de los ejes, propia en la época para trazados como el de Monza, y que debemos suponer que se mantuvo hasta Japón 76. También del momento son las fibras de la carrocería. Bueno, en realidad no todas, ya que faltaba la más importante: la toma dinámica del motor. Esta pieza aguarda la clave de la totalidad de la restauración, que Sala no se decidió poner en marcha hasta dar en Inglaterra con los poseedores del molde original. 

El resultado final es de una factura impecable. La bella silueta del Hesketh 308 número 3 resulta, además, paradójica, al quedar enmarcada en un paraíso de las reproducciones a pequeña escala. Y la mejor noticia para los aficionados al mundo del motor es que de allí no se moverá. Una pequeña porción de la historia de la Fórmula 1 os espera, pues, en la calle Rosselló 308 de Barcelona. 

 

 

ENTREVISTA A RAMON SALA, PROPIETARIO

Pregunta: Ya tenemos el Hesketh aquí, y además será un reclamo impresionante para los seguidores de los deportes de motor.
Ramon SALA: Sí, la verdad es que ésta es una tienda de miniaturas y ésta es a escala 1:1, pero no es una maqueta, sino un coche real. Es un buen reclamo, desde la calle se puede ver bien y creo que ayudará a que la gente entre. Estoy seguro de que habrá gente de fuera que lo verá en la web y vendrá a verlo cuando venga a Barcelona. Estoy muy satisfecho de tenerlo aquí. Ha costado años, pero ya está aquí.

P: ¿Por qué Hesketh?
R. SALA: ¿Por qué Hesketh? Cuando tenía 14 o 15 años vi una fotografía de cuando Hesketh compró un March y lo pintó. Me impactó tanto la foto en blanco y negro de la presentación que dije: 'Yo seré de Hesketh'. En Montjuïc 1975 todos mis amigos iban con Ferrari o Tyrrell, pero James Hunt pasó en primera posición en las primeras vueltas. Fue algo muy emocionante, ya lo puedes imaginar. Siempre he sido de Hesketh.

P: E invitó a toda la familia a sentir lo mismo.
R. SALA: Sí, ayer de hecho cuando estábamos poniendo el coche en la tienda vinieron mis padres y me dijeron: 'Si es que ponías posters de Hesketh hasta en el comedor, si podías. Es como un nieto para nosotros. Tenías una obsesión con Hesketh'. De ahí vino. Lo encontré en una subasta porque yo siempre estaba mirando a ver qué podía encontrar de Hesketh, y después de muchos años aquí está, muy bien restaurado. Quiero darle las gracias a Josep María Montaner, ha hecho un trabajo impresionante

P: ¿Ha encontrado más material original del equipo? ¿Cómo fue el proceso de compra?
R. SALA: No, siempre miniaturas, reportajes, libros... Pero claro, ¡nunca esperas encontrarte un coche! Aunque te digan que está por restaurar, es un chasis original, uno de los cuatro que hicieron. ¡Eso tenía que ser mío! ¡Fui a saco! El hombre que lo vendía puso un precio de salida de un euro. Yo me reí mucho, claro, pero al día siguiente llegabas por la mañana, abrías el ordenador y veías que alguien ya había pujado. Fue subiendo y subiendo, y al cabo de una semana lo cogí por un precio que estaba dentro de mis posibilidades. Para mí fue un esfuerzo muy grande, pero era el sueño de sueños, encontrar un Hesketh original por más que entonces supiera que tenía que restaurarlo. Fue muy divertido. Quizá el hombre esperaba sacar mucho más, al final estaba un poco enfadado. Insistía bastante en que era un coche original, no una maqueta, y que tenía carencias como que no tenía la toma de aire. Pero bueno, no deja de ser el chasis del equipo. Su historia es muy bonita. No llevaban ni querían llevar publicidad en el chasis. Han pasado 14 años, pero por fin está aquí.

P: Imagino que han sido 14 años muy duros, porque no podía decir lo que tenía.
R. SALA: Sí, intentaba no decirlo mucho. Mis amigos lo sabían, pero la verdad es que tal como estaba daba un poco de pena, estaba bastante deshecho. Pero bueno, ahora ha quedado bonito.

P: ¿Algún complemento más para acabar de rematarlo?
R. SALA: No, porque desgraciadamente al no funcionar no podrá correr. Y con lo que ha costado entrarlo aquí, que tuvimos que desmontarlo en plena calle y volverlo a montar dentro de la tienda, es muy difícil decir que iremos a exhibiciones o festivales. Quiero que le dé buena publicidad a la tienda.

P: Hablando de la película Rush, como gran experto en el mundo de Hesketh y James Hunt, ¿cree que le hizo justicia?
R. SALA: Sí. La película está muy bien hecha. Claro que hay cosas exageradas, como cuando pasa de la Fórmula 3 a la Fórmula 1 y llevan a James al castillo con los ojos vendados y le enseñan directamente este coche. Pero han de hacer saltos, porque al final es una película de dos horas. Pero está muy bien, ha puesto un poco más de moda a Hesketh y ha vuelto a hacer que se hable de Hunt, que con todos los respetos para mí era el mejor. Claro que Ayrton Senna, Gilles Villeneuve o Michael Schumacher son unos cracks y James era más de otra forma, pero era mi ídolo y nadie te decía que fuera un mal piloto, era realmente rápido.

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