GP de Corea - Carrera

Solo ha pasado un tifón por Corea y se llama Sebastian Vettel

Dominio de principio a fin del alemán, al que no le ha parado ni el safety car

Alonso, condenado por su primera vuelta, sexto

Enorme actuación de Räikkönen, 2º, y de Hulkenberg 4º

AmpliarPodio del Gran Premio de Corea - LaF1Podio del Gran Premio de Corea

Cuando el Mundial aterrizó en Corea el jueves había una preocupación que no paraba de sonar por el paddock. Un tifón amenazaba con llegar al sur del país asiático durante el domingo. Pero el verdadero peligro no lo traía Fitow, que decidió seguir su rumbo hacia China, sino que estaba en el propio asfalto del trazado de Yeongam e iba montado en un bólido azulado que no tiene rival. Sebastian Vettel lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a avasallar.

Desde que se quitó el rojo del semáforo, mientras Grosjean le peleaba y le ganaba a Hamilton la segunda plaza, Vettel ya ponía pies en polvorosa abriendo un hueco de cuatro segundos entre él y sus perseguidores. Y ni el Safety Car le impidió conseguir una victoria que estaba escrita, aunque lo intentara por dos veces. Cada vez que Seb se veía obligado a meter tierra de por medio pulsaba ese botón mágico del que bromeó tanto hace días y se marchaba con una facilidad pasmosa.

Cuarta victoria consecutiva del alemán, octava del campeonato, que le aúpa a las puertas del título. Ya tiene la llave y podría abrir la cerradura en la próxima carrera de Japón -si gana y Alonso no queda entre los ocho primeros- porque su máximo rival hoy no ha podido ni olerle. Una maniobra al límite de Massa en la frenada de la primera gran recta, su compañero que prometió no serlo, hizo que Alonso perdiera su quinta posición con Hulkenberg. El Sauber ha mejorado una bestialidad, sobre todo en manos de Nico, y a Fernando seguro que sabe el por qué. O al menos tuvo tiempo de sobra para estudiarle, media carrera, pero no fue capaz de adelantarle por la gran velocidad que mostraba en las rectas. Un relámpago.

Hamilton puede dar buena cuenta de ello. Hulkenberg pasó al británico, al que Mercedes le dejó en pista con las ruedas destrozadas, tras la salida del primer Safety Car y ya no dejaría la cuarta plaza hasta el final. El motivo de que la irrupción del coche de seguridad fue un reventón en plena recta de Sergio Pérez. Dio miedo. Por momentos recordó a episodios terroríficos como los de Silverstone, pero nada tenía que ver. La tremenda exigencia del circuito al neumático delantero derecho hacía que el graining fuera el invitado principal a la fiesta. Todos lo han sufrido, pero ninguno como el piloto de McLaren.

Pero delante de este trío de ases que las tuvieron tiesas en los últimos coletazos de carrera, se coló un hombre de hielo que hoy se ha mostrado más caliente que nunca. La actuación de Räikkönen es para enmarcar. El finlandés, que partió décimo, no tardó en ponerse a la estela de Alonso, al que pasó tras nueve vueltas. Después Fernando le volvería a dejar por detrás en su primera parada adelantada, pero en la segunda los papeles se cambiaron y fue Kimi quien salió por delante. Muy por delante, tanto que antes de la segunda salida del safety ya estaba mirando a Grosjean por sus retrovisores desde la segunda plaza del podio. Remontando de puntillas, sin hacer ruido, como siempre hace. Magnífico.

Fue Webber quien provocó esa otra aparición del coche de seguridad, pero no por su culpa. Sutil trompeó en la frenada de la curva tres, al estilo de Massa, y se lo llevó por delante atizándole en los escapes. Fuego abundante en el RB9 de Mark y otra carrera sin puntuar. El mal fario sigue cebándose con él olvidando el lado que importa del box de Red Bull. Antes de tener que coger otro taxi, este sin penalización, el australiano ya había sufrido un pinchazo por el incidente de Pérez, al que esquivó para no darse de bruces, y tuvo que hacer una visita más a sus mecánicos.

Por detrás de Alonso acabó un accidentado Rosberg, que se quedó sin poder luchar por el champán por capricho de su morro de pato que le descolgó el alerón. Button, mimando a sus gomas como nadie, Massa, que fue el más listo en una pelea de cinco pilotos, y Pérez, a pesar de su pelea con los Pirelli, completaron el top ten de la carrera. Del que Gutiérrez y los Williams se quedaron fuera, aunque al menos lograron terminar la prueba, algo que no pueden decir ni en Toro Rosso ni en Force India.

Solo restan cinco citas para que la pesadilla de Ferrari acabe y para que los confetis vuelen por el garaje de Red Bull. Ni aunque todos los astros del universo se alinearan buscando la suerte que le ha faltado Alonso hasta ahora harían tambalear los sólidos cimientos de la ventaja de Vettel. 77 puntos. El cuarto título y otro ascenso en la historia le esperan. Nosotros esperamos como mínimo no aburrirnos en lo que nos queda por ver aunque Seb se empeñará en lo contrario. Mientras, en Maranello, tienen que procurar engrasar bien sus máquinas para que en 2014 no estemos igual a estas alturas. Otro año más así sería insoportable…

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2 comentarios
Imagen de Stavelot

Bien contada esta carrera, sí señor. A mí me ha parecido un tostón hasta que han empezado los problemas… también ha habido alguna lucha bonita, en realidad es una de esas carreras que no están tan mal aunque gane un tipo con una mano. No espero más de Japón, antes al contrario.

Imagen de rauda

¡Otro paseo de Vettel!

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