Crítico con la situación actual del deporte

Minardi insta a cambiar la F1 para reducir el gasto de los equipos

El italiano lamenta que los V6 triplicaran el gasto y diluyeran la esencia de la competición

Cree que los 1000CV agravarían la delicada situación que ya sufren los equipos pequeños

Su solución: Apostar por tecnologías atractivas para los fabricantes de coches de calle

AmpliarEl MP4-30 de McLaren-Honda en Jerez - LaF1.esEl MP4-30 de McLaren-Honda en Jerez

Un año después de que los motores V6 Turbo rodaran por primera vez sobre el asfalto, y pese a haber mejorado desde entonces su rendimiento exponencialmente, la Fórmula 1 busca nuevas soluciones que reduzcan los costes para los equipos y conduzcan hacia una eficiencia financiera inexistente bajo la reglamentación de las nuevas unidades de potencia, cuya fabricación y desarrollo ha multiplicado casi por tres las inversiones de las escuderías, generando así grandes dificultades de superviviencia para aquellos con menos recursos como Caterham o Marussia –abocados a la desaparición-, u otros como Sauber y Force India –en serio peligro de ser consumidos por sus elevadas deudas-. 

No basta con un ligero aumento del sonido, ni el hecho de haber presenciado carreras emocionantes durante la pasada temporada, o incluso un avance mayúsculo de prestaciones hasta rebajar en casi dos segundos los registros por vuelta en comparación al 2014: La Fórmula 1 siente que su futuro se antoja inviable bajo las exigencias monetarias actuales. En cualquier caso, la voluntad de Ecclestone, histórico detractor de los nuevos motores, pasa por mantener los aspectos positivos del reglamento actual e introducir nuevos ajustes que eleven hasta 1000 los caballos de potencia de los monoplazas hasta el punto de que vuelvan a poner a prueba las destrezas de los pilotos al volante, asentados en una relativa comodidad gracias la reducción de exigencia física con los V6 Turbo.

¿Qué sentido tiene limitar el número de motores con una tecnología que cuesta el triple?

Lo cierto es que el debate sobre el futuro de la Fórmula 1, el cual aún no ha desembocado en una solución consensuada por los intereses de las escuderías, no permanece ajeno para la opinión pública. Tanto aficionados como medios de comunicación no dejan de subrayar su satisfacción con la posibilidad de que el deporte conserve sus altas velocidades punta y aplique los cambios necesarios a los motores para generar un mayor sonido, un mayor espectáculo, y un mayor atractivo para todos los que acudan a presenciar la carrera en las gradas, especialmente tras un 2014 marcado por unos datos de afluencia sustancialmente menores respecto a los que barajaban inicialmente los promotores de los Grandes Premios.

"Tenemos que hacer que los coches sean más espectaculares y difíciles de conducir, de tal forma que se pueda ver el talento de los pilotos“, destacaba recientemente Christian Horner, abanderando así una corriente de opinión generalizada en la afición desde hace ya más de un año. Aún a expensas de determinar la solución concreta que adopta la Comisión de la Fórmula 1 de cara al año 2017, Giancarlo Minardi, una de las voces autorizadas del deporte, ha asegurado que las modificaciones en el reglamento deben ir claramente direccionadas a reducir de forma sustancial las inversiones de los equipos en las unidades de potencia.

"¿Qué sentido tiene limitar el número de unidades de potencia si introduces una tecnología que cuesta tres veces más? Sólo hay que mirar a los primeros test en Jerez. Aparte de Honda, que tuvieron sus problemas, los equipos dieron un gan paso hacia adelante en rendimiento y fiabilidad respecto al año pasado. Mercedes, por ejemplo, hizo 4300km: Para mantener ese nivel de eficiencia, los costes han crecido de 5-6 a 18-21 millones al año“, ha destacado el italiano, uno de los más escépticos a la hora de destacar las ventajas de los V6 Turbo para la competición a nivel global.

Uno de los mayores problemas para la Fórmula 1 actual, según Minardi, es el hecho de que la introducción de los V6 Turbo ha generado un aumento considerable en el número de trabajadores necesarios para desarrollar las nuevas unidades de potencia, lo cual, de forma indirecta, dispara los costes internos: "Esas nuevas tecnologías también han llevado a aumentar el número de empleados a las carreras para trabajar en los dos coches. No tiene sentido. Y la revolución de 1000cv podría conllevar aún más investigación y desarrollo para los equipos respecto a ahora. Los equipos pequeños apenas podrían permitirse estos gastos“, comenta.

La revolución de los 1000CV podría conllevar aún más gastos para los equipos

Por otro lado, Minardi ha defendido la decisión tomada por la Fórmula 1 de dar el paso necesario hacia una nueva era basada en el desarrollo y la apuesta por las nuevas formas de recuperación de energía, si bien lamenta que aún no se hayan centrado los esfuerzos suficientes en convertir nuevos experimentos como el MGU-H en un atractivo real para los intereses de los fabricantes de automóviles.

"La Fórmula 1 necesita ser la referencia de la tecnología de los coches y los motores híbridos, y los sistemas de recuperación de energía van reamente en la dirección del futuro de la industria del automovilismo. Pero la Fórmula 1 también necesita experimentar tecnologías que sean útiles para los coches de calle. Si los costes son demasiado altos, la tecnología no se puede vender al públco. Entonces, ¿por qué las marcas de coches deberían tomar esta dirección?“, ha comentado el italiano.

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