Crítico con el modelo económico de la F1

Fernandes culpa a los grandes equipos de la crisis de Caterham

El malayo reconoce haber "metido la pata" e insiste en su decisión de abandonar el proyecto

Insta a la F1 a cambiar su política presupuestaria hacia una mayor igualdad en la parrilla

Cree que un modelo Red Bull-Toro Rosso conseguiría reflotar a los equipos modestos

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Inmerso en una encendida polémica que ha afectado la responsabilidad legal de los derechos de Caterham, y cuyo desenlace se ha saldado con la ausencia de los monoplazas verdes en los próximos Grandes Premios de Estados Unidos y Brasil, Tony Fernandes ha señalado el funcionamiento de la Fórmula 1 y los beneficios destinados a las grandes escuderías como causas principales de la crisis que atraviesa hoy en día la formación de Leafield.

Las alusiones de Fernandes a las diferencias presupuestarias que han comprometido la participación de los equipos más modestos de la parrilla se unen a la oleada masiva de críticas emitidas a lo largo de la presente semana hacia la figura de Bernie Ecclestone y la regulación del modelo económico actual bajo los requisitos estipulados por la FOM, ambos aparentes responsables de los peligros internos a los que podría exponerse la máxima categoría en los próximos años.

Los equipos grandes tienen tanta culpa como cualquiera

En este sentido, tanto aficionados como personalidades del paddock lamentan en unanimidad que la distribución desigual del dinero haya provocado la absoluta insolvencia de Caterham y Marussia, además de que los diferentes problemas económicos también podrían poner en peligro la supervivencia de otras formaciones históricas como Lotus y Sauber.

Así, la realidad que convive en la Fórmula 1 pone de manifiesto la necesidad de modificar con urgencia las preferencias presupuestarias y asegurar la viabilidad del deporte como una categoría solvente económicamente y abierta a la recepción de nuevos proyectos sin asfixiar su planificación económica a largo plazo.

Concretamente, la dramática situación de Caterham no es más que un fiel reflejo de la dificultad que supone gestionar una escudería estancada en las últimas posiciones de la parrilla y con un presupuesto insuficiente para plantearse incluso la posibilidad de hacer frente a Marussia, principal contendiente de los de Leafield desde la inclusión de ambos a la Fórmula 1 en el año 2010.

En cualquier caso, Tony Fernandes ha jugado un papel clave dentro de la incertidumbre en la gestión administrativa que podría empujar a Caterham a la inminente desaparición, y es que el mandatario malayo se ha visto obligado a desentenderse nuevamente del proyecto meses después de haberlo vendido a un consorcio de Oriente Medio que le acusa de no transferir la totalidad de la participación legal del equipo. 

El desenlace de la ronda de acusaciones entre ambas partes no podría haber sido peor para Caterham: Un administrador provisional tomará las riendas del equipo durante las próximas semanas antes de dar a conocer públicamente si seguirán enviando sus coches a los circuitos el próximo año 2015.

“La gente puede culpar a quien quiera, pero los equipos grandes tienen tanta culpa como cualquiera. La distancia se ha vuelto demasiado grande y eso es dinero. Y entonces pensé: ‘Bueno, no puedo competir’. Pero sí que puedo competir en el QPR (Queens Park Rangers), y puedo competir en Air Asia”, comenta en referencia al equipo de futbol y la aerolínea que regenta en la actualidad.

Hemos metido la pata. No podemos competir y es tiempo de marcharse

De este modo, Fernandes reconoce que prefiere asumir su error de haberse involucrado en un proyecto fallido más allá de buscar excusas que maquillen su parte de culpa en la inestabilidad deportiva que impera actualmente en Caterham.

 

La Fórmula 1 "debe examinarse a sí misma"

“Más que continuar algo donde pensaba, lo primero; no podía darle todo el tiempo posible. Lo segundo; creía que estábamos en una batalla entre la nada. Hay que ser valiente y decir: ‘Mira, hemos metido la pata. No podemos competir; pensaba que podíamos y ahora es tiempo de marcharse”, ha destacado.

El problema, según Fernandes, recae principalmente en las limitaciones monetarias impuestas a los nuevos equipos desde su inclusión a un deporte que “tiene que examinarse a sí mismo”, y es que el mandatario confiesa con resignación que “al final no podíamos continuar, y en cualquier caso hubiéramos terminado en la administración o cerrar el equipo”.

Ya en un segundo plano con respecto a cualquier actividad que se desarrolle en el Gran Circo, Fernandes contempla la posibilidad de adaptar un modelo de equipo filial como el de Red Bull y Toro Rosso a las escuderías más modestas e impulsar así un nuevo modelo que garantice su continuidad en la parrilla.

 “Incluso podría haber escuderías dentro de la Fórmula 1 que quieran un segundo equipo. Una situación Red Bull y Toro Rosso. Por ello, le daremos el máximo apoyo pero no es algo en lo que quiera seguir involucrado. Hay que saber en qué eres bueno y en qué no”

 

 

 

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1 comentario
Imagen de LFP

Probablement peque de ignorante pero el manejo deja dudas, por usar el nombre Lotus creo que se pago como 50 millones, ¿por un nombre? despues compro los deportivos Caterham ¿para tener otro nombre?, igual que HRT que gasto millones por un pintor, caricturista no se lo que era, o las famosas fiestas de V Mallya en Mónaco...

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