ENTREVISTA SOYMOTOR

Roberto Merhi brilla en Le Mans y duda entre Resistencia e Indy para su futuro

Destacada actuación del piloto de Benicàssim pese al abandono por un accidente de su compañero Matthew Rao

"Aprovecho cada día y trato de darlo todo allá donde corro. Así es mi vida, ¡y no me quejo!"

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"Esta carrera puede ayudarle a mi futuro, es una buena oportunidad", fue la frase más seria de Roberto Merhi cuando SoyMotor le encontró en Le Mans, una de las catedrales del motor mundial. Si te la dice un piloto de su talento y trayectoria, si su mirada dice que está dispuesto a todo, una frase así resulta sobrecogedora. Más o menos como la actuación de 'Teto' en pista, basada en tandas de cuatro horas al volante, el máximo permitido por la normativa de las 24 Horas. Logró la vuelta rápida en LMP2, le metió un minuto al segundo clasificado en su primer relevo y dejó claro que es un piloto de garantías en cualquier terreno, al sprint y en largas distancias.


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"Hace tres meses no me hubiera creído que iba a correr esta carrera". Sólo cuando Nathanael Berthon perdió su asiento en G-Drive, Will Stevens cubrió ese puesto y en Manor quedó una vacante que John Booth –el jefe del equipo– le asignó a Roberto, pese a la escasa experiencia del de Benicàssim en prototipos. Había muchos pilotos dispuestos a correr con ese Manor. Uno de ellos hubiera podido ser Pastor Maldonado. De hecho, el venezolano estuvo presente en el paddock de La Sarthe y se sentó a negociar con Manor, según comprobamos 'in situ'. Pudo haber sido él quien se sentase a los mandos del coche número 44 y no Merhi, pero Robert ya fue cuarto en su primera carrera del WEC en Silverstone, mientras que en Spa-Francorchamps pisó el podio por primera vez, muy buena carta de presentación para dar el salto a Le Mans.



Si me dejaran hacer 18 horas de las 24, también las haría, pero el reglamento dice que sólo puedo hacer 12



Claro que la relación entre Manor y Merhi va mucho más allá de dos carreras de LMP2. El año pasado también fue John Booth quien le dio la oportunidad a 'Teto' de convertirse en piloto oficial de Fórmula 1, y no fue por casualidad: lo conocía perfectamente tras ser su jefe, ingeniero y mucho más en 2009, cuando Merhi debutó con Manor en la Fórmula 3 Euroseries que ganó un par de años después. Hoy, Manor F1 ya no es lo mismo que el año pasado, sólo conserva el nombre que le puso el incombustible John Booth, hoy dividido entre su equipo en el WEC y su papel como consejero en la Scuderia Toro Rosso –director de competición, para ser estrictos–. Para Le Mans, de todos modos, el veterano inglés lo tuvo claro: eligió Le Mans antes que Bakú, y a Roberto Merhi antes que a cualquier otro. Claro que también necesitaba a Matthew Rao y Tor Graves… o su aportación económica.



Precisamente fue Rao quien, a mediados de la hora 20, y después de algún otro percance en fases anteriores de la carrera, se salió de pista en la curva Indianapolis, lo que causó daños en la carrocería del Oreca-Nissan. Un par de kilómetros más tarde, en plenas curvas Porsche, la fibra estropeada terminó por romperse y encastrarse debajo de las ruedas delanteras de Rao, un simple pasajero a bordo en el camino hacia el guardarraíl que destrozó la suspensión delantera derecha y puso fin a la aventura del coche número 44. Una verdadera lástima para Merhi, que había hecho todo perfecto hasta ese momento: "Si me dejaran hacer 18 horas de las 24, también las haría, pero el reglamento dice que sólo puedo hacer 12". Sólo, dice.




Es normal que Roberto tenga ánimos, a pesar del abandono, porque siente que ha dejado huella aquí, como pretendía. Pero, ¿cómo se marca la diferencia cuando se llega como debutante a un circuito así?: "No sé, te sale natural. Sales y ya está. Cuando salí la primera vez en el test, en la tercera vuelta estaba P1, y en la cuarta vuelta le había metido un 1 segundo. Normalmente, cuando sales a hacer el primer run, la gente espera que te quedes a unos 3 segundos y yo estaba metiéndole un segundo a gente que ya había corrido otras veces aquí y que ya ha terminado Le Mans varias veces".



La pista le ha gustado, eso está claro. Así la describe: "La pista es una pasada, en general. Realmente me ha sorprendido todo. Las curvas rápidas, a la velocidad a la que llegas. Las rectas, sabía que eran largas, pero la verdad es que no se te hacen tan largas". En la recta de Hunaudières ha rozado los 315 kilómetros/hora, velocidades muy serias para un coche que Merhi describe como "una mezcla de un fórmula en curvas rápidas y un turismo en curvas lentas. Le cuesta bastante rotar en las lentas, pero en curva rápida va muy bien". ¿Y la combinación de coche y circuito? "Es lo típico que sales a pista y te da la sensación de que ya has rodado varias veces antes. Te sientes tranquilo desde la primera vez".



Con el equipo también se ha sentido cómodo. De hecho, esta entrevista se para en este momento porque Pete Slevinsky irrumpe en escena para saludar a Merhi y bromear con él. Se conocen desde hace mucho, fue ingeniero suyo en aquel primer año de Fórmula 3 y es uno de esos padres profesionales que mantienen voz y voto por muy alto que su alumno haya llegado. Este año, curiosamente, Pete ejercerá de repostador, de hombre de la manguera. El mismo ingeniero que logró la puesta a punto perfecta para que Lucas di Grassi ganara el inconmensurable GP de Macao, hoy ensaya con el tubo de la gasolina. Y está encantado: "No quiero saber más de la Fórmula 1, no me divierte".



En mi generación había muchos

y muy buenos pilotos, pero a todos nos pilló

la crisis



Quizá si Manor hubiese ganado allí no lo tendría tan claro, pero eso es otra discusión. Lo cierto es que en Le Mans, se divierte. Él y todos los miembros del equipo, a quienes la vigilia nocturna no les arrebató el brillo de los ojos, las ganas de carreras. Luego le 'pincha' a Roberto con los consumos: "No vayas al p*** tope. Cuando llegues a las curvas, levantas un poquito que no pasa nada. Cuanto más levantes, ¡más dormiremos nosotros!". El piloto pone un poco de orden a la escena: "Un 30% del equipo viene de la Fórmula 1, sobre todo los mecánicos. Son muy profesionales, pero aún estamos empezando en Resistencia. Realmente no tenemos mucha experiencia. Se han hecho pocos tests y tenemos que entender cómo funciona el coche. La carrera de hoy me ha venido bien incluso a mí, porque no he hecho pruebas. Mis pruebas han sido directamente las carreras. El test oficial fue la primera vez que probé el coche para algo que no fuera carrera". Sin embargo, esto no molesta a Merhi, que se divierte en el WEC: "Como divertido, es muy divertido. La gente se lo pasa bien. A veces te tratan como a una superestrella. El ambiente… la gente se vuelca mucho en el evento. Lástima que no haya más españoles en pista. En mi generación había muchos y muy buenos pilotos, pero a todos nos pilló la crisis en el momento clave, y eso no ha ayudado para nada. No hemos tenido mucho apoyo los de mi generación. Es complicado", dice antes de volver a hablar del público: "Estoy gratamente sorprendido por la cantidad de españoles que han venido. Me ha hecho mucha ilusión encontrarme con gente que ha venido a la firma de autógrafos y me han hecho pancartas y camisetas para animarme".



El entusiasmo flota en el ambiente en Le Mans, y Merhi lo asocia a una cuestión cultural: "Los fans aquí son gente a quienes les gustan las carreras de verdad, que no están aquí por figurar. Son 24 horas de carrera. Si no te gusta, no estás aquí. Mucha gente acampa en su tienda de campaña desde una semana antes, y muchas veces sin que el clima acompañe". Él lo ha descubierto de primera mano, porque se alojaba en un típico 'chateau' de la zona: "Es una experiencia diferente. Lo notas enseguida. En Fórmula 1 siempre vas a una cadena de hoteles, y aquí vas adonde puedes, lo más cerca que puedes del circuito. En un 'chateau' se entiende un poco mejor todo. Descubres un poco más de la carrera. En Fórmula 1 da la sensación de que todo está tan orquestado que incluso de camino al circuito ves lo que te quieren enseñar".



Después de la F1 y Le Mans, me falta Indycar, ¿no? Pero ya veremos



De vuelta a la carrera en sí, Roberto confiesa que la escasísima visibilidad que tiene dentro de la carlinga de su Oreca ha sido uno de los aspectos más complicados de la conducción: "Poco a poco lo llevo mejor, pero no se ve el ápice en las curvas a izquierdas, tienes que imaginarlo". Mucho más le fastidia, sin embargo, no haberse llevado la Pole: "En la primera sesión salimos sólo a probar, pero luego fue la única que se celebró en seco. En lluvia sí fui el más rápido, pero obviamente el tiempo más rápido es el que todos habíamos marcado en seco. La verdad es que quería hacer la Pole porque siempre supimos que las posibilidades en carrera son mínimas, pero así fue. Es como Macao, es esa Pole que siempre quieres hacer y siempre cuesta".



La última pregunta era obligatoria. ¿Hará la Pole de Le Mans el año que viene o seguirá su particular tournée de categorías? "Después de la F1 y Le Mans, me falta Indycar, ¿no? Pero ya veremos. Hay que hacerlo bien donde estás. Aprovecho cada día y trato de darlo todo allá donde corro. Así es mi vida, ¡y no me quejo! Hay que pensar en el día a día y, como te he dicho antes, si hago unas muy buenas 24 horas, creo que me ayudará en el futuro". ¿Pero cuál es la preferencia personal? "No te lo puedo decir porque no he probado Indy. Indy me parece muy atractivo, me llama mucho la atención, pero no los óvalos, sino los circuitos donde los coches tienen un downforce espectacular y tienen que trabajar con la potencia. Esos coches deben de ser una pasada. Más o menos como World Series pero a lo bestia. Yo con ese coche iría rápido [risas].



Pete, el ingeniero de la manguera, ha vuelto y se ha puesto a recordarle quiénes eran los pilotos verdaderamente rápidos en sus tiempos de F3. Tiempo de apagar la grabadora y disfrutar de una charla de carreras, con gente de carreras y en un box de bloques de hormigón visto con olor a gasolina.

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2 comentarios
Imagen de torito

Merhi no pinta nada en un LMP2, con todos mis respetos por esa categoría. Debería estar en un F1, un LMP1 o un IndyCar, pero en un coche en el que pueda pelear por algo más que ganar a su compañero. Ojalá tenga suerte y consiga brillar en alguna categoría importante, la que sea, porque se lo merece.

Imagen de Sin licencia

Sobre todo se merece estar en una competición en la que le paguen. Es suficientemente bueno como para no tener que pagar él por hacer carreras. Ojalá tenga suerte.

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