ANÁLISIS

Madrid y el síndrome de los gremlins remojados

Dos gotas de lluvia contadas son suficientes para generar el caos en Madrid

¿Culpa de las infraestructuras? ¿De los conductores? Todos colaboran en los 'días negros'

AmpliarMadrid se convierte en una ratonera cuando llueve - SoyMotorMadrid se convierte en una ratonera cuando llueve

Madrid tiene el síndrome de los gremlins remojados, es decir, que cuando llueve y se moja, se desata el caos. Este lunes se ha vivido el segundo atasco masivo de la temporada invernal en la capital y en ambos, la lluvia estuvo presente. ¿Qué le pasa a Madrid? ¿Las infraestructuras y carreteras no están preparadas? ¿Realmente no sabemos conducir en lluvia? Son preguntas que conviene hacerse.

Varios son los motivos que agravan esta situación. En primer lugar el mayor número de vehículos. Mucha gente se jacta de usar el transporte público en su día a día, para ir a trabajar, llevar a los niños al colegio o hacer las tareas diarias. Sin embargo, el transporte público ya no es tan 'agradable' cuando hay que estar cargando con un paraguas, cuando hay retrasos o cortes en el metro por la lluvia o cuando hay que esperar un autobús debajo de un aguacero.

6,5 millones de personas viven en 8.000 kilómetros cuadrados. La mitad lo hacen en la capital

Al mayor volumen de vehículos, se suma el habitual gradiente de movilidad del tráfico madrileño. Como si de una procesión se tratase, los vehículos se mueven de sur a norte en hora punta, en gran medida por el gran número de ciudades dormitorios que hay al sur y suroeste de la Comunidad de Madrid y los grandes emplazamientos industriales, comerciales y de oficinas al norte de la ciudad. Cruzar la ciudad es el objetivo de un gran número de conductores. Al mediodía y a última hora de la tarde, el flujo es inverso.

Más vehículos y todos en la misma dirección. Un cocktel que tiene un resultado final, un mayor número de accidentes. El conductor madrileño por regla general no sabe conducir sobre pavimento mojado y eso provoca que no respete la distancia de seguridad y viva pegado al coche que tiene delante. La estampa habitual en un día de lluvia es ver vehículos en los arcenes con pequeños toques, que retrasan de por sí el denso tráfico ya presente.

Y en la búsqueda de rutas alternativas, las calles de Madrid se convierten en un auténtico embotellamiento por una sencilla razón, la falta de inteligencia al volante. Muchas veces llegar el primero no es sinónimo de hacerlo más rápido y uno de los factores más repetido en el interior de la ciudad es el vehículo que se queda en medio de un cruce, sin poder avanzar pero reteniendo al resto de los vehículos. Es un mal común y extendido que tiene en Plaza Castilla un gran ejemplo.

La solución no pasa por blindar el centro de Madrid ciudad, sino por mejorar la gestión del tráfico

Pero no toda la culpa es de las acciones de los conductores, ni mucho menos. Madrid tiene un gran problema de infraestructuras. No es raro el día que un túnel, una vía de servicio o un carril de una carretera o calle se tiene que cortar por inundaciones o balsas de agua. El sistema de alcantarillado en algunos casos es ineficaz o insuficiente, al igual que los arcenes de las carreteras, aunque otras veces existe y no tiene un mantenimiento y limpieza adecuado.

¿Y la solución? Parece difícil encontrarla al existir tantos factores determinantes, pero cada uno debe cumplir su función. El Ayuntamiento de Madrid promover el transporte público real, con aparcamientos disuasorios y un funcionamiento correcto de metro, tren y autobús, ya que nadie optará por usar este medio de transporte los días de lluvia si un túnel del metro parece el 'Aquopolis'. Además deben mejorar los sistemas de alcantarillado y evacuación de agua, porque con '4 gotas' Madrid colapsa.

En lo que respecta al conductor, debe tener en mente planes y rutas alternativos, respetar la distancia de seguridad y procurar no quedarse en medio de un cruce. Tres sencillos pasos que nos pueden quitar uno o dos minutos en nuestro camino hacia el trabajo, pero que a la larga nos ahorran horas completas a todos los conductores. Madrid es una ciudad atascada, pero con lluvia se convierte en una ciudad imposible. Entre todos se puede paliar esta situación, ya que un gremlin mojado siempre es caótico y en eso, Madrid no va a cambiar.

Usuario no registrado Queremos saber tu opinión
¿Nuevo en SoyMotor.com? ¡Bienvenido! Regístrate aquí para participar.
Scroll To Top