De la competición a la calle

Los carreras-cliente nacidos en Le Mans

Diseñados para ganar Le Mans, también pueden conducirse por carretera

Tienen mínimas modificaciones para pasar la homologación

Son resultado de la normativa que obligaba a homologar ciertas unidades del coche de carreras

AmpliarEL Porsche 911 GT1 es uno de los carrera cliente de Le Mans más conocido entre los aficionados -SoyMotorPorsche 911 GT1.

Atrapados en la carretera, estos prototipos homologados para circular por ella fueron en su día máquinas diseñadas para ganar las 24 Horas de Le Mans.

Para deleite de los aficionados y de sus afortunados dueños, la normativa de hace años obligaba a los fabricantes a producir una corta serie de prototipos homologados para circular como condición indispensable para participar en las 24 Horas de Le Mans. Estos son algunos de los purasangre que pueden encontrarte en la carretera. Si tienes la suerte de ver alguno reflejado en el retrovisor imaginarás por un segundo que estás en plena recta de Hunaudières a más de 300 kilómetros por hora...

 

Porsche 911 GT1

De acuerdo a la normativa vigente a mediados de los años noventa, Porsche homologó la versión más radical nunca vista del 911, denominada GT1. Ligeras modificaciones como un peso un poco más elevado –sólo 1.150 kilos-, supresión del equipamiento de seguridad o un interior adaptado al uso en carretera lo diferencian del modelo que compitió en Le Mans en la categoría GT1. Sólo se construyeron 25 unidades, que actualmente cotizan por encima del millón de euros.

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Muy exclusivo y diferente por concepción al resto de la familia 911, ya que es el único nueveonce con motor central. Como no podía ser de otra manera, es un bóxer de seis cilindros “marca de la casa” de 3,2 litros que ayudado por dos turbocompresores produce 544 caballos -600 en la versión de carreras- y 600 Newton-metro de par. El chasis desarrollado a partir del modelo 993 ha sido mejorado con suspensiones de tipo push-rod, carrocería de carbono o subchasis multitubulares.

Con una aceleración de 0 a 100 kilómetros/hora en 3,9 segundos –recordemos que es tracción trasera y de cambio manual- y su velocidad punta es de 308 kilómetros/hora sus prestaciones son similares a las de los superdeportivos actuales. Ahora bien, su espectacular carrocería y soluciones provenientes de la competición llaman la atención más que el cualquiera de estos.

 

McLaren F1 LM

El McLaren F1 GTR, ganador absoluto de Le Mans en 1995, también tuvo su homólogo en la vía pública. Denominado F1 LM en honor a la carrera francesa, mantiene todo el sabor a carreras de su hermano junto al añadido de contar con una potencia superior.

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Dado que en la versión LM no existe la restricción de admisión derivada del reglamento, el motor BMW 6.1 V12 atmosférico produce 680 caballos y 705 Newton-metro de par y alcanza las 8.500 revoluciones. Es 60 kilos más ligero que el McLaren F1 normal gracias a la supresión de equipamiento, elementos aislantes o el sistema de audio para parar la báscula en unos escuetos 1.062 kilos. La configuración aerodinámica deriva de la versión de carreras e incluye soluciones como el alerón trasero de carbono ajustable o los conductos de ventilación para los frenos traseros en lugar de los portamaletas.

Tiene el honor de ser el McLaren F1 más rápido que puedes conducir en la vía pública, con un 0 a 100 kilómetros hora en 2,9 segundos y una marca en el 0-160-0 de 11,5 segundos. La velocidad máxima -362 kilómetros/hora- es inferior al modelo normal debido a su aerodinámica. También es muy exclusivo ya que sólo se fabricaron 5 ejemplares.

 

Mercedes CLK GTR

Para competir en la categoría FIA GT1, Mercedes-Benz tuvo que construir entre 1998 y 1999 25 ejemplares homologados para circular por la vía pública de su CLK GTR de carreras.

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A pesar de ser casi idéntico, la marca alemana lo diferenció de otros carrera cliente con pequeñas dosis de lujo y comodidad: tapicería de cuero, aire acondicionado, sistema de audio o portaobjetos en las puertas. El peso se resintió alcanzando los 1.440 kilos aunque las prestaciones siguen siendo muy brillantes con una punta de 320 kilómetros/hora y una aceleración hasta 100 en 3,8 segundos.

Pero más allá de esto, el Mercedes-Benz CLK GTR es un pura sangre. En posición central entre el chasis y la carrocería de carbono se encuentra un poderoso 6.9 V12 atmosférico de 612 caballos y 775 Nm de par. Este está asociado a una caja de cambios secuencial y para facilitar la doma de toda la caballería incluye un sistema de control de tracción.

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Se construyeron seis unidades Roadster y del total producidos sólo existen dos ejemplares con volante a la derecha, ambos propiedad del Sultán de Brunei.

 

Nissan R390

A finales de los noventa, Nissan presentó el R390 GT1 de carreras como aspirante a las 24 Horas de Le Mans. Pese a ser superado por el Porsche 911 GT1 cosechó varios pódiums en su categoría y en 1998 tocó la gloria alcanzando la tercera posición general.

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El Nissan R390 de calle utilizó el mismo motor 3.5 V8 biturbo que la versión de carreras, aunque se limitó la potencia a unos 500 caballos. Su eficiente aerodinámica le permitió ser el coche japonés más rápido de la época con una velocidad máxima de 354 kilómetros/hora.

Sólo dos unidades fueron producidas del Nissan R390 a un precio inicial de un millón de dólares. Una de ellas se encuentra en los cuarteles generales de Nissan, mientras que la otra fue vendida a un particular. Sin duda, uno de los carrera cliente más exclusivos de Le Mans

 

Toyota GT One

Innovador desde su nacimiento como prototipo, el Toyota GT One logró algo impensable en su estreno en Le Mans: superar a los coches de la categoría superior LMP y “obligar” a la FIA a cambiar la normativa. En 1999, acarició la victoria absoluta al quedar segundo y lograr la victoria en la nueva categoría GTP.

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La versión de calle apenas es diferenciable de la competición ya que los cambios se reducen a un alerón de menor altura, suspensiones adaptadas a la calle –mantienen su configuración push-rod- , un depósito de menor capacidad y las correspondientes modificaciones para pasar las pruebas de gases.

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Parece increíble que este monoplaza carrozado pueda circular por la vía pública exhibiendo su escultural carrocería de carbono mientras su motor 3.6 V8 biturbo libera 600 caballos permitiendo alcanzar 365 kilómetros/hora. Único e irrepetible.

 

Dauer 962 Le Mans

Si su denominación te resulta familiar es porque en realidad se trata de un Porsche 962 mejorado. La excelente base de partida junto a las novedades añadidas por Dauer Racing  permitió a la versión de carreras ganar Le Mans en 1994.

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Este desconocido es uno de los carrera cliente más radicales nunca construidos para rodar por carretera. Pesa apenas 1.100 kilos y su motor biturbo bóxer de 6 cilindros y 3 litros rinde 730 caballos con los que podría alcanzar los 389 kilómetros/hora. Casi tan rápido como su homólogo de competición.

 

Ford GT40

Henry Ford siempre apuntó alto. En la búsqueda de nuevos retos deportivos encontró en las 24 Horas de Le Mans el desafío perfecto para sus máquinas. Ya desde principios de los 60 comenzó el plan para asaltar el título y poner en jaque a Ferrari, su mayor rival deportivo de la época.

Para ello se encargó el diseño de un nuevo deportivo puesto que el Shelby Cobra ya no era competitivo. Primero Lola Cars y después Carroll Shelby construyeron un automóvil biplaza de motor central 4.7 V8 de 385 caballos con carrocería de fibra de vidrio. Había nacido un mito, había nacido el GT40. La cifra numérica que le da nombre corresponde a la altura del coche, tan solo 1,02 metros o 40 pulgadas.

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Ford participó en 1964 y 1965 en Le Mans sin demasiada suerte, aunque en la tercera ocasión se vengarían de Ferrari con una victoria que siempre será recordada. A falta de  unos minutos para la conclusión de 24 Horas, tres Ford GT40 iban en cabeza, los dos primeros a una distancia muy cercana y el tercero a apenas dos vueltas.

Una decisión sin precedentes tomada por el equipo americano hizo los tres Ford GT40 cruzaran juntos en la línea de meta, evitando así luchas que pudieran dar al traste con la ansiada victoria y dando una imagen de marca sin precedentes.

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Al acabar parejos los dos primeros, la primera victoria de Ford en Le Mans fue para el GT40 pilotado por Bruce McLaren y Chris Amon debido a que su posición de salida más retrasada les hizo recorrer 18 metros más que el GT40 de Ken Miles y Denny Hulme.

En 1967, 1968 y 1969 el Ford GT40 repetiría victoria, si bien en las dos últimas ya no tendrían enfrente a su gran rival del cavallino rampante que se retiraron por un cambio de normativa.

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2 comentarios
Imagen de Nagashizzar

Me encanta que repesquéis artículos como éste, a ver si me las puedo ingeniar para ver las 24h por el movil sin fundirme los datos!

Imagen de Marbelmon

Gran articulo, muy interesante

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