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Inversores británicos rescatan Wiesmann

AmpliarWiesmann entró en bancarrota en 2013, pero ahora tiene un nuevo haz de luz - SoyMotorWiesmann entró en bancarrota en 2013, pero ahora tiene un nuevo haz de luz

Todos daban por muerta a Wiesmann. Después de entrar en bancarrota a finales de 2013 y enfrentarse a un proceso de liquidación, el pequeño fabricante alemán de deportivos artesanales desapareció del mapa. Se dio por acabado el negocio, pero a última hora este proceso se ha dado la vuelta. La presencia de unos inversores británicos parece que ha resucitado a Wiesmann.

Berry y Anita Tatalovic son los nombres de los dos empresarios británicos que han decidido hacer resurgir a Wiesmann. La empresa de carácter familiar fundada en 1988 y que lanzó su primer vehículo propio en 1993 tras más de 100 años de construcción de techos rígidos, estaba en la más absoluta quiebra entre otras cosas por no poder afrontar los pagos de su nueva fábrica en Dülmen, una de las factorías más peculiares del mundo por tener forma de gecko, el pequeño reptil que sirve de emblema de la marca.

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Según ha explicado su dueño, Friedhelm Wiesmann, la inyección de capital de estos inversores británicos permite que la marca cumpla todos los requisitos legales para volver a la producción de vehículos. No deberían pasar más que unos meses para que la marca germana vuelva a tener en marcha la producción de sus exclusivos y rápidos deportivos, modelos que en sus entrañas escondía motores y transmisiones de origen BMW. La gran incógnita es si la presencia de inversores externos desvirtuará la esencia de la marca.

La factoría de Wiesmann tiene forma de gecko, un pequeño reptil que representa el logo de la marca

Una esencia que quedó reflejada de manera fidedigna en su vehículo más exitoso, el Wiesmann MF3. Este roadster de peso ligero era movido con el mismo motor que montaba el BMW M3 E46, es decir, un bloque de 3.2 litros y seis cilindros en línea con una potencia de 343 caballos. Este vehículo dejó de producirse en 2013 cuando BMW dejó de suministrar este motor, por los que los MF4 y MF5 pasaron a montar motores V8 también de BMW.

¿Qué deparará el futuro a Wiesmann? Nadie puede saberlo, pero parece claro que el fabricante alemán debe evitar cometer los mismos errores que le llevaron a la quiebra y que se pueden resumir en evitar un programa ambicioso de exportación y unos precios demasiado altos para sus modelos. Si los MF4 y MF5 mantienen los precios previos a la quiebra de la marca, la marca debería replantearse resucitar el carismático MF3 con un precio limitado. Los motores de 3.0 litros turbo de BMW pueden ser una gran punto de partida.

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