CURIOSIDAD

Duerme en su coche para descubrir quién se lo raya

Tardó un mes en conocer al culpable

El protagonista de esta historia es el bielorruso Kot Matroskin

AmpliarDuerme en su coche para descubrir quién se lo raya - SoyMotor.comDetalle de las rayas en el coche

Observas tu coche. Da igual el que sea sea. Es tuyo. Te gustan sus líneas, su aspecto, y el cariño con el que lo mantienes, hasta que un día aparece una raya en la carrocería, que es como una puñalada en tu corazón. Al día siguiente, aparece otra. Dolor. Y otra, y otra, y otra…

Eso es lo que le pasó al Volkswagen Polo del bielorruso Kot Matroskin y no se explicaba por qué este ensañamiento con su pequeño Polo, siempre bien aparcado en la calle. No eran roces de aparcamiento, era ensañamiento, como si la chapa de su vehículo fuera el lienzo de un cuadro abstracto.

Decidió descubrir al autor de tan malvada acción. Primero, se dio cuenta de que sólo le ocurría cuando aparcaba a la salida del camino de un parque, pero el coche no entorpecía el camino. Era un primer paso en la búsqueda del artista.

Con buenos modales, colocó un cartel en el coche con una explicación –lo sentimos, no dominamos el bieloruso como para traducirlo– y su correo electrónico. Nos imaginamos el texto, en resumen: "Por favor, deja de rayar mi coche. Si tienes algún problema con él o te molesta, podemos hablarlo". Pero no hubo respuesta.

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Las rayas seguían apareciendo, así que al más puro estilo James Bond, colocó una cámara, pero sólo veía a transeúntes pasar alrededor del coche, pero ninguno se paraba o hacía gestos extraños que delatasen la autoría. Sí que descubrió, con mucha paciencia, que las rayas aparecían de las cuatro a las seis de la mañana.

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Dispuesto a defender su coche, a esa hora se iba a dormir al asiento trasero, equipado con rodilleras y guantes por si la cosa se ponía tensa. Allí, con el saco de dormir, estuvo un mes durmiendo. Obsesión para unos, brillante para otros.

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Una noche del frío Minsk, el estridente sonido del metal siendo rayado le despertó. Eran las 5:40 de la mañana. Salió del coche con rapidez, esperando a algún tipo de mala calaña y peores intenciones. Ahí estaba la persona que había destrozado su coche con saña. Una indefensa abuelita, que con disimulo pasaba rozando el coche con las fichas de acceso al metro.

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¿Por qué? No hubo respuesta. La mujer no sabía decir por qué lo hacía. Pero se responsabilizaba únicamente de las rayas que le había pillado haciendo 'in fraganti', de nada más, pero Kot decidió denunciarla, a la espera de que pague la responsabilidad por los daños ocasionados, que son severos.

Su esfuerzo investigador dio resultado. Ahora espera que las autoridades castiguen a la señora, pero no negamos que será difícil responsabilizarla de todas las rayas si no las reconoce. Al fin y al cabo, sólo la pilló realizando una. Pobre Kot. Su Polo es un cuadro de Kandinsky pero sin color y doloroso a la vista. Ahora sólo queda repararlo, en su caso.

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2 comentarios
Imagen de trócola

Una enferma mental.

Imagen de jaortegamo

Conozco esa sensación de ver tu coche rayado, la envidia es muy mala. Deberían tratarlos como a cuatreros.

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