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Top 5 de las carreteras más bonitas del norte de España

AmpliarLas 5 carreteras más bonitas del norte de España - SoyMotor.comLas 5 carreteras más bonitas del norte de España - SoyMotor.com

Qué tendrán las carreteras que cuanto más verdes, estrechas y zigzagueantes son, más disfrutamos conduciendo sobre ellas, sobre todo si, además de asentarse en un entorno inigualable, están bien cuidadas por las autoridades que correspondan. ¿Sabes cuáles son las mejores para despertar tu sentido más pasional a los mandos de tu coche?

En SoyMotor.com hemos tenido la suerte de circular por una gran variedad de entornos, tanto a nivel urbano como rural, y en los que hemos podido experimentar diferentes sensaciones al volante de coches muy distintos durante nuestras múltiples pruebas de producto y lo cierto es que tenemos predilección por algunas de ellas.

Independientemente del modelo, resulta curioso cómo las condiciones físicas de una calzada hacen sentirnos de diferentes maneras, tanto que incluso a veces programamos un viaje en coche acorde a los paisajes que veremos y no conforme al tiempo que ahorremos, ya que a veces el trayecto es en realidad el destino: saborear los kilómetros.

España, afortunadamente, es un país que, nos atreveríamos a decir, tiene la mayor variedad paisajística de Europa. Desde desiertos hasta alta montaña, pasando por grandes ciudades, marjales y playas, siendo precisamente ello lo que hace que sea un lugar perfecto para experimentar todas esas emociones a los mandos de un automóvil, sobre todo si su reglaje es más bien duro y su escape suena bien.

Últimamente, en nuestros viajes a nivel nacional, nos hemos movido más por el norte de la península ibérica y es evidente que lo abrupto de su topografía hace que sea una región con muchas "papeletas" para llevarse el premio a tener la pista más bonita de nuestro extenso país.

Por descontado, existen carreteras igual de bonitas en otras zonas de España que quizás os merezcan más la pena visitar por su cercanía a donde residáis: la carretera de El Palmar a Sollana –Valencia–, la ruta del desierto de los Monegros –Zaragoza–, la Raya Real del Rocío –Huelva–, los puertos del Tremedal –Teruel– o la pista de Sa Calobra –Mallorca– son sólo algunos ejemplos. Sin embargo, estamos plenamente convencidos de que la mayor concentración de vías con encanto se encuentra en el lado más verde, celta y septentrional de nuestro territorio.

De este modo y teniendo en cuenta que ya estamos en Semana Santa, la nieve se empieza a derretir en los neveros y las ganas de aprovechar estos días para viajar hacia el norte con ánimos de escapar de la rutina de las grandes ciudades y sentir en el rostro un aire más fresco y puro, os describimos a continuación las cinco carreteras del norte de España que nos han parecido más espectaculares y esperamos que recorráis algún día. ¡Pecado sería no perderse por ellas!

 

EL CAMINO DEL EMBALSE DEL EBRO

Si desde Burgos pretendemos subir hacia tierras cántabras, lo normal es que lo hagamos por la N-623, ya que desplazarse hasta la A-67 supondría muchos kilómetros y excesivo tiempo.

A la altura de Cilleruelo de Bezana hemos de salir de la nacional y escoger una pequeña carretera provincial en dirección oeste, la BU-642 ­–comúnmente llamada "camino del embalse del Ebro"–, la cual nos conducirá hasta Reinosa, ya Cantabria, y desde donde por fin podremos empalmar la autovía A-67 para continuar hacia Torrelavega, ciudad que bifurcará cómodamente las principales vías de la región en todas las direcciones.

A nuestro paso por la carretera en cuestión, podremos disfrutar de unas vistas idílicas del embalse del Ebro o también llamado pantano del Reinosa que quedará siempre a la derecha de la calzada, construido en el curso alto del río más caudaloso de nuestro país durante la primera mitad del siglo pasado y en el que vierten su agua otros muchos pequeños procedentes de la Cordillera Cantábrica, recogiéndola y administrándola con garantías hacia cursos más bajos en La Rioja o en Navarra. En su interior moran los "esqueletos" de varios pueblos que fueron sumergidos para su obra y que, cuando las cotas de agua están bajas, asoman sus tejados.

El firme del terreno es bueno y la travesía está correctamente señalizada en todo momento. A medida que atravesemos los pueblos que hay de por medio –Herbosa, Arija, Llano o Arroyo–, donde habrá que circular a 50 kilómetros por hora, el paisaje irá dejando atrás los marrones y las llanuras más propias de Castilla, construyendo un conjunto más salvaje y verde.

Nuestra recomendación es que en los poco más de 30 kilómetros que dura el trayecto vayáis parando en los diversos miradores que salpican la vía e incluso que os acerquéis a hacer unas fotos a orillas del embalse en las zonas que os lo permita ya que, como nos pasó a nosotros, quizás os llevéis gratas sorpresas si os gustan los animales.

Resulta que el pantano del Ebro es un lugar único en lo que a ecosistema y naturaleza se refiere, tanto que hace 2 años se propuso por determinados organismos incluirlo en la lista de Humedales de Importancia Mundial del Convenio RAMSAR. Concretamente, la Sociedad Española de Ornitología, institución de reconocido prestigio, ha emitido un informe recientemente donde indica que el embalse del Ebro es uno de los humedales más destacados del norte peninsular por sus poblaciones de aves acuáticas.

A pesar de esta propuesta, hay quien defiende hacer la misma ruta por el norte, quedando las vistas a la izquierda de la carretera. Para ello, desde Burgos, deberemos seguir hacía arriba por la N-623 una vez divisemos el pantano y buscar la autonómica CA-171 hacía Corconte, pueblo que da nombre a un famoso balneario y a una gran embotelladora de agua. Como también merece la pena, siempre podemos visitar una carretera a la ida y la otra a la vuelta.

En definitiva, se trata de un recorrido manso y en el que nos nacerá ir relajados en todo momento. Eso sí, habrá que llevar cuidado con los rebaños de corderos que frecuentan la zona.

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EL DESFILADERO DE LA HERMIDA

Si nos hallamos ya en la Cantabria profunda, concretamente en la zona limítrofe con Asturias, y nuestra intención es adentrarnos en el Parque Nacional de los Picos de Europa desde el este, os invitamos a que busquéis la N-621 partiendo de la A-8 a la altura de Unquera.

La idea es recorrer una carretera nacional que, desde el norte, deja el río Deva a la derecha y nos adentra en una de las zonas más escabrosas de España, sobre todo a partir del pueblo de Tobes.

Una vez nos demos cuenta de que cada cinco kilómetros estamos en una comunidad autónoma distinta ­–unos carteles verdes nos alertarán de ello– y que empezamos a cruzar el río de lado a lado con ayuda de pequeños puentes de piedra quedando este cada vez más a la izquierda, emprenderemos nuestra aventura.

Nos introducimos dentro de la cordillera con dirección a La Hermida, población que da nombre a esta famosa garganta. La pauta del itinerario la marcarán los quebrados de las montañas que nos secuestrarán a ambos lados de la calzada y quienes nos harán sombra durante todo el recorrido, dibujando a su vez unas preciosas y desordenadas curvas que hacen de esta vía un verdadero espectáculo y una delicia para el conductor.

Al llegar a La Hermida, el pueblo principal de la ruta, podéis desviaros de nuevo por una carretera autonómica hacia el este, aunque nuestra recomendación es que sigáis por esta gruta tan singular y paséis por Lebeña, donde podréis visitar la iglesia de Santa María, uno de los ejemplos de prerrománico más importantes del planeta, y su tejo milenario –del que ya no podréis coger un trocito de su tronco de recuerdo, pues está protegido desde hace unos años–, terminando el camino en Potes, pueblo donde encontrareis una gran oferta de restauración y lograréis desviaros en todas las direcciones que deseéis –os proponemos que os dirijáis hacia el oeste para ver Fuente Dé y subir a su célebre teleférico–.

En cualquier caso, se trata de un trayecto relativamente corto en conjunto –apenas 25 kilómetros–, sin prácticamente desniveles y en el que cada curva es completamente diferente. Nos pareció una carretera divertida y llena de encanto pese a que hay que estar alerta constantemente y respetar debidamente los carriles, pues se trata de una vía muy concurrida incluso por grandes vehículos comerciales, de doble sentido, extremadamente estrecha y donde tendremos poca visibilidad en algunos puntos debido a las paredes de piedra tan inmensas que nos rodean.

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LA GARGANTA DEL CARES

Si hemos decidido visitar Asturias y específicamente la parte de los Picos de Europa que le pertenece como autonomía, no debéis faltar a vuestra cita con el río Cares y la carretera que le acompaña a su paso por en interior del famoso conocido montañoso.

Primero tendremos que desplazarnos hasta una pequeña localidad llamada Las Arenas o Arenas de Cabrales, donde podremos degustar su reputado queso en un museo que queda cerca del inició de la ruta que os invitamos a recorrer.

A partir de este punto, no debemos abandonar en ningún momento la AS-264, que es como se le denomina técnicamente a la carretera que transita la garganta –aunque realmente no hay tantas posibilidades de hacerlo a no ser que llevemos un buen todoterreno–. A través de ella, podremos llegar a Poncebos como mínimo y, desde ahí, subir a una pequeña aldea llamada Camarmeña, desde donde podremos observar el Naranjo de Bulnes –el pico más popular pero no más alto de la cordillera en cuestión– o, si os gusta el senderismo, aparcar el coche y transitar a pie el resto de la depresión que el Cares dibujó en su día hasta Caín de Valdeón –poco más de 10 kilómetros andando con una dificultad de principiante y unas vistas difícilmente equiparables–, pueblo desde el que observaremos el pico más alto: la Torre del Cerredo.

Básicamente, es la alternativa asturiana al desfiladero de La Hermida, anteriormente descrita, pues son rutas parecidas paisajísticamente y que implican una excursión de un día entero dedicado a perderse en la montaña y disfrutar de unas curvas mágicas y excitantes, pero no temerarias –ambas constan de quitamiedos–. El único problema es que se trata de una vía que no tiene demasiadas salidas con asfalto a lugares poblados luego, una vez terminada, tendremos que deshacerla, aunque ¿qué más da repetirla?

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EL PUERTO DE PAJARES

Si desde León queremos dirigirnos a Asturias, lo deberíamos hacer por la AP-66, aunque tendríamos que pagar peaje y estaríamos desperdiciando unas vistas preciosas que sólo se pueden divisar desde la N-630, donde se encuentra el tramo del puerto de Pajares.

Quizás es de las cinco carreteras propuestas la más conocida, pero esto se debe precisamente a que es una travesía –zona de paso– y no un lugar donde perderse. Asimismo, con una altitud máxima de 1.378 metros, es conocido por las nevadas que recibe en invierno aunque también por sus pendientes, las cuales llegan hasta el 23% en algún tramo, por lo que habrá que ir con cuidado. A su vez, es un punto relativamente famoso por la proximidad que tiene a la estación de esquí de Valgrande.

Coches y trenes –aunque estos precisan de túneles– aprovechan el mismo paso natural que enmarca los valles del río Pajares en la vertiente asturiana y del río Bernesga en la leonesa, quienes culminan en montañosos picos que anuncian nuestra llegada a la Asturias más bárbara. Todavía en primavera, el blanco es muy abundante en las cimas.

De todas las mencionadas hasta ahora, también es la vía más larga y en la que podremos alcanzar una mayor velocidad sin renunciar a curvas escalofriantes en las que tendremos que ir con cierto tiento, especialmente por la mañana debido a las heladas, terminando en Campomanes, donde enlazaremos irremediablemente con la aburrida A-66 –pero desde donde ya no tendremos que pagar para ir hacia Oviedo–.

Tanto si vais de bajada como si vais de subida tened vuestro coche a punto: o consumiréis muchos frenos o mucho combustible, aunque la experiencia lo vale. Pero sobre todo, ¡mucha atención a los radares móviles! A la Guardia Civil de Tráfico le encanta esta zona.

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LA RUTA DEL RALLY DE FERROL

En realidad, no os vamos a hablar de una carretera como tal sino de un conjunto de ellas. Si estáis por A Coruña y os disponéis a pasar unos días rodeados de naturaleza, os recomendamos la comarca de Ferrol, es decir, la "puntita" de tierra que más sobresale del norte peninsular.

En esta zona, además de poder disfrutar de buena comida y respirar paz –literalmente–, tenéis la posibilidad de circular por algunos de los puntos por los que pasa el famoso rally de Ferrol, que lleva disputándose ya 45 años y algunos de nosotros hemos tenido oportunidad de ver en varias de sus últimas ediciones.

A lo largo de estas carreteras, sobre todo aquellas que transcurren entre pequeños pueblos como atajos de las autonómicas, podréis regocijaros sobre un asfalto sublime con curvas no muy cerradas que incitan a abrir el gas cuando están terminando, a comprimir las suspensiones al máximo y a imitar el eco de los “petardeos” que los escapes de los coches de rally producen reverberados sobre la masa sólida de árboles que nos va a rodear en todo momento.

Aunque os encargamos concretamente la etapa de As Somozas, As Pontes y Ortigueira, el secreto, sinceramente, está en que os perdáis y descubráis por vuestra cuenta unos kilómetros que no tienen desperdicio alguno. ¡Que no os lo cuenten!

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5 comentarios
Imagen de A50
Otra para ver. Muy próxima a la carretera sur del Pantano del Ebro tenéis los 50 km de la carretera que recorre Valderedible entre la A-67/N-611 y la N-623, cruzando una Cantabria muy diferente, con sorpresas en su entorno: capillas rupestres, colegiata, llanuras, barrancos, girasoles, amapolas, campos de arogeneradores e incluso pozos de petróleo. Además de hacer un desvío hacia el Páramo de la Lora, imprescindible seguir el curso del Ebro hacia Orbaneja del Castillo y Pesquera del Ebro.
Imagen de A50
Estas las he pasado casi todas (falta alguna de los tramos del rally de Ferrol), alguna hasta 12 veces por semana. Cambia mucho de ir "de curro" a ir "de turista", y sobre todo, de ir al volante a ir de copi. En particular, el Desfiladero de la Hermida fue incluido por Seat como una de las 10 mejores carreteras (me pillaron de paso en algún video promocional al efecto). Si tenéis ocasión, haced el recorrido en el asiento trasero de un coche con techo panorámico. Im-presionante!! O de copi en la cabina de un camión, con los espejos rozando en las paredes rocosas, dando curvas por el carril contrario sin visibilidad porque no da la altura para la cabina y con zonas con el río 15 metros por debajo de la carretera al otro lado de un triste guardarail. La carretera de Arenas es la versión light y modernizada del Desfiladero (muy próximo), paso obligado para hacer la ruta del Cares a pie (Poncebos-Caín-Posada de Valdeón). Por otra parte, en todas las provincias hay multitud de tramos de carreteras secundarias y de montaña que son una delicia para los amantes de la carretera y los paisajes.
Imagen de Soyrotor
Para mi una de las más bonitas en la N 111 de Medinaceli a Logroño pasando por Numancia y varios pueblos más con mucho encanto, paisajes imperdibles.
Imagen de Pedroman
[#1 Pedroman] Si cogemos la N-123 y después la N-230, pues mejor. Se disfruta del Puente del Diablo y el paisaje del río Cinca... el Valle de Arán....
Imagen de Pedroman
Para mí como carretera es más bonita la N-230 que la que va de Reinosa a Burgos. Tiene más kilómetros, curvas más cerradas, muchos túneles, el embalse con el agua color turquesa, el túnel de Vielha, la curva del parador... importantísimo la emisora si vas con trailer para saber lo que viene, prioridades de paso, etc...
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